Precariedad obscena
1 minuto de lectura'


Visakhapatnam, India.– Toda la imagen remite a un tiempo pasado cuando la comida se preparaba de manera artesanal. Esta vendedora de choclos cuenta con todos los elementos a su alrededor para realizar su tarea. Una vasija con brasas cuyo calor es avivado por un pequeño ventilador. Por las dudas, a un costado hay una especie de abanico para echarle mano en caso de que el suministro eléctrico falle. Los choclos que no está cocinando aguardan muy poco higiénicamente tendidos sobre el piso de tierra. Sumado a todo esto, la cocinera realiza su faena incómodamente agachada, en cuclillas, por no contar siquiera con un mísero banquito. En pocos centímetros cuadrados, se sintetiza una precariedad casi obscena en una época en la que un mundo encandilado y hasta casi enceguecido se llena la boca hasta el hartazgo hablando sobre los cambios laborales que va a producir la inteligencia artificial.
- 1
2Con “The Bunnyman”, un guardián mitad humano y mitad conejo, Johnny Depp debuta como escultor en la Feria de Estambul
3Otras voces: el Fondo Nacional de las Artes dio a conocer a los ganadores del concurso literario
4Burlas, chismes y literatura. Vuelve Borges, el diario más salvaje y revelador de Bioy Casares
