A los 14 años, en medio de una historia de urgencias y negocios

Barcelona y Real Madrid se disputan a Ariel Huguetti; su familia debe resolver entre las necesidades y los temores
(0)
30 de agosto de 2000  

El teléfono era casi un adorno en la casa de la familia Huguetti.Pasaba casi inadvertido, sonando de vez en cuando como para dar señales de que realmente funcionaba.

Sin embargo, en estos días el aparato está al rojo vivo: llamadas nacionales, internacionales, de diarios, radios, televisión, representantes, intermediarios, oportunistas. Todos buscando a Ariel, el chico de 14 años del que habla buena parte del planeta futbolístico. Tanto que al interés del Barcelona de España por contratarlo a cambio de un millón de dólares ahora se sumó una propuesta similar del Real Madrid. Los dos clubes españoles más importantes luchando por un pibe de tan sólo 14 años...

Primero se dijo que los catalanes estaban dispuestos a pagar 150.000.000 de pesetas, o sea, 813.000 dólares, pero, según publicó ayer el Diario Marca, hubo una suba en la oferta a 180.000.000 (un millón de dólares) por la presión que llegó desde Madrid.

En la casa de la familia Huguetti, además del teléfono, todo está convulsionado. Ariel nació en San Martín el 11 de mayo de 1986, se preocupa por sus estudios en el 9º grado del EGB y disfruta como cualquiera una tarde en el potrero del barrio. Sin embargo, alguien observó en él una habilidad especial. Entonces todo cambió.

En la humilde casa del barrio de Billinghurst que mantienen Adolfo (35 años) y Norma (32), ya no hay manera de evitar que la noticia se transforme en una bola de nieve que arrasa con todo.

El padre así lo siente: "Mi mamá (Lina) y mi suegra (Antonia) están sufriendo mucho. Cuando escuchan lo que pasa me piden que tenga cuidado con lo que voy a hacer. Tienen mucho miedo. Todos estamos nerviosos".

Los catalanes dicen tener la intención de formar y darle al chico la posibilidad de fortalecer su talento. En este nuevo mercado futbolístico, donde los ojos de los poderosos se fijan en edades donde supuestamente los chicos no deberían ser comercializables, está todo pensado para fomentar la creación de fábricas de pequeños cracks. Y esto incluye pagar un millón de dólares por un pibe o buscar talentos escondidos en realidades muy pobres, como suele ocurrir con los países africanos.

Adolfo trata de mantener a Ariel y sus hermanas, Mariana (16), Carolina (11), Noelia (6) y Natalia (3), alejados de todo el ruido que se generó alrededor de su único hijo varón. "Las chicas me preguntan todo el tiempo qué está pasando. Pero no les contamos mucho, porque tampoco queremos meterlas en esto."

Sin embargo, el padre sabe que el dinero es mucho y muy tentador y que pondría fin a sus problemas económicos. "Si esto se concreta sería una bendición, pero no quiero obnubilarme."

El año último, los padres de Ariel rechazaron una oferta de Brown, de Arrecifes, porque debía quedarse solo en una pensión. Y en 1998, cuando apenas tenía 12, habían rechazado los 50.000 dólares que un representante les ofreció para asegurarse el futuro del chico.

Huguetti, algo temeroso y desorientado entre tanta presentación de gente nueva, intentó asesorarse en un principio con Settimio Aloisio, pero ahora el tema fue muy lejos y, según informaron allegados al club catalán, habría firmado un contrato con un representante alemán, para que negocie con el club (ver aparte).

"No quiero equivocarme y estoy pensando en ver a un psicólogo para hablar de lo que pasa. Sé que no es una situación normal y no es fácil tomar decisiones", dice. Aunque Adolfo se niega a hablar del tema, las negociaciones están avanzadas. Mientras tanto, se limita a contar cómo cambió su vida. "Mi casa es una locura", dice.

El padre recuerda los esfuerzos que hizo Ariel: "La suya es una historia como la de cualquier chico que quería jugar al fútbol. Cuando estaba en Ferro tenía que tomar tres colectivos, el tren y caminar un kilómetro para llegar al predio de Pontevedra. Como no teníamos para gastar tanto en el viaje, la plata a veces se la daba su padrino Javier..." Ariel también jugó en Lanús y ahora representa a una filial de Boca en su barrio.

Hoy, desde Europa, quieren que Ariel cruce el océano pagando una cifra récord para su edad, lo que le significaría, tanto para él como para su padre, subirse por primera vez a un avión... Mientras tanto, su familia se debate entre la necesidad del presente y las dudas que genera un futuro prometedor, aunque lleno de interrogantes. El fútbol todo lo puede: lo bueno y lo malo.

Siempre acompañado

Ante la posibilidad de que Ariel Huguetti sea contratado por Barcelona, su padre, Adolfo, habría firmado un contrato con un empresario alemán llamado Funk Klaus.

El vínculo del representante alemán en la Argentina es el español Horacio Jauregui Lord, según informaron allegados a la dirigencia del conjunto catalán.

Jauregui Lord sería el responsable de mantener las negociaciones con el encargado de las divisiones inferiores del conjunto español, Joaquín Rifé, quien detectó a Huguetti.

El club catalán tiene un lugar llamado La Masía, donde los chicos se entrenan y estudian esperando la oportunidad de sumarse al primer equipo.

En caso de llegar a un acuerdo, uno de los puntos del contrato, por pedido de la familia, incluiría la posibilidad de que Ariel nunca se encuentre solo en España y que Barcelona se encargue de trasladar a sus padres para que se turnen en su cuidado.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?