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Agostina Vietti partió desde los 3200 metros y, a pura adrenalina, descendió por una pronunciada pendiente casi 500 metros, transitando por nieve virgen y a campo abierto, superando crestas y volando por el aire, casi flotando con sus esquíes. Los jueces calificaron el descenso con 77,33 puntos por su control, fluidez y velocidad, el score más alto entre las mujeres que participaron en el segundo encuentro del año en Val Thorens, en Francia, en el Freeride World Tour (FWT), la competencia más importante de esta especialidad de esquí y snowboard.
Vietti sumó, al triunfo en Francia, un cuarto puesto en la primera cita en Baqueira Boina en España, lo que la ubica como líder de la competencia: es la primera argentina que participa y, además, la primera sudamericana en ganar una etapa de este destacado circuito.

“Para llegar hasta acá tuve que transitar un camino muy largo. Participé en la etapa de clasificación en Sudamérica dos veces; en el segundo año gané, lo que me dio la posibilidad de pasar a la siguiente instancia en Estados Unidos, que fue el Challenger. Cuando llegué ahí pensé que no tenía ninguna chance por el nivel de esquiadoras que enfrentaba, pero para mi sorpresa salí segunda y obtuve el pase para competir en el FWT. Mi plan era acumular experiencia y medirme hasta donde podía llegar. Nunca me imaginé ganar uno de los eventos y, mucho menos, liderar el World Tour”, le dijo, a LA NACION, la esquiadora nacida en San Martín de los Andes. A los 28 años está viviendo una realidad que la tomó por sorpresa.
El freeride es una variante del esquí y del snowboard que se practica fuera de pista y sobre nieve que no fue trabajada ni balizada, por lo que los deportistas deben conocer muy bien la técnica del esquí tradicional, estar en buena forma física y, además, tener experiencia en la montaña porque no hay señales de advertencia ni límites de pista y se pueden enfrentar situaciones de extremo riesgo.

En los últimos años, el freeride ganó muchos adeptos que prefieren esta modalidad más libre y salvaje que el esquí alpino, y pelean por sumarlo como una competencia olímpica. “Mi sueño es que en los próximos años se adopte como modalidad y pueda representar a mi país en los Juegos Olímpicos”, se ilusionó Agostina.
El circuito en el que compite la neuquina, originalmente contempla una etapa de clasificación de cuatro competencias, de las que ya transcurrieron tres, aunque la parada de Georgia, la que hubiera sido la tercera, se canceló por la abundancia de nieve y avalanchas. La siguiente cita está programada en Austria y las clasificadas en los seis primeros puestos de estos cuatro encuentros continuarán en las seminales y la final, en Alaska y Suiza. “Por ahora estoy primera y con muchas ganas de competir, aunque la próxima parada me intimida porque nunca esquié en Alaska y es una geografía diferente, con una montaña distinta”, explicó la argentina, que se muestra prudente, aunque sus primeros dos desempeños ya le aseguran estar en la siguiente instancia. “Cuando llegué al FWT nadie daba dos pesos por mí y creo que sorprendí a todos”, sentenció Vietti. Sostiene que es poco frecuente encontrar a una sudamericana en un deporte monopolizado por europeos, canadienses y estadounidenses.

“El año pasado vinieron dos chicas de Alemania y Suiza que participan en el circuito a entrenarse en Chile y estuvimos juntas unos días. En ese momento me alegró, porque pensé que al llegar a Europa iba a tener conocidas, pero cuando las encontré acá no me dieron ni bola. En este deporte se sienten superiores y te lo hacen saber”, contó Agostina, que luego del triunfo en Val Thorens, viajó a competir al Campeonato Mundial de Freeride, en Andorra, donde su repentina popularidad generó impacto.
“En Andorra hay muchos argentinos trabajando y tengo amigos viviendo allá. Vinieron a alentarme y armaron una hinchada ruidosa que dejó impresionados a todos los europeos, porque no están acostumbrados a nuestra manera de ser y mucho menos a que yo sea tan popular tan lejos de mi país. Fue algo hermoso estar con argentinos alentando”, celebró la esquiadora que transitó un largo camino hasta llegar a la elite del deporte y hoy vive un momento de gloria.

Agostina es una deportista diferente porque, si bien comenzó a esquiar desde muy chica y esta actividad siempre estuvo presente en su vida, nunca imaginó dedicarse de manera profesional. El esquí alpino tradicional la encasillaba y sentía que le ponía límites a sus ganas de disfrutar con mayor libertad la nieve hasta que encontró en el freeride un espacio donde expresarse.
“Un referente importante cuando yo era chica fue Jenny Taylor, una profesora del Club Lacar, que más allá de los resultados confió en mí y me vio cualidades fuera del esquí tradicional. Ella me marcó positivamente y es una de las personas que me ayudó a llegar hasta acá”, reconoció Agostina, una deportista producto de la labor de los clubes, una marca registrada de nuestro país.
Durante años, en los inviernos del hemisferio norte, viajó a los centros de esquí de Aspen, en Estados Unidos, donde les enseñó a chicos como instructora y convirtió esa actividad en su profesión. Cuando comenzó a sentir que la competencia ya no era una opción para ella, en 2023, y luego de atravesar una dura lesión que la alejó de la nieve durante meses, volvió al ruedo y los buenos resultados la alentaron a continuar.

“El que siempre me incentivó y el que realmente quería llegar al FWT fue mi hermano, pero una serie de lesiones lo dejaron afuera. Creo que hoy estoy cumpliendo un sueño que no es solo mío, porque siento que también es de Matías, mi hermano mayor y de toda mi familia”, afirmó Vietti, durante una espera para competir en Fieberbrunn, Austria, en la cuarta cita del circuito.
Luego del triunfo en Val Thorens, los seguidores de sus redes sociales se multiplicaron y los recorridos vertiginosos en la nieve de Agostina se hicieron virales. “Ocurrió todo de golpe. Muchísima gente se puso en contacto conmigo y me trasmitió su buena onda. Yo estaba acostumbrada a pelearla desde el anonimato y todo me costó muchísimo. Conseguir sponsors para poder bancar el circuito fue un esfuerzo enorme y me choqué con muchas paredes. Fui al centro de esquí de Chapelco a pedirles apoyo y a que me dejaran entrenar ahí, y me sacaron corriendo”, destacó la esquiadora.

Vietti descubrió en esta modalidad del esquí su mejor versión, que hoy la ubica en la cima de un circuito competitivo que crece y sueña con seguir peleando en la elite de un deporte que sorprende por la audacia y el riesgo. Cada rider desciende portando una mochila que incluye un sistema de airbag que se puede accionar en caso de una avalancha para impedir que el esquiador quede sepultado; además, un sistema de señales que permite la localización en una búsqueda en la nieve.
“El freeride es una combinación de destreza técnica, de control, velocidad y a la vez se otorgan puntos por los trucos. Yo sólo sé hacer el giro en 360 grados [una rotación completa en el aire], pero todavía no sé hacer el backflip, que es un giro para atrás en el aire de 360 grados. ¡Voy a tener que aprenderlo!”, relató con naturalidad, minimizando que es capaz de girar sobre su cuerpo sobre dos esquíes en el aire bajando en una pista de nieve virgen en pendientes que paralizan sólo con observarlas. “La estrategia que cada uno elige y el trazado que decide es clave, y creo que esto me encuentra en mi mejor momento, porque fui acumulando experiencia y eso me ayuda a tomar buenas decisiones”, afirmó.

“En el freeride encontré lo que realmente me apasiona y quiero esto para toda mi vida, porque no solo me gusta competir, también enseñar a los chicos a disfrutarlo”, sostuvo la primera sudamericana en ocupar el podio del FWT, que sueña con más y, sin quererlo, se convirtió en una referencia para otras chicas de esta región, que creían que competir con norteamericanos y europeos sobre tablas de esquí era una utopía.
Alaska, entre el 15 y 22 de este mes, y, luego, Suiza, del 28 de marzo al 5 de abril, serán las citas donde Agostina, junto con otras cinco esquiadoras, pelearán por el título. “Si logro un lugar en el podio voy a estar satisfecha porque es mi primer año de competencia en este nivel”, afirmó Agostina, a quien la apasiona competir. Atesora ambiciones que, por prudencia, no se anima a soltar.


