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Se dedicó a la composición de estudios artístico de ajedrez; sus trabajos recibieron reconocimiento internacional. Desinteresadamente, brindó constantes apoyos a entidades vernáculas y particulares
A los 87 años, en su domicilio de la Av. Santa Fe, falleció en la mañana de hoy, como consecuencia de un paro cardio-respiratorio, el Ing. Oscar Jorge Carlsson. Mañana, miércoles, sus restos serán trasladados a un cementerio en Olivos.
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El Ing. Oscar Jorge Carlsson tenía un corazón como todos, pero generoso como ninguno. Es que sus latidos se volvían más intensos cuando su ayuda, franca y desinteresada, lograba hacer feliz al prójimo; enseñó a darlo todo sin pedir nada a cambio. Acaso, su estilo de vida filantrópico haya sido el mejor legado de su enorme sabiduría.
Quiso el destino que fuera la Argentina, el país que lo recibiera en 1942, cuando a los 18 años, se atrevió a dar el salto desde Uruguay (había nacido en Montevideo, el 23 de abril de 1924); sus conocimientos del milenario juego enseguida se enriquecieron frente al crecimiento que tuvo la actividad tras la permanencia en el país de varios de los mejores ajedrecistas del mundo que se quedaron durante los años de la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, Carlsson, que mientras tanto completaba sus estudios universitarios hasta alcanzar el título de ingeniero Industrial, no se destacaba por su destreza en el dominio de las aperturas del juego, su gran contribución estuvo en el armado de estudios artístico del ajedrez. Una de las ramas más antiguas del juego ciencia.
Sin dudas que su acercamiento a la peña "Del mate con ayuda" creada en 1968 por un grupo de entusiastas ajedrecistas, entre ellos el ingeniero Ricardi Galli, Eduardo Kelly, Horacio Amil Meylán y Horacio Benoit, y cuyo presidente era el maestro Arnoldo Ellerman, asiduos concurrentes del Café Iguazú, de la esquina de Corrientes y Esmeralda y que, al año siguiente se trasladó al Club Argentino de Ajedrez, le permitió descubrir una nueva pasión junto a los trebejos. A partir de entonces, el Ing. Oscar Carlsson, que ya había dado muestra de su talento en esta rama, se convirtió en un verdadero erudito en la materia cuando comenzó a trabajar junto al recordado maestro José Mugnos.
En 1976 fue publicada la obra "Finales Artísticos Razonados" de Mugnos que contó con el aporte de 45 estudios artísticos del Ing. Carlsson. Sus brillantes elaboraciones no sólo le valieron el reconocimiento y la conquista de varios primeros premios en certámenes internacionales sino que además, algunos de ellos fueron compilados en el "Álbum de la FIDE", una obra con casi un centenar de los mejores trabajos de compositores de ajedrez en el mundo.
Hasta hace muy poco tiempo, su figura diminuta y aún maciza, se desplazaba lentamente por los salones de algunos clubes de ajedrez. Siempre atento para escuchar, siempre listo para ayudar. Hace cuatro años, en el Club Jaque Mate (de la calle Santiago del Estero 952, fundado en 1927), el Ing. Carlsson no escatimó recursos para refaccionar la fachada de esa entidad. Sus dirigentes lo homenajearon colocando una plaqueta con su nombre en una de sus salas. En tanto, al Club Argentino de Ajedrez, le donó en su testamento en vida, toda su colección de libros con problemas y finales (alrededor de 1500) de ajedrez. También solventó los gastos de edición de cuatro tomos de la colección, "El Arte del Estudio", del Profesor Zoilo Caputto. De la misma manera actuó al lado del gran maestro de ajedrez postal José Copié, cuando en 2006 publicó el primero de sus libros, de la colección "Historia del Ajedrez Argentino".
"Hace más de cincuenta años que me dedico a esta actividad, y he tenido varias satisfacciones, como ser parte del jurado en varias competencias y también de ganar algunos premios, pero mi mayor alegría es que estas cosas trasciendan y que la gente se entere que hay muchos argentinos con logros internacionales, aunque en el país muy pocos estén informados", le contó Carlsson a La Nación hace dos años, en una nota que llevó el título Fabricantes de Problemas. Ya por entonces se lo veía preocupado por su salud y el avance de una enfermedad renal que le iba mellando su resistencia.
"Necesitamos que se sume más gente, gente joven, porque nosotros (mientras señalaba a los integrantes de la peña) somos viejos, y alguien tiene que seguir con todo esto, no se puede perder todo lo hecho", dijo en una de sus últimas salidas.
A los 87 años, el reloj biológico del corazón del entrañable ingeniero decidió abandonar la partida. Dejó sus lecciones en las páginas amarillentas de los libros; la mejor muestra de su enorme talento. Y en cada rincón de las salas de ajedrez, el legado de sus emociones. Enseñanzas que no están en los libros; jugadas que no se estudian, sólo se perciben. Pero para ello se necesita de otro corazón generoso y abierto. Acaso enorme, como el Ing. Jorge Oscar Carlsson.


