La historia de Raimundo García, el ajedrecista de 80 años que juega de igual a igual contra los sub 30

El maestro internacional, que participa de la Final del Campeonato Metropolitano Superior, se mide ante jóvenes de igual a igual
Carlos A. Ilardo
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18 de julio de 2016  • 23:59

A los 80 años, el maestro internacional de ajedrez, Raimundo García no planifica armisticios, ni abdicaciones; ese hombre de figura aún robusta, cada tarde se atreve a librarle batallas a la vida descifrando jaques frente a un cuadriculado tablero. Desde el último viernes está participando de la Final del Campeonato Metropolitano Superior, una competencia que se lleva a cabo en el Palacio de Aguas Corrientes, que organiza la Federación Metropolitana de Ajedrez con la presencia de 18 jugadores, a los que en algunos casos cuadriplica en edad.

En las próximas jornadas, García que suma 1 punto luego de tres ruedas, será rival de jóvenes ajedrecistas, con marcada brecha generacional: Matías Campos, de 20 años, Rodrigo Artana, 23, Sebastián Iermito, 23, Alex Cuevas, 26, Ivan Balzano, 27, y Diego Pascual, 29, entre otros más.

"Tenga en cuenta que hace casi un año que no juego torneos y yo con 80 tengo el motor necesitado de ejercicios (risas); por eso se me escaparon algunas partidas. En la parte estratégica estoy bien, el problema está en la táctica, en la profundidad del cálculo" contó el maestro García que en 1963 ganó por primera y única vez el Campeonato Argentino, la principal prueba del calendario local, y que representó al país en las olimpíadas de ajedrez en Tel Aviv (1964), La Habana (1966), Lugano (1968) y Skopje (1972).

-¿Y por qué ha jugado poco, se trata de un tema de salud?

-No para nada; afortunadamente me siento muy bien. El tema pasa porque no hay buenos torneos en la ciudad de Buenos Aires; soy vecino de Parque Patricios y ahora la actividad se ha volcado a Vicente López, al Club de Martelli, y en mi caso se me hace muy difícil cruzar toda la capital en colectivo y retornar de noche a mi casa.

Para quien aún no lo conozca, Raimundo Garcia nació en Buenos Aires en 1936, se casó con “Teresita” -como llama a la madre de sus cuatro hijos, Laura, Paula, Raimundo y María-, a la que le juró amor eterno pero sin traicionar al milenario juego. “Antes de casarme le dije, mirá que voy a jugar al ajedrez toda mi vida, y si bien nunca le ha gustado que juegue tanto, ella y toda la familia terminaron aceptándolo” cuenta el ajedrecista que en 1964 obtuvo el título de maestro internacional, en el Magistral Ciudad de Buenos Aires, en el que logró empatarle una partida al ex campeón mundial, el armenio Tigran Petrosian.

-Qué diferencias tiene este Metropolitano, con los que usted jugaba hace ya medio siglo?

-Jugué varios Metropolitanos, pero no sé si fueron tantos. Sí creo que antes eran más parejos, con fuertes jugadores y que daba cierto prestigio participar en ellos. Ahora es de relativa importancia; la organización de este torneo fue casi milagrosa. La Federación Metropolitana se está rearmando, ni siquiera tiene actualizado su sitio web, el nombre de su nuevo presidente es Alejandro Sass. Este joven le pone mucho empeño a la actividad para reactivarla porque en la ciudad casi no existen los buenos torneos de ajedrez. Se nota que se preocupó por darle buenas condiciones al certamen, aunque le faltó mayor difusión porque la comunicación sólo por Facebook, no alcanza.

-¿Tal vez una forma de jerarquizar la prueba sería que el campeón metropolitano tuviera una plaza en la final del Argentino Superior, no le parece?

-Podría ser, pero el sistema de clasificación del Argentino no fue serio. La semifinal se jugó tipo abierto, y yo creo que debería haber clasificatorios provinciales, regionales, y que el campeón metropolitano accediera como mínimo a la semifinal, entre otras cosas más. Pero el tema es que los que juegan ahora el Metropolitano no tienen mucho Elo (sistema de puntuación de los ajedrecistas) y si uno se mete en la final tal vez le complica la fuerza del torneo. En este campeonato metropolitano se destacan, Liascovich, Iermito y Dolezal, como los jugadores más fuertes, pero el resto somos de nivel modesto.

Desde que Raimundo García conoció el ajedrez a los 6 años, allá por 1942 estuvo ligado al estudio y perfeccionamiento del juego; representó al Club Jaque Mate durante catorce temporadas, y desde 1975 es socio del centenario Club Argentino de Ajedrez. De sus duelos con maestros argentinos, recordó: “Sin dudas que el más duro fue Don Miguel, porque uno con Panno podía jugar y empatar, pero con El Viejo era una lucha a muerte. En 1968 comprendí que mi juego estaba mejorando porque logré varios empates con Najdorf, hasta que recién en 1969 le pude ganar la primera partida”.

-¿Y ahora, a los 80, cómo es su vida junto al ajedrez?

-Me gustaría jugar más seguido, que hubiera más actividad, porque no tengo problemas ni de concentración, ni de memoria; supongo que debe ser por tanto años jugando ajedrez. Ahora, en verdad cuando llega la noche me entretengo viendo películas o jugando a veces con la computadora. Parece mentira pero no se encuentran torneos a 9 ruedas; una pena que se estén olvidando de invitar a los más veteranos.

-¿Le queda alguna jugad pendiente de cumplir con el ajedrez?

-Más que pendiente, me gustaría repetir (risas); sería bueno jugar un Campeonato Mundial Senior, pero para ello primero tengo que jugar y ganar el Argentino Senior. Ojalá que si este año se organiza, le brinden al ganador, como en 2015, el pasaje para representar al país. Yo estoy dando mucha ventaja al jugar en la categoría +65; se notan los 15 años de diferencia; la FIDE debería incentivar una categoría +75.

Raimundo García, un maestro del tablero que sigue librándole batalla a los sueños.

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