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Renzo y Remo conocen el amor de hermanos. Comparten a diario, risas y lágrimas, incluso las pasiones. Aman el ajedrez.
Ellos tienen 10 y 14 años, respectivamente, son frutos de otro amor venezolano, el de Ninfa y Richard Bassan, dos profesionales caraqueños, vecinos de la ciudad capital venezolana que fuera fundada bajo el nombre de Santiago de León de Caracas, por el explorador español Diego de Losada, en 1567 y cuna del Libertador de América, Simón Bolívar.
Los cuatro hace tres semanas que están en la Argentina; llegaron a Mar del Plata porque Remo, el mayor, participó del Festival Panamericano. "Creo que cumplió una buena actuación, finalizó 8vo en una categoría superior, la Sub16", dijo a Canchallena, con un rictus permanente que le cruza el rostro la orgullosa mamá, Ninfa, Ingeniera en Sistema y con un Master en Finanzas Internacional que trabaja en el Banco Central de Venezuela, y agregó, "esta es la tercera vez que visitamos Argentina y dado que el cierre del otro certamen nos daba margen para viajar a Buenos Aires decidimos que los chicos participaran en el II torneo abierto Simón Bolívar".

El torneo, en el que está en juego la Copa PDV Sur con $20.000, en premios y que se desarrolla en los salones del Club Argentino de Ajedrez, tiene tres punteros, los jóvenes maestros argentinos, Sandro Mareco y Federico Pérez Ponsa, y el peruano Jorge Cori Tello, con 4 puntos al cabo de cuatro jornadas y que continuará mañana, sábado, con la 5ª rueda. En tanto, Remo suma 3 puntos y Renzo, 1.
Papá Richard de hablar pausado y voz aguda, con el tradicional acento caribeño es el responsable de haber encendido la pasión del milenario juego en sus hijos. Él, al igual que su esposa también es Ingeniero en Sistemas, pero trabaja por su cuenta y lleva adelante su propia empresa "Contraseca" instalada en el corazón de Caracas. Sobre cómo se iniciaron los chicos al ajedrez, nos contó: "Todo comenzó hace seis años; en 2003 hubo un paro importante que realizaron los petroleros en Venezuela, incluso llegó a que no se abrieran las escuelas. Los niños estaban en casa y no era sencillo contenerlo. Yo soy un simple aficionado del ajedrez, así que les enseñé las reglas, cómo se movían las piezas y algunas pequeñas cosas más. Nunca me imaginé que podría gustarles tanto".
Remo, el menor, que transita el 5º de la enseñanza básica, es algo más extrovertido que su hermano; le cuesta permanecer callado y por eso habla sin desenfados
"Si me gusta mucho el ajedrez. Creo que me ayudó en el colegio, mejoré en matemáticas, en geografía y según mi mamá, ahora estudio con mayor concentración". Más adelante nos contará que su ídolo ajedrecístico es el norteamericano Bobby Fischer y que entre los maestros argentinos, destaca al joven Nicolás Fiori. También le gusta el fútbol y entre sus equipos favoritos están el Manchester United y Boca Juniors, de Argentina.
Por su parte, Renzo, que está en el 9° año, tiene un Elo (puntaje en el ranking del ajedrez) de 2160 puntos y luce en su palmarés la conquista de tres campeonatos consecutivos, denominado, Centro Americano y Caribe en la categoría Sub16.
Estudia las partidas del ruso Alexander Morozevich y entre sus libros preferidos de ajedrez están "Todas las piezas atacan" del danés Bent Larsen. A Renzo también le gusta el fútbol extranjero y sigue al Milan (Italia) y a River (Argentina).
Más tarde se sumó al encuentro, José Manuel Soto, socio del Club Argentino de Ajedrez y además, Ministro Consejero de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela. Consultado por la iniciativa de este apoyo al ajedrez argentino, Soto dijo: "Existen una buena predisposición de acercarnos para trabajar y dar apoyo a distintas expresiones culturales, y el ajedrez es una de ellas. Estamos muy conformes con la conducción que el Sr. Luis Palacios lleva adelante en el Club Argentino de Ajedrez y por eso esta decisión de acompañarlos con la creación de un certamen internacional".
De pronto la conversación se vio interrumpida, el árbitro indicó que es hora de guardar silencio; los maestros se acercan a las mesas de juego; está a punto de comenzar una nueva rueda.
Remo y Renzo se dirigen a sus asientos, los esperan rivales diferentes, mamá Ninfa y papá Richard buscarán en la sala algún sitio de privilegio para seguir atentamente las partidas de sus hijos. A los Bassan se los verá físicamente separados por algunas horas, pero espiritualmente todos seguirán unidos por una misma pasión. Es que el ajedrez no sabe de fronteras.




