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AREQUIPA.– Hay un eje entre las exquisiteces de la gastronomía peruana: los frutos de mar. Bien frescos, del Pacífico, en todas sus formas y variantes, con cualquier guarnición. Desde el pulpo hasta los mariscos, con el pez espada como rey absoluto. En cazuelas, con sabrosos arroces, fritos –aquí les dicen chicharrón–, a las brasas o a la plancha. De ahí que la pregunta haya sonado habitual en uno de los restaurantes cercanos a la Plaza de Armas, el corazón de la ciudad. "Señor, ¿le gusta el salmón?", dijo Elmer, uno de los mozos, entre idas y venidas, con una bandeja repleta siempre a medio caerse. Hubo una respuesta inmediata: "Sí, claro, sobre todo a la parrilla, ¿sale rápido…?". La carcajada fue única y abrió otro tema de conversación… "¡Nooooo! El otro salmón… Andrés Calamaro".
La música acaparó la atención a partir de ese momento y durante un rato largo. Calamaro dejó un buen recuerdo aquí y, en un ámbito bien distinto, claro, fue el inmediato antecedente argentino antes del seleccionado Sub 20. Cuentan que hizo un recital con mucha fuerza el 13 de noviembre pasado, como parte de la gira "On the Rock", en su primera visita por estos lugares. Porque aquí, aunque la cumbia parece dominarlo todo, también se habla de guitarras eléctricas, bajos y baterías. Elmer estuvo en el recital, en el Jardín de la Cerveza, en Cerro Juli, en las afueras de la ciudad. Cuenta que acudieron 40.000 personas de todas las edades y que Andrés dio un show de casi dos horas, entre canciones nuevas y las que nunca se vuelven viejas. Sorprendió ya el comienzo: "Let it be", de los Beatles; emocionó con "Estadio Azteca" y "Flaca", y cerró con "Canal 69".
Aunque su presencia no es muy habitual, los músicos argentinos tienen influencia entre los peruanos en todas sus expresiones. En la venta callejera o en las góndolas de las disquerías pueden verse obras de Soledad –varios artistas locales llevaron sus canciones al estilo tropical–, Alberto Cortés, Charly García, Soda Stereo y el propio Calamaro. Arequipa, incluso, tiene una radio dedicada al rock: Estudio 92. Ahí suenan sin parar los mencionados, más Ratones Paranoicos, el Indio Solari y los Fabulosos Cadillacs. Y el muestrario se extiende hacia buena parte de los cantantes de América del Sur. Por aquí cuentan que la música romántica también tiene muchos fanáticos y, en breve, se especula con una visita de Diego Torres.
El Salmón fue una especie de embajador argentino. Calamaro tomó una difícil dirección y, al parecer, dejó una huella entre los arequipeños. "Ah, señor, volviendo al tema: con un toque de limón, el salmón sale muy bien a la parrilla". Elmer rió otra vez.


