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Se ríe. Mueve las manos, casi no levanta la mirada, instalada en el suelo, y vuelve a sonreír. Se escapa unos minutos de la concentración de la Ciudad Deportiva, escucha los elogios que se sienten desde algún rincón de Boedo y saluda con el brazo derecho en alto, el mismo que se pasea victorioso por los campos de juego. Así anda la vida de Ariel López, goleador decisivo del puntero San Lorenzo.
"Antes la pelota siempre me llegaba sucia, me pegaba en la frente, en cualquier parte, pero ahora se me da todo. Es una racha, no te voy a mentir. Se te da o no, es así. Tal vez habrá que pensar en mi posición, que ahora no es la misma. El goleador tiene rachas: en Lanús, a veces, la pelota me pegaba en cualquier lado y entraba. Tengo que estar tranquilo", comenta el Chupa, que en los últimos días se asoció al club de los goleadores: uno a River, otro a Boca; uno a Newell´s, otro a Unión, anteanoche, en Santa Fe.
Le costó mucho ingresar en la entidad de los romperredes: la temporada última, entre expulsiones y demasiados pasos en falso, convirtió apenas dos y había prometido 13... "Bueno, ahora ya sé que no hay que hablar antes de que pasen las cosas. Pero yo siempre estuve cerca del gol y las fallé todas. Pero por suerte ante Unión se dio en el final y eso te hace festejar doble. ¿O no?", dice el atacante, que tras un comienzo ganador por Lanús, pasó con pena y sin gloria por Mallorca y Genoa, hasta que llegó la hora de San Lorenzo.
También es su hora. "Yo soy uno más, ahora no quiero que todo pase por mis goles. Es simple: mi labor es hacerlos. Y la defensa tiene que tratar de impedirlos, el arquero lo mismo. Esto es un equipo y yo lo único que tengo que hacer son goles, y en eso estoy. Pero te repito que esto es un equipo que lucha, que mete, que empuja", aclara, sin espacio para poses altivas. Así era cuando la pelota esquivaba la red, meses atrás; así es ahora, cuando el balón supera el esfuerzo de los arqueros.
"Oscar (Ruggeri) siempre me dice que esté concentrado, tranquilo, así todo va mejor. El año pasado todo estaba mal, las cosas me salían al revés... las expulsiones y todo lo demás. Había perdido la confianza en mis condiciones, ahora lo puedo decir. Cuando uno no hace goles por tanto tiempo no está convencido a la hora de entrar en el área, cuando le pegás al arco. Me preocupaba en cumplir otras funciones. Pero ahora estoy más cerca del área y eso me da la posibilidad de anotar seguido", expresa, en una frase que, en forma indirecta, apunta al corazón del técnico. Es que en días más, Bernardo Romeo le traerá un nuevo dilema a Ruggeri: decidir entre el Chupa, Estévez o el mismo ex delantero de Estudiantes.
La cuestión es simple: serán dos de los tres. "Sí, algo me comentaron, pero uno tiene que estar preparado para todo".
La vida de López no sólo pasa por los goles; no sólo respira en el juego de la pelota. Está entusiasmado porque en mayo próximo será papá de Mauricio Cirio, su primer hijo. "Está loco de contento; él no lo quiere decir, pero en casa no habla de otra cosa", confiesa mamá Mary. "Todos los días, Ariel está sobre la panza de Vanesa, su mujer, y hasta le agradece por los goles."
Inquieta, la moneda se dio vuelta en los días de López. Vuelve a reírse. Agradece por el ruego que le hizo a la Virgen de Luján, desesperado por reencontrarse con su primer amor. "Pero lo más importante es que ahora estoy tranquilo, no me desespero. Estoy bien conmigo mismo", señala. Es así, se le nota en la mirada, que se resiste a abandonar el suelo. Pasa Ruggeri. Se le pregunta si López es fundamental en el conjunto. "No hay que hablar del Chupa porque ahora está bárbaro; por las dudas ni lo nombres...", dice el DT, con las cábalas en la piel.
-Ariel, sin tu presencia, ¿San Lorenzo hubiese ganado estos dos primeros partidos del torneo?
-¡No, para un poco! Yo no soy el salvador de San Lorenzo. No se trata de hacer goles y nada más. Por suerte, ahora estoy cumpliendo.
Vaya si cumple.
San Lorenzo ya piensa en la Copa Libertadores: mañana, en el Nuevo Gasómetro, el conjunto azulgrana se medirá con Universitario, de Lima, por el Grupo 5. Guillermo Franco, que no actuó ante Unión, jugará por el colombiano Freddy Grisales.
Más allá del equipo, el técnico, Oscar Ruggeri, buscó darle punto final a la controversia que se creó con el presidente, Fernando Miele: "El tema del pase de Schiavi está terminado; hablé con los dirigentes: lo que tenemos claro es que hay que pensar en San Lorenzo y nada más."


