Arturo Vidal, el "rey" que quiere dejar atrás el accidente con su Ferrari en la última Copa América

Es la pieza clave de Chile, que buscará defender la corona
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Es la pieza clave de Chile, que buscará defender la corona
Ignacio Naya
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30 de mayo de 2016  • 20:27

MUNICH, (dpa) - "Tiene que controlarse", dijo el entrenador del Bayern Munich, Josep Guardiola , cuando un periodista chileno le preguntó sobre la agresividad de Arturo Vidal antes de las semifinales de la Liga de Campeones europea de fútbol.

Pero el centrocampista chileno no recibe el apodo de "rey" por tener un carácter templado. Vidal es un hombre que juega a la máxima intensidad, esa intensidad que imprimen los genes, sí, pero también una vida marcada por el paso de la miseria a la opulencia, de la necesidad al capricho.

Nacido el 22 de mayo de 1987, Vidal es el hombre más importante en el actual campeón de América, el máximo referente de la mejor generación de jugadores chilenos. En la Roja hay futbolistas más técnicos y talentosos y también más fiables e inteligentes, pero ninguno tiene la fuerza y presencia sobre el campo del medio del Bayern Munich .

"Jugó cuatro años en la Juventus de Turín como si jugara en el patio de su casa. Arturo es un jugador de mucho empaque, pero tiene que controlarse", dijo Guardiola antes de medirse al Atlético de Madrid, temeroso de que el pendenciero jugador lo dejara con diez hombres al día siguiente.

No sólo no lo hizo, sino que su despliegue físico sobre el Allianz Arena fue tan asombroso como la catarata de fútbol total que produjo su equipo. Bayern fue eliminado pese a ganar 2-1, pero dio una exhibición de juego que será recordada por mucho tiempo.

El chileno se convirtió en una pieza indiscutible en el once del español, aunque su llegada a Munich a comienzos de temporada no contara en principio con el visto bueno del técnico, inclinado a utilizar futbolistas más combinativos.

"Por qué Vidal no es un jugador de Guardiola", tituló el diario "Frankfurter Allgemeine Zeitung" un artículo en el que explicaba que el "23" de la Juve había sido un fichaje de la secretaría técnica y no del catalán.

El chileno no responde al perfil de centrocampista fino y elegante del que está enamorado el español. Pero el contrato del entrenador finalizaba en 2016 y el club tenía que pensar más allá de la "era Guardiola".

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El técnico se dejó convencer por el director técnico del club, Michael Reschke. El meticuloso "scouter" de los bávaros, un hombre que rehúye el foco mediático, había llevado al sudamericano a Alemania en 2008, entonces para jugar en el Bayer Leverkusen.

"Vidal, está claro, no es un auténtico jugador de Guardiola, pero es un auténtico jugador del Bayern. Uno que a veces transita caminos salvajes", escribió el "FAZ".

El diario se refería a la violencia en la disputa de los duelos y a la amenaza de las tarjetas, pero esos caminos salvajes son también los que el chileno ha transitado en su vida. El argentino Diego Simeone , entrenador del Atlético y técnico de moda, insiste en que se vive como se juega. Vidal es un futbolista que confirmaría la teoría: juega al límite, vive al límite.

"Ayer fui al casino, tomé dos tragos, tuve un accidente y puse en riesgo la vida de mi mujer y en riesgo la vida de muchas personas; estoy muy arrepentido de esto", dijo el chileno, entre lágrimas, el 17 de junio de 2015, en el complejo Pinto Durán de Santiago de Chile, sede de la selección durante la Copa América.

Un día antes, Vidal había conmocionado al país al conocerse que había sido detenido después de provocar un accidente con su Ferrari mientras conducía ebrio, en una de las pocas tardes libres que había dado al plantel el seleccionador Jorge Sampaoli.

No era su primer acto de indisciplina, pero desde luego era el más grave y el más inoportuno, en medio de la disputa del torneo continental en su propio país. El entrenador prefirió mirar hacia otro lado y reintegró a su estrella al equipo.

La conquista del título, el primero en la historia de Chile, enterró la polémica unos días después, aunque es probable que enturbiara los informes elaborados por Reschke para convencer de su fichaje al jefe del Bayern, Karl-Heinz Rummenigge.

Vidal se casó por la iglesia en diciembre de 2014 con su pareja de toda la vida, María Teresa Matus, con la que ya había contraído matrimonio civil en 2009 y con la que tiene dos hijos. La boda fue a todo tren y contó con invitados como la presidenta del país, Michelle Bachelet. El convite fue en el Club Hípico de Santiago, donde el internacional chileno disfruta de otra sus aficiones, los caballos que cría en su propio establo.

Los purasangre, los Ferrari y los casinos, el lujo del que Vidal hace gala, eran solo un sueño excéntrico en sus años de infancia, cuando el mayor de cuatro hermanos empezó a jugar al fútbol en el modesto club Rodelindo Román.

En el conflictivo barrio de San Joaquín, donde los habitantes conviven a diario con el narcotráfico y la delincuencia, el niño Arturo peleó para sobrevivir, después de que su padre abandonara a la familia cuando él tenía apenas cuatro años.

"En casa no había nada para comer, era duro, cuatro hermanos sin un padre, mi madre hacía de todo, trabajaba todo el día para meter alguna cosa sobre la mesa, y no sobraba nada, y si al día siguiente no encontraba otro trabajo, no se comía", contó Vidal a "La Gazzetta dello Sport".

A los 18 años fichó por el Colo Colo, el club más popular del país, con el que conquistó tres campeonatos locales antes de volar a Leverkusen para emprender una brillante carrera en Europa, donde ganó cuatro títulos italianos y jugó la final de la Champions League con la Juve. Para entonces, el "rey" que vino de los bajos fondos hacía tiempo que había sacado a su familia de la pobreza

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