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La elección de empezar a correr esconde un claro deseo de mejora y superación. Ya sea en la distancia, en la velocidad o simplemente en la competencia con otros. El atletismo más ortodoxo se trabaja en la pista. Probablemente, no todos contemos con una pista cerca de casa. Sin embargo, lo que sí seguro tendremos a mediana o corta distancia, es un entrenador y su grupo.
Pero… ¿por qué un deporte que consiste en correr necesita enmarcarse en un terreno delimitado? Una frase que expreso repetidamente cuando me preguntan qué puedo hacer para mejorar. Palabras más, palabras menos, suelo responder que para correr sólo necesitás un par de zapatillas, pero para ser atleta y mejorar necesitás un plan. Parte de este plan de mejora está íntimamente relacionado al control que tu entrenador hará.
La pista, el óvalo de 400 metros, provee al coach de una visión única de tu técnica.
Al estar medida con precisión permite obtener otro dato: el control de ritmo. En la pista podemos controlar en nuestro reloj y tomar parciales (tiempo en 200 metros y 400 metros) que permitirán registrar la evolución de los entrenamientos.
En el plano de competencias es aún mucho más jugoso para tu mejora. Exigirte en diferentes capacidades como resistencia, velocidad, potencia aeróbica permitirá a tu entrenador y a vos mismo descubrir tu potencial que, probablemente, desconozcas.
La cercana competencia que genera la pista fortalece la capacidad y la actitud del corredor. Esto se trasladará a cualquier prueba que luego elijas.
Sin miedo. La pista no muerde, está llena de experiencias y cada una vale la pena. No es un espacio reservado para los atletas de elite, sino para todos aquellos que desean mejorar. Es cuestión de animarse.

Por Fernando Díaz Sánchez es entrenador IAAF, ex-atleta de elite y actual entrenador de la legendaria Agrupación Atlética Los Ñandúes y del Team Elite New Balance.


