Christian Coleman quería ser una estrella de fútbol americano y es el rey de la velocidad que creció en silencio

El grito eufórico de Coleman, ganador de los 100 metros
El grito eufórico de Coleman, ganador de los 100 metros Fuente: AP
Carlos Delfino
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28 de septiembre de 2019  • 23:59

Hijo de una maestra y de un funcionario del Estado de Georgia, Christian Coleman estudió en una escuela religiosa, educado con valores cristianos. Y su historia podría haber sido muy diferente si sus pasos no hubieran sido reconducidos hacia el atletismo en lugar de la que era su primera opción y su gran pasión inicial, el fútbol americano. No pudo ser la estrella de la NFL que soñaba mientras crecía jugando a su deporte favorito en Atlanta, pero desde ayer, cuando se proclamó campeón en los 100 metros del Mundial de Doha con un tiempo de 9s76/100, sí puede presumir de ser el hombre más rápido del mundo, de ser el nuevo rey al que todos observarán en detalle para no extrañar a Usain Bolt.

Fuera de las pistas el multicampeón jamaiquino, que después de marcar una época se retiró hace dos años en el Mundial de Londres, el heredero del trono es justamente quien en aquel momento, en 2017, terminó dos veces en un día delante de Bolt, al ir a su primer Copa del Mundo. Su medalla de plata allí, con 21 años, fue la plataforma de lanzamiento hacia esta de oro, dejando segundo a su compatriota Justin Gatlin, su verdugo en suelo inglés.

La carrera de Coleman rumbo a la gloria en Doha; dejó segundo a su compñatriota Gatlin
La carrera de Coleman rumbo a la gloria en Doha; dejó segundo a su compñatriota Gatlin Fuente: Reuters

Si bien después Coleman se había colgado la presea dorada en el Mundial bajo techo de Birmingham 2018, al vencer en la final de los 60 metros, hasta ayer seguía siendo visto como aquel universitario que desafiaba por Youtube a jugadores de fútbol americano. Era un favorito silencioso.

Anteayer, tras culminar las series clasificatorias de los 100 metros, Christian era el atleta más perseguido en la zona mixta, donde coinciden deportistas y periodistas. El muchacho de 1,75m y 72 kilos pasó por allí sin pronunciar ni una sílaba. Quedaron casi todos boquiabiertos. A excepción de los que recordaban una anécdota de la escuela primaria: fue elegido para integrar el consejo de alumnos de su escuela, aunque fue el único que no hizo ningún discurso. Y de los que tenían presente su perfil universitario (fue campeón en 2017 con 9s82/100 como mejor marca). En lo deportivo, más allá de las palabras, ningún atleta corrió más rápido que él con 21 años y tres meses. Ni Bolt, que bajó esa marca cerca de cumplir los 22.

En aquellos tiempos, medios de Estados Unidos marcaban que John Ross, un receptor californiano elegido en el draft de la NFL por Cincinnati Bengals, marcaba 4s22/100 para las 40 yardas (unos 36 metros) y se jactaban de que podía ser más rápido que cualquier velocista. La universidad de Tennessee, a la que Christian concurría, publicó en las redes sociales un video en el que Coleman marcaba 4s12/100. La viralización, con millones de reproducciones y otras tantas de reacciones, hizo el resto.

La pose final de Coleman, con la bandera estadounidense
La pose final de Coleman, con la bandera estadounidense Fuente: Reuters

Gatlin, de 37 años y 10cm más de altura, fue medalla de oro en Atenas 2004, tres Mundiales y tres Copas del Mundo bajo techo. También estuvo corriéndole a la sombra de Bolt por años. Ayer quedó segundo, como tantas otras ocasiones. Es otra gloria del atletismo. Así y todo, es probable que tras la final de Doha haya sentido que puede haber sido un mejor consejero que velocista en su vida. Fue él quien le marcó el camino, el que lo orientó en su carrera. "Llegó a través de los torneos universitarios, como yo, y pasó por el mismo tipo de cosas por las que estoy pasando ahora mismo, en lo que respecta a qué hacer con mi carrera y a la presión de ser uno de los mejores velocistas en la universidad", revelaba Justin, hace poco más de dos años. Hoy sabe que Coleman ya forma parte de los tres norteamericanos más veloces de la historia junto a él y Tyson Gay.

No obstante, no todas son buenas noticias alrededor de la vida deportiva de Coleman. Hace tres semanas había cometido tres faltas a sus obligaciones sobre la localización antidopaje, lo que lo exponía a una suspensión que frustaría sus sueños mundiales y olímpicos. Finalmente, no hubo sanción porque se constataron errores en el registro de una de las fechas. "Nunca he dado positivo y nunca daré. Soy el mayor abogado para un deporte limpio", sentenció en su cuenta de Instagram. Habla poco, corre mucho. Podría ser su lema.

La final de los 100 metros de Doha

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