Corren día y noche: la doble vida de tres atletas que también son recolectores de basura

Listos para correr, como en cada jornada: Lucas Molina, Nicolás Rojas y Daniel Vitarello
Listos para correr, como en cada jornada: Lucas Molina, Nicolás Rojas y Daniel Vitarello Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno
Ezequiel Brahim
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31 de octubre de 2019  • 00:24

Son atletas de primer nivel nacional: Lucas Molina llegó a ser subcampeón nacional juvenil en 3000 metros con obstáculos, Daniel Vitarello se colgó una medalla de bronce este año en el campeonato de mayores en los 800 metros y Nicolás Rojas guarda en un cajón de su dormitorio cinco medallas de oro, como campeón absoluto en 400m, más las postas 4x400m y 4x100m en 2017 y 2018. Saben bien lo que es subirse cada año a los podios más altos del país. Y también saben lo que es subirse, cada madrugada, al estribo del camión recolector de residuos. Los tres suman alrededor de 1000 kilómetros por mes corriendo con bolsas de consorcio en las manos y otros tantos kilómetros, más veloces aún, compitiendo de igual a igual con los mejores atletas argentinos. "Para mis compañeros está bueno que sea atleta", cuenta Lucas, "porque voy adelante del camión y terminamos más rápido el trabajo". Tres historias de éxito deportivo forjadas desde abajo, desde el estribo.

Rubén Guillermo Vitarello empezó a trabajar en la recolección de residuos en 1984 y recién 8 años después nacería su hijo Daniel. En ese momento Rubén no imaginaba que se jubilaría luego de 33 años de oficio ni que Daniel seguiría sus pasos, sumaría cientos de miles de kilómetros como él a la par del camión, pero que también los haría como atleta. "A mí me encanta mi laburo, el desafío físico", asegura Daniel Vitarello. "Ya saben que soy así: en el trabajo me dicen el galgo".

De tanta entrega, y su gusto por los retos, surgió esta anécdota: el camión de recolección es usado por dos equipos de personal, uno por la mañana y otro por la tarde. En el primero está Vitarello, y una vez el jefe del segundo equipo se quejó de que entregaban tartde el camión. "No me aguanté y le contesté. Le dije que para que viera que me la bancaba iba a hacer los dos turnos juntos", asegura. Luego de 50 kilómetros y una jornada que empezó a las 6 y terminó a las 22, Daniel cumplió con su guapeza. "No apostamos nada, pero quedamos como unas verdaderas máquinas. Ahora pegamos la reonda", da fe Vitarello.

Lucas Molina, Nicolás Rojas y Daniel Vitarello, unidos por el deporte y el trabajo
Lucas Molina, Nicolás Rojas y Daniel Vitarello, unidos por el deporte y el trabajo Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

Antes de entrar en la recolección, incluso antes de descubrir el atletismo, Daniel Vitarello ya trabajaba. A los 10 años juntaba las hojas en los jardines del barrio. Con eso, a los 13 pudo comprarse una máquina de cortar pasto y aumentó la oferta de servicios. Luego pasó a trabajar en una cancha de golf y también fue albañil. En el transcurso, esa cuestión de correr por placer lo fue a buscar. "Yo estudiaba en la secundaria de la empresa Mercedes Benz, pero repetí de año. Ahí, si repetís te echan. La verdad me arrepiento mucho. Bueno, el tema es que el profesor de educación física, cuando al otro año no me vio, me llamó para invitarme al atletismo para que no dejara de correr, y me contactó con el que hoy es mi entrenador, Ángel "Toti" Belusci", cuenta Daniel Vitarello. "Cuando a la mañana les tocó una recorrida muy intensa, a la tarde no puedo darles más de dos o tres kilómetros de trote para aflojar", aclara Belusci.

En el trabajo, la doble vida atlética de Vitarello no pasa inadvertida. Sus compañeros saben que gracias al atletismo llegó a viajar por todo el país para competir contra los mejores, que algunos fines de semana suele volver a su casa con un trofeo. Un compañero, Roque Iarralde, le pidió que lo asesorara para empezar a correr. "El primer día metimos 13 km sin tocar el estribo. Después terminamos tomando una gaseosa y comiendo fiambre. Así lo llevé al atletismo", recuerda Daniel. Quizá no saque de ahí otro campeón nacional, pero sí le mostró una realidad distinta en el deporte. "Y dejame agradecer a Martín y Martín S.A. y a Camioneros que me ayudan para que pueda entrenar y competir", pide.

También le consiguió trabajo a Molina

"Hace dos años y medio me consiguió el trabajo Daniel", aclara Lucas Molina, flamante séptimo puesto en los 3000 metros con obstáculos en el campeonato nacional. "Me gustó el cambio porque en la fábrica terminábamos tarde". Se refiere a la fábrica de pistones y centrales hidráulicas donde su jornada concluía a las 6 de la tarde. Pero antes también pasó por la fábrica de Manaos, otra de hornos industriales y fue peón de albañil. "Me gusta laburar en la calle y manejar mis tiempos", explica Lucas. "Arrancamos a las 5 de la mañana y terminamos al mediodía, los días livianos capaz a las 10. O se te pueden hacer las 5 [de la tarde], dependiendo de la mugre que haya".

"Arrancamos a las 5 de la mañana y terminamos al mediodía, los días livianos capaz a las 10. O se te pueden hacer las 5 [de la tarde], dependiendo de la mugre que haya" (Lucas Molina, atleta y recolector de basura)

Varias veces se ha hecho sus buenas maratones corriendo a la par del camión, entendiendo como maratón a la famosa distancia de 42 kilómetros y 195 metros. Claro está, a Molina no le dieron ninguna medalla de finisher al cumplir la distancia con una bolsa de residuos en la mano. Pero sí causa revuelo entre los compañeros. "Algunos me dicen que estoy reloco, que termino de trabajar y sigo corriendo por la tarde", confiesa. "Pero me entreno para clasificarme al Nacional de cross y sé que va a estar difícil". Para eso trata de sumar la mejor preparación que le permita su trabajo, también bajo las directivas de "Toti" Belusci.

Nicolás Rojas, el tercer mosquetero recolector

Cuando Lucas sale corriendo por las tardes desde su casa en Virrey de Pino, suele pasar por el frente de lo de Nicolás Rojas. No se sorprende: viven a dos cuadras y es el tercer mosquetero de estos atletas recolectores. Rojas sonríe al verlo pasar: sabe de correr, fue campeón nacional cinco veces y representó a la Argentina en el Campeonato Sudamericano del 2017 en Paraguay. Se puede decir que tiene oficio de atleta. En lo que es muy nuevo es en la recolección: empezó hace poco y ya puede sumarle otra experiencia a su CV. Antes fue empleado en una fábrica de productos químicos, kiosquero, albañil, ayudante de pizzero y trabajó en un local de eventos. Pero ahora está conociendo los secretos del oficio. "Llego a correr 20 km detrás del camión, pero te cansa más los brazos y la espalda que las piernas", dice Rojas. Quizá porque las piernas ya las tenía entrenadas, quizá porque son varias cosas por descubrir. "Ni sé bien cuánto voy a ganar, ya me enteraré a fin de mes", admite con una sonrisa. También es entrenado por.: sí, "Toti" Belusci.

Divirtiéndose en las pistas: Lucas Molina, Nicolás Rojas y Daniel Vitarello
Divirtiéndose en las pistas: Lucas Molina, Nicolás Rojas y Daniel Vitarello Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

"A los tres les gusta mucho sumar kilómetros, pero también son naturalmente rápidos en distancias cortas, especialmente Nicolás", explica "Toti" Belusci. "Pero la verdad es muy difícil entrenar en las condiciones que ellos lo hacen desde todos los aspectos. La nutrición, el acompañamiento, hasta el lugar donde se entrenan es muy ingrato. Vamos a una plaza donde tengo que llegar un rato antes levantar la basura que se tira porque si no corremos entre los plásticos y la basura. La verdad, el contexto donde viven es un límite grande para ellos", cuenta Belusci.

La historia cierra, o empieza, a finales de octubre del 2016. Se celebra la Copa Nacional de Clubes, Daniel Vitarello se consagra subcampeón de 800 y 1500 metros, Nicolás Rojas se lleva el oro en los 400 metros, y cuando el fin de semana de competencias llega a su fin, los dos se unen con Lucas Molina para participar en posta 4x400m, última prueba del campeonato. Es sencillo: cada equipo tiene cuatro atletas, cada uno da una vuelta completa a la pista portando un testimonio (un tubo de 30 cm de largo) y se lo entrega al siguiente compañero. Cuando el último de los cuatro complete su vuelta, define el puesto del equipo. Recordemos ese momento...

Daniel Vitarello es el segundo en recibir y corre delante de los otros seis equipos. Lo pasan, vuelve a pasar, se le acercan, se aleja, pero no deja de lucharla y consigue entregar el testimonio antes que nadie. Ahora es Lucas Molina el que corre. Lo pasan, se le alejan y entrega segundo y lejos del primero. Cierra Nicolás Rojas, que recibe y tiene que demostrar cómo ganó los 400m en individual. Empieza a descontar, todo su equipo alienta y sólo quedan 200 metros. Entran en la recta final codo a codo. Nicolás va muy fuerte, pero el principal rival no se entrega y también lucha. Con el último esfuerzo, Nicolás cruza la meta antes que nadie. Y ahora sí, el trío se abraza y festeja también con Gabriel Ciulla, que fue parte de la posta pero no de esta historia. Tienen veinticortos y no sospechan que tres años más tarde seguirán unidos, también corriendo pero detrás de un camión, con las mismas ilusiones en el atletismo.

"Sueño con un [campeonato] Panamericano", confiesa Daniel Vitarello. "Sería mi gran logro". Y mientras los tres siguen corriendo, sienten que los sueños se alcanzan en movimiento. Literalmente.

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