Iberoamericano de Atletismo de Trujillo: un insólito error arbitral perjudicó a un corredor argentino, que creyó haber ganado el bronce

El equipo argentina sumó 12 medalles, tres de oro
El equipo argentina sumó 12 medalles, tres de oro
Ezequiel Brahim
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27 de agosto de 2018  • 09:04

Los dolores que no pudieron vencer al atleta, el insólito error arbitral que perjudicó a un corredor y la fuerza de los martillos. Tres momentos distintos dentro de un equipo argentino, que se clasificó quinto detrás de Brasil, Colombia, España y Perú en el certamen Iberoamericano de Atletismo de Trujillo, Perú. Sumó 12 medallas, una más que en el certamen anterior. Y tres de ellas fueron de oro: Jennifer Dahlgren -martillo-, Carlos Layoy -salto en alto- y Fiorella Chiape -400 metros con vallas-. A continuación, las historias dentro de una delegación que ya es presente y promete mucho futuro.

Creer, más allá de todo

El equipo argentina sumó 12 medalles, tres de oro
El equipo argentina sumó 12 medalles, tres de oro

No hace falta saber mucho de atletismo para entender que tener dolores en el tobillo, la rodilla y los músculos isquiotibiales de la pierna que usa para impulsarse, en un saltador en alto, no es una buena señal.

Así llegaba Carlos Layoy (dueño de una marca de 2,25m, ningún argentino saltó más alto) al Campeonato Iberoamericano de Atletismo en Trujillo, Perú. "Con muchas dudas, molesto", así se describió la noche previa. El momento había llegado el viernes por la tarde y nada vaticinaba una buena competencia.

Primer salto para Layoy. Era la primer prueba de competencia desde hacía casi tres meses, en los Juegos Odesur. "Cuando sentí ese primer salto, ahí supe que estaba para ganar el oro", detalla Carlos . Al llegar a los 2,21 metros de altura demostró que no se equivocaba y se colgó de su cuello el oro.

"Desde el 2014 hasta el 2016 la pase muy pero muy mal", recuera Layoy. "Lesiones, problemas personales, falta de apoyo. En cada torneo que iba me decían que si no sacaba medalla me sacaban la beca. Y lo hicieron dos veces, gracias al profesor Barizza que la peleó me la volvieron a dar". Esa mochila arrastraba el correntino en cada salto. "Hasta que a principios del 2017 dije: 'Voy a llegar a Tokio 2020, sea como sea, con o sin apoyo'. Me aferré mucho a mi familia, amigos, e hice un cambio muy grande, ese año no vi los resultados pero seguí confiando. Aún falta, pero tengo muchas ilusiones en llegar". Layoy confía y sabe que hay un momento en el que todo cambia. "Cuando me pongo la camiseta de la Argentina me olvido de todos los dolores, dejo todo". Sigue entrenando para repetir ese momento.

La confusión de los jueces más insólita que perjudicó a un argentino

El equipo argentina sumó 12 medalles, tres de oro
El equipo argentina sumó 12 medalles, tres de oro

Prueba de 3000 metros llanos. Siete vueltas y media a la pista de atletismo. No son muchas, fáciles de contar; aunque no fue así para los jueces del Iberoamericano de Trujillo.

Cuando ya iban cinco vueltas y media, es decir que faltaban dos, un juez hace sonar la campana. Lo cual significa que es la última vuelta. Los atletas salen lanzados a pelear por las medallas. Entre ellos Fabián Manrique, que gracias a un impresionante sprint final logra colocarse tercero y atrapar su primer medalla en su debut internacional. O al menos eso creía él.

Los jueces sacaron cuentas, advirtieron que faltaba una vuelta más y volvieron a tocar la campana. Mientras Manrique festejaba su hazaña, vio que el resto de los atletas volvían a correr. Intentó seguirlos pero ya fue tarde y lo derrumbó la amargura. Pasó en pocos segundos de alcanzar su sueño a abandonar la carrera.

"Fue mucho esfuerzo para clasificar a este Iberoamericano", cuenta Manrique. "Juntar plata de todos lados para viajar a Europa a competir para buscar la marca. Dejar todo detrás del atletismo".

La organización, en un hecho sin precedentes, realizo un "podio consuelo", donde se premió a los tres atletas que habían llegado primeros en los 2.600 metros, es decir faltando una vuelta. "No sirve de nada, igual estoy muy triste, yo vine por una medalla de verdad", se sincera Fabián.

Es cierto que las medallas verdaderas son las que otorgan becas, consiguen subsidios y atraen sponsors. Un error de un juez que paga muy caro un atleta.

Los guerreros de los martillos

El equipo argentina sumó 12 medalles, tres de oro
El equipo argentina sumó 12 medalles, tres de oro

Siete centímetros en más de 70 metros, menos del 1%. Muy poco separó a Joaquín Gómez de la medalla de oro. Sus 74,64m le valieron plata. "La verdad me hubiera gustado ganar", reconoce Gómez. "Pero también sé que fue uno de los Íberos más competitivos de la historia". Y no se equivoca, las marcas del podio lo ubican como el segundo campeonato de mayor nivel en martillo masculino. "Pero me deja con buenas sensaciones para esta temporada que recién empieza", cuenta Joaquín, y ya mira a una primavera que le promete mucho.

Gómez un lanzado de 21 años con todo por delante. Y en el mismo equipo está Jennifer Dahlgren, una lanzadora de martillo que lo consiguió casi todo. Cuatro juegos olímpicos, decenas de medallas internacionales, récord sudamericano.

El equipo argentina sumó 12 medalles, tres de oro
El equipo argentina sumó 12 medalles, tres de oro

Dahlgren sumó una medalla más y del color más bonito: el oro. "Esta medalla me es muy especial. Los últimos años no han sido para nada fáciles para mí. Tuve malos resultados, sufrí frustraciones y escuché muchas críticas duras. Me costó muchísimo poder salir de ese lugar", analiza Jennifer al mirar hacia atrás.

"Sé que hay que seguir trabajando para poder controlar los nervios y las presiones pero es un gran paso adelante, y esta nueva medalla Iberoamericana solo me afirma el buen trabajo que vengo haciendo". Como una afirmación más Dahlgren fue seleccionada para el equipo América de la Copa Continental de la IAAF. "Es el broche de oro de un año muy gratificante", afirma Jennifer, que ahora vuelve a sonreír.

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