El dominio de Mercedes: más imperial que Senna y Prost

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Mercedes, bicampeón mundial de F. 1, estableció un dominio superior al de aquellos imbatibles McLaren
Pablo Vignone
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14 de diciembre de 2015  • 22:04

"Tenemos mucho talento en el equipo Mercedes, no puedo recordar uno igual desde McLaren con Senna y Prost", dijo el director técnico de la escuadra campeona de Fórmula 1, Paddy Lowe, poco antes de terminar el Mundial 2015. Su juicio, que podría parecer una exageración, no lo es tanto.

El duelo entre Ayrton Senna y Alain Prost se considera épica pura en la historia de la Fórmula 1. Aquella rivalidad que mantuvo en vilo a los fanáticos de la máxima categoría del automovilismo mundial se extendió a lo largo de un lustro y se extinguió con el retiro del francés, poco antes de la tragedia que se llevó la vida del brasileño, pero fue forjada en los años en que ambos compartieron el equipo McLaren, a lo largo de los 32 Grands Prix de 1988 y 1989. Temporadas marcadas por la incandescente lucha interna que transformó a la escuadra en una dominadora casi imperial de la F.1, algo nunca antes visto.

Senna conquistó el título de 1988 y Prost se quedó con el de 1989 antes de mudarse a Ferrari y desarmar la excepcional sociedad que competía con armas similares: el MP4/4 con motor Honda V6 1.5 turbo en la primera temporada, y el MP4/5 con el V10 3.5 japonés en la segunda.

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Un cuarto de siglo después de haberse disuelto ese dúo explosivo, otro duelo fratricida sacudió a la F-1. Es cierto que en el medio hubo otras hegemonías, como la de Williams en los años 90 o la de Ferrari, vía Michael Schumacher, a comienzos del nuevo siglo. Pero ninguna de ellas encerró una competencia interna tan formidable. Lewis Hamilton y Nico Rosberg eran grandes amigos hasta que Mercedes los reunió en su equipo en 2013. Y cuando el reglamento técnico de la F-1 cambió radicalmente a comienzos de 2014, sus duelos coparon el centro de la escena. Dos campeonatos después, dos títulos para la marca habilitan la comparación: ¿fue este dominio de Mercedes más aplastante que el que había conseguido establecer McLaren?

Las épocas son bien distintas, pero es posible establecer paralelismos en términos relativos. Los indicadores de superioridad (primera fila de largada, victorias, podios, puntos) sugieren que el rendimiento de estos Mercedes es superior a lo que consiguieron los McLaren de Senna y Prost 25 años atrás. Como insinuaba Lowe.

En los 38 Grands Prix disputados entre 2014 y 2015, los Mercedes de Hamilton y Rosberg perdieron apenas dos poles-position (Austria 2015 para el Williams de Felipe Massa, Singapur 2015 para la Ferrari de Sebastian Vettel) y coparon la primera fila de largada en 29 ocasiones. En ese rubro arrancaron delante de los McLaren: el innegable prodigio de Senna en clasificación (26 poles entre 1988 y 1989) contrastaba con la virtud de Prost de pensar tanto en poner a punto su coche para la carrera como en pelear el mejor tiempo. En los 32 Grands Prix de 1988 y 1989, los McLaren hegemonizaron la primera fila en 23 oportunidades. Victoria Mercedes: 76,3 por ciento a 63,8 por ciento.

A la hora de la bandera a cuadros, McLaren gozó un año casi perfecto en 1988, con 15 triunfos en 16 carreras, pero en el ’89 la cuota cayó a 10 cuando la rivalidad entre sus pilotos se tornó física y, como sucedió en el recordado final de Suzuka, ambos terminaron con frecuencia fuera de combate. Mercedes, en cambio, vivió dos temporadas más parejas, y solo perdió tres carreras en cada una, en 2014 a manos del RedBull de Daniel Ricciardo y este año con la Ferrari de Vettel. Si la medida del dominio la da la cantidad de 1-2 conseguidos por cada dotación, McLaren logró 14 en su período contra 32 de Mercedes. Otro rubro a favor de los alemanes: 60,5por ciento contra un 43,7.

Márgenes similares se encuentran a la hora de comparar cantidad de podios (43 a 63) e, inclusive, puntos, aunque la escala sea bien diferente: en la era McLaren se premiaba al vencedor con 9 puntos, en ésta época el primer premio trepó a los 25. Aún así, la cosecha de las Flechas de Plata (el 83,7 porcentual) es ampliamente superior a la de los autos blanquirrojos (el 70,8 por ciento).

Pero la historia de la Fórmula 1 no es una mera compilación estadística. La era de Senna y Prost fue indudablemente legendaria, a un nivel que Hamilton y Rosberg no alcanzan a promover aún. El dominio de Mercedes es esencialmente técnico, a partir de su eficiente y compleja unidad de potencia (el motor V6, el turbocompresor y los recuperadores de energía calórica y cinética) instalada en un auto prácticamente a prueba de balas, que casi nunca se rompe o falla.

Con esas herramientas, el W05 de 2014 y el W06 de este año, Hamilton le sacó una ventaja a Rosberg (2 títulos mundiales contra 2 subcampeonatos, 21 triunfos contra 11) que impidió, salvo aisladas circunstancias como Spa 2014 o Austin 2015, la fricción en la pista.

Senna y Prost, en cambio, llevaron su duelo a un punto de no retorno, sin hablarse fuera de la pista y, eliminándose a menudo dentro de ella, con autos frágiles en comparación con los actuales. Allí también reside parte de la diferencia en los números entre una y otra escuadra. Lo demás, lo subjetivo, es un debate tan abierto como eterno.

jt

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