El Gurí Martínez, la vigencia de un estilo

Pablo Vignone
Pablo Vignone LA NACION
A tres semanas de cumplir los 50 años, superó la marca de Dante Emiliozzi, como el campeón más longevo de la historia
Fuente: Telam
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13 de diciembre de 2015  • 19:10

A 18 días de cumplir los 50 años, Omar Martínez se transformó en el campeón más longevo de la historia del Turismo Carretera. Superó la marca de Dante Emiliozzi, que ganó el último de sus cuatro títulos en 1965, 35 días antes de cumplir el medio siglo. El entrerriano dejó como subcampeón a Matías Rossi, que tiene 31; cuarto quedó Facundo Ardusso, de 27.

La pregunta cae de maduro: ¿cómo hizo para doblegar a rivales mucho más jóvenes para quedarse con su segundo título a una edad inusual y once años después de haber logrado su primera corona, en 2004? Las razones son variadas y de distinto espesor:

  • Estado físico. A los 50, corriendo solamente en TC, pudo batir a los pibes de 30 que compiten en tres campeonatos a la vez y gozan, por lo tanto, de un entrenamiento técnico más frecuente. Martínez arrancó este año a entrenarse sobre un karting, varias horas a la semana, y –lo que nunca había hecho- a gastar un par de horas con un preparador físico.
  • Facilidad conductiva. Los TC del 2015 con chasis y motores nuevos, disponen de mayor potencia y menor carga aerodinámica que un año atrás. Eso posibilita conducirlo más con el acelerador que con los brazos, lo que castiga menos el cuerpo. Así, se sintió mucho más cómodo en el auto, y se vio menos en desventaja respecto de los jóvenes. Esa facilidad, sumada a la experiencia de más de 20 años en el TC, tras haber hecho su primera temporada completa en 1995, fue en buena parte responsable de los cuatro triunfos que consiguió este año. "Lo del Gurí es como lo del Flaco Traverso –rememora Rossi- Solo si sos capaz podés tener tanta vigencia".
  • Mucha polenta. A lo largo de todo el año impresionó la robustez del impulsor que equipó al Ford n° 7, armado por Julián Adamo en Paraná. "Es un motorazo" venía señalando Rossi desde hacía tiempo. Esa característica le permitió ganar carreras en circuitos de alta velocidad, como en Rafaela (de casi 200 km/h) o La Pampa (a más de 190 km/h) e inclusive en La Plata, dónde el promedio para la vuelta superaba los 175 km/h. Martínez admite que, en la performance del auto campeón, el aporte del motor fue superior al 50 por ciento.
  • Un auto fantástico. Así como Rossi corrió un Chevrolet que andaba muy rápido en clasificación pero no toleraba el paso de las vueltas en la carrera e inexorablemente perdía rendimiento y posiciones, el Ford de Martínez mostró características opuestas: su coche se "agrandó" siempre en la segunda mitad de cada carrera, aunque las gomas sufrieran un lógico desgaste. Volvió a mostrarlo en La Plata, cuando Guillermo Ortelli (que tiene 42 años, ocho menos que el campeón) quiso pasarlo después de la vuelta 10. "El Gurí sabe perfectamente cómo acelerar de mitad de curva hacia adelante" lo elogió el piloto de Salto. Y el auto campeón se rompió muy poco a lo largo del torneo.
  • La dosis de fortuna justa. Ortelli terminó tercero en la Copa de Oro, pero bien pudo ser campeón si el motor de su Chevrolet no se rompía a tres vueltas del final en la carrera de La Pampa, ya en la fase decisiva del torneo. Perdió los 40 puntos de la victoria que fueron a parar a las manos del eventual ganador… el Gurí Martínez. Ese resultado, más la debacle de Rossi durante el sábado, le permitió correr con menos presiones la definición del torneo.
  • Hambre. "Hace mucho que quería ganar algo importante" reconoció el flamante campeón. Un poco para dedicárselo a su familia, que lo sigue de cerca y le pone candado al sufrimiento interior, otro tanto para redondear su carrera en alta nota. Cuando entendió que las condiciones estaban dadas, impuso su conjunto de atributos, y por eso se quedó con el triunfo en 4 de las últimas ocho carreras. Es la misma perseverancia que lo lleva a tratar de seguir un año más "para correr con el número 1".

En 1966, el año en que nació el Gurí Martínez, al veterano Jack Brabham, piloto de Fórmula 1, lo criticaban por su veteranía y no eran pocos los que aseguraban que nunca más iba a ganar una carrera o un campeonato, después de los que había obtenido en 1959 y 1960. Para responder de manera graciosa a los cuestionamientos, el australiano se presentó a la largada del GP de Holanda con una barba blanca postiza y un bastón. Luego ganó la carrera, una de cuatro victorias en sucesión, y terminó quedándose con el título, su tercer y último campeonato. Tenía "apenas" 40 años…

jt

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