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Hay que estar en el lugar y en el momento indicados. Fundamental para poder encaminar un rumbo determinado. En cualquier orden de la vida, hay aspectos que parecen estar digitados por los caprichos del destino.
Talento al margen, un curioso incidente depositó a Michael Schumacher en un auto de Fórmula 1. Fue en 1991, cuando el piloto oficial de Jordan Bertrand Gachot discutió con un taxista y le arrojó gas paralizante. El piloto francés recibió una condena de 18 meses, aunque luego le redujeron la pena. En las narices estaba el Gran Premio de Bélgica, en el fantástico circuito de Spa-Francorchamps, el más querido por Schumy, ya que es el más próximo a su casa alemana de Kerpen (cercana al límite de ambos países), donde anidaba el sueño de subirse a un karting.
Debutó (a las dos semanas fue quinto en Monza) y su estilo, agresivo, sorprendió al siempre atento Flavio Briatore, que más rápido que muchos de los pilotos firmó un contrato, tras convencer al representante de Schumy, Willi Weber. Benetton pegó el salto cualitativo con la llegada del alemán y justamente en Bélgica, en 1992, conquistó su primer triunfo.
Dueño de maniobras controvertidas y exponente del mejor profesionalismo, el alemán tomó protagonismo. Hasta se peleó con Ayrton Senna en los boxes de Hockenheim, en 1993, por haber tapado con su auto al brasileño.
La muerte de Senna al año siguiente fue un quiebre para la Fórmula 1. Esa misma temporada, Michael Schumacher logró su primer título y le dio la primera corona a su país. Benetton, impulsado por Ford en 1995 en lugar de Renault, continuó por la senda victoriosa y repitió la corona de la mano de Schumy, que ya tenía todo arreglado para pasar al mejor equipo, al menos en cuanto al presupuesto: Ferrari.
Pese a los resultados, no fueron simpáticas para el mundo del automovilismo algunas reacciones fuera de lugar, como el autazo que le tiró a Damon Hill (Williams) en 1994. El alemán iba por más dinero. Alguna vez admitió que su objetivo era ganar un millón de dólares por carrera, cifra que no sólo alcanzó, sino que cuadruplicó.
Las dudas crecieron tras finalizar 1997, cuando en Jerez de la Frontera nuevamente apeló al mal comportamiento para intentar ganar una corona, pero falló. La Ferrari golpeó al Williams de Jacques Villeneuve y el que abandonó fue el propio Schumy, a quien la FIA le quitó todos los puntos de la temporada.
En Italia comenzaron a impacientarse, empujados por el exitismo. Circularon las versiones de renuncias, pero Schumacher, que fue criticado hasta por su falta de interés por aprender italiano, mantuvo la calma y la cabeza fría.
Se aguantó con dignidad el dominio de Mika Hakkinen y de su McLaren-Mercedes. La corona podría haber llegado en 1999 para el Cavallino Rampante, pero el despiste en Silverstone y la fractura de la pierna derecha anularon las ilusiones rojas. Finalmente en 2000 llegó el tan anhelado título para la casa italiana. Michael Schumacher se largó en una carrera en la que pulverizó los récords y se adueñó de las estadísticas y hasta parece no haber llegado a la meta. A partir de entonces, ganó todo y hasta superó el mítico quíntuple campeonato del Chueco Fangio.
Las seis coronas ubican a Schumacher en el podio privilegiado de unos pocos, muy pocos. Schumacher estuvo en el lugar y en el momento indicados. Desde aquella vez en que convenció a su padre, Rolf, un modesto jardinero, de que le comprara un karting cuando en la casa familiar había ingresado mayor cantidad de dinero de lo habitual por algunos trabajos especiales que había efectuado don Schumacher.
Algunos periodistas ingleses recuerdan la timidez de Michael cuando llegó al gran circo de la velocidad. "Hasta pedía permiso para saludar", recuerdan. Parece gracioso hablar de aquella vergüenza al compararla con el aplomo de quien hoy, conocedor de la dimensión de su figura, que excede las fronteras del deporte, se mueve a voluntad dentro de ella.
Récords en Fórmula 1:
6 títulos
70 triunfos
51 triunfos con Ferrari
110 carreras como líder
56 récords de vuelta
122 podios
1038 puntos
11 triunfos en un año (2002)
24 carreras consecutivas en los puntos (entre 2001 y 2003) y podios en todas las carreras de un torneo largo (17 en 2002)
Posee 55 poles, a 10 del récord de Senna

