Los detalles que buscan seguridad

El auto de Loeb, maltrecho tras el vuelco de ayer
El auto de Loeb, maltrecho tras el vuelco de ayer Fuente: AFP
Los pilotos son monitoreados por la organización y, según el protocolo, tienen varias formas de reportar algo fuera de lo normal
Alejo Vetere
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11 de enero de 2016  • 23:38

BELÉN, Catamarca.– Cada vez que los vehículos aceleran por los sinuosos y peligrosos caminos quedan ya bajo sus propias leyes. Puertas adentro, el Dakar tiene sus particulares códigos. Envueltos en adrenalina, pilotos y navegantes deben cumplir con protocolos y adaptarse a mecanismos de seguridad obligatorios en cada jornada para minimizar los riesgos. Durante la competencia, cualquier distracción puede resultar fatal.

La solidaridad es un capital fundamental. La seguridad se compone por aspectos técnicos y factores humanos. Poco se sabe qué es lo que pasa en los casi 700 kilómetros que recorren cada día los vehículos, monitoreados y vigilados. ¿Qué sistema de alerta tienen? ¿Cómo se cuidan los pilotos unos a otros? ¿Cómo sabe la organización que un participante está en problemas?

El santiagueño Carlos Villegas fue uno de los primeros en detenerse en el lugar de la tragedia, segundos después de que el automóvil del francés Lionel Baud atropellara y matara a un hombre en Bolivia. "Venía atrás de él. Pasaron diez autos y no paró ninguno. Lo vi y dije: «Este tipo está llorando». Me bajé y vi que el copiloto también lloraba desconsoladamente. El francés me decía: «Se me cruzó alguien en la ruta y lo maté»", relató el piloto a El Litoral. "El francés estaba muy nervioso y su copiloto permanecía quieto dentro del auto. Baud caminaba alrededor del vehículo desencajado. Lloraba mucho", concluyó. Fueron escenas del Dakar más crudo.

El impulso de socorrer al prójimo en medio de la adversidad debe estar dentro de lo estipulado por la ASO, Amaury Sport Organisation, la empresa que organiza el Dakar. El reglamento protege a aquel piloto que se detuvo a ayudar, pero no es tan sencillo ni para los competidores ni para las autoridades. Cada acción debe estar coordinada con el PCO, centro de coordinación operativo, que monitorea a través de un GPS la ubicación de cada competidor en el mapa. Es decir, las autoridades saben cuándo un vehículo detuvo su marcha y tienen que averiguar por qué.

Por eso, los pilotos tienen manera de comunicarse con el centro de control en cualquier momento a través del Iritrack. Este sistema de alarma, conectado a la batería, consta de tres botones. El de color rojo está destinado para cuando hay un accidente grave que necesita de asistencia médica; por lo general, esta tecla es activada por un competidor que se detiene para socorrer a otro que se encuentra lesionado y sin posibilidades de moverse. Lionel Baud debió activar este botón para avisar la gravedad de lo sucedido. El de color verde es para dar aviso de que el vehículo se encuentra detenido momentáneamente, sin lesión grave ni emergencia médica. Por último, el azul, que es para hablar con el PCO, usualmente es utilizado cuando el corredor anuncia que abandona.

El argentino Esteban López Jové tuvo problemas con la bomba de la motocicleta. "Quedé varado en el medio del camino y lo primero que hice fue activar el GPS para que ningún auto que venía atrás me llevara puesto", dice. El piloto neuquino hace referencia al mecanismo avisa a todos aquellos corredores que entran en el radio de ubicación que hay un vehículo detenido a pocos metros. Así, están obligados a aminorar la marcha, sobre todo en curvas y subidas.

La carrera es seguida desde el aire por tres helicópteros y alrededor de 50 automóviles de la organización. "Lo que ocurre en la carrera para adentro se encarga la organización y lo que pasa en la carrera para afuera se encargan las fuerzas de seguridad locales; después hay aspectos de responsabilidades compartidas", dice Francisco Romero, responsable de seguridad del Dakar.

El último en la caravana del Dakar de cada día es el camión escoba, que se encarga de remolcar a los vehículos que quedaron fuera de competencia. Este camión de asistencia sólo carga motos y cuatriciclos, y a los pilotos en buen estado de salud que no debieron ser evacuados en helicóptero. Los corredores que no quieren subirse a este vehículo de asistencia, pues confían en que podrán continuar en la carrera, deben firmar una planilla que certifica que no quisieron ser remolcados.

Cientos de organizadores y corredores se meten en el territorio más hostil, kilómetros adentro, durante cada etapa. Los secretos y las leyes de esta competencia transforman cada minuto en una verdadera odisea.

Resurgió Mini; Peugeot sufre por Loeb y Peterhansel

BELÉN.- El Dakar cambió la fisonomía de su trazado y en las dunas de Belén, en donde la navegación resultó un factor determinante, Peugeot sufrió por partida doble. El equipo francés lamentó, primero, el vuelco de Sébastien Loeb , y luego recibió una denuncia del equipo Mini, en la que apuntaban a Stéphane Peterhansel por una supuesta infracción en la carga de combustible en un punto no autorizado. Los comisarios deportivos estudiaban a última hora su situación. El francés es, por ahora, líder de la clasificación general. En la octava etapa, el qatarí Nasser Al-Attiyah le dio a Mini el primer triunfo en este Dakar, al mismo tiempo que Peugeot perdió terreno. Loeb prácticamente se despidió de la pelea por el título debido al gran retraso que acumuló por volcar en la parte final de la etapa.

En cuatriciclos, Marcos Patronelli se adjudicó la octava etapa y está como líder de la general de la categoría. En motos, el australiano Toby Price es el nuevo líder. La 9» etapa empezará hoy con la largada de las motos y los cuatriciclos: 285 kilómetros en las dunas de Belén hasta Fiambalá. Los autos y camiones regresarán a Belén.

av/jld

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