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RAFAELA.- Cómo habrá sido de alocada la carrera de Rafaela que en el "templo de la velocidad", el triunfo se gestó en el momento más lento de la competencia. Cómo habrá sido de alocada que el ganador felicitó al segundo porque creía que su rival había ganado... Cómo habrá sido de alocada que los integrantes del podio brindaron una conferencia de prensa sin conocer sus posiciones en la clasificación general. Cómo habrá sido de alocada que, dos horas después, los comisarios deportivos explicaban lo que no tenía explicación.
El Turismo Carretera, realmente, da para todo. Ni a la más fecunda imaginación se le hubiese ocurrido semejante definición de una competencia mal resuelta desde el comienzo. A los pocos metros, el grave accidente de Emanuel Moriatis, que involucró a más de una docena de coches, originó la confusión general. Por la seriedad del incidente, producto de un impacto tremendo con Christian Ledesma, se desplegó la bandera roja.
Está estipulado que en estos casos se realiza una sumatoria de tiempos con el resto de la carrera. Y así fue. Mientras Julio César Catalán Magni dominó la competencia, nadie dudó del resultado. El fueguino fue el más veloz todo el fin de semana con su Dodge e iba en busca de su primer triunfo en el Turismo Carretera. Pero con quince giros, Catalán Magni se pegó contra el paredón, lo que originó el primero de los tres ingresos del auto de seguridad en la segunda parte de la carrera.
De ahí en más, fue necesario mirar los monitores con los registros. Porque Ariel Pacho (Torino) heredó la punta de la prueba, seguido por Ernesto Bessone (Dodge), hasta que el campeón superó al representante de Comodoro Rivadavia.
Pero en los monitores, Pacho continuaba adelante por el tiempo acumulado. Otra vez el auto de seguridad abortó la velocidad. Marcelo Bugliotti se pegó contra el paredón y otra vez la fila india acortó las distancias.
En los pocos lapsos de aceleración plena, se disfrutaron de varios sobrepasos, producto de la succión que provocaba el auto que precedía al rival. En la pista, Bessone comandaba el pelotón, mientras que Raúl Sinelli (Dodge) marchaba segundo y Pacho, tercero. En el monitor, el orden estaba definido con Pacho, Bessone y Sinelli.
A dos giros de la bandera a cuadros, Nicolás Iglesias chocó contra el paredón y salió el auto de seguridad.Todo hacía presumir el primer triunfo de Pacho en el TC. Por lo menos eso indicaban los tiempos. Pero no fue así. Bessone alteró la velocidad con respecto al auto de seguridad, Sinelli frenó la marcha de manera deliberada, y Pacho, desesperado porque veía que se le esfumaba la ventaja de poco más de un segundo, empujó de atrás al Dodge de Sinelli, reclamo al que se sumó Juan Manuel Silva, detrás de Pacho.
Mientras, el público invadió la pista. Los hinchas de Torino se abalanzaron hacia el auto de Pacho y los pilotos esquivaron a los fanáticos. Cayó la bandera y, con esas diferencias, los números dieron como ganador a Bessone.
¿Cuál hubiese sido la solución? No había necesidad de llegar a semejante desconcierto. La sensatez marcaba el despliegue de la bandera roja, y se daba por terminada la carrera, debido a la invasión del público. Pero no fue así. Los comisarios no supieron responder las preguntas, ya que los cuatro primeros no respetaron el reglamento: Bessone alteró la marcha (se alejaba y se acercaba al auto de seguridad), Sinelli desaceleró deliberadamente, Pacho no estaba a siete metros de Sinelli y Silva tampoco respecto de Pacho.
Cómo habrá sido de alocada la carrera que el resultado final se conocerá esta semana, tras la apelación de Pacho. Cómo habrá sido de alocada, que todavía no finalizó...


