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Las prácticas cuando se levanta la helada en Ezeiza. El viaje casi diario en el interno de la empresa Chevallier desde las puertas de la AFA hasta el predio. Los últimos test físicos y el ensayo de todas las variantes futbolísticas. Hasta la vacuna contra la fiebre amarilla para descartar riesgos. José Pekerman no se duerme en los laureles. El Mundial Sub 17 que se jugará en Egipto, entre el 4 y el 21 de septiembre, renueva la motivación. Y la Argentina ya está en la cuenta regresiva de este nuevo desafío que tendrá como escenografía tan milenarias como enigmáticas arenas. Actualmente, el plantel está integrado por los siguientes 20 jugadores: arqueros: Franco Costanzo (River) y Lucas Vivas (Lanús); defensores: José María Belforti (Argentinos), Roberto Chaparro (Huracán), Cristian Grabinski (Newell`s), Marcelo Márquez (Central), Gabriel Milito (Independiente), Juan Fernández (Estudiantes), Pablo Pérez (River) y Javier Almirón (River); volantes: Javier Marchant (Boca), Guillermo Pereyra (River), Guillermo Santo (Platense), Luis Zubeldía (Lanús), Ezequiel González (Central), Maximiliano Cejas (Estudiantes) y Mariano Grosso (River), y delanteros: Ernesto Farías (Estudiantes), Luciano Galletti (Estudiantes) y Livio Prieto (Bella Vista, Córdoba). La delegación definitiva la integrarán 18 nombres, por eso todavía resta la siempre desagradable tarea de desafectar a dos chicos. Y seguramente Pekerman, como es su costumbre porque nunca descarta una indeseable lesión, esperará hasta cerca de la partida para anunciar la nómina.
Prácticamente concentrados en el predio de Ezeiza, con la libertad y comodidad que les brinda que este mes la Argentina de Daniel Passarella no juegue por las eliminatorias y no ocupe las instalaciones, Pekerman aprovecha los días para afinar un equipo que ya tiene una base sólida. Costanzo será el arquero; Grabinski y el capitán Milito estarán en la defensa; Pereyra, el volante central, y Santo, el típico número 10, mientras que Galletti estará en el ataque. Estos son seis nombres indiscutibles. ¿Una probable formación? Es imposible acertarla con exactitud porque Pekerman está manejando variantes en todas las líneas, tanto en nombres como en las funciones, pero el equipo que debutará ante Ghana no debiera variar mucho de éstos apellidos: Costanzo; Fernández, Almirón o Pérez, Grabinski y Milito; Zubeldía, Pereyra, Santo y Cejas o Marchant; Galletti y Farías o Prieto. Los partidos entresemana, en Ezeiza, frente a las primeras divisiones de Lanús, Cipolletti, Ferro y Quilmes, buscan acostumbrar a los chicos a los roces con jugadores de mayor envergadura. Por la siempre acechante sospecha de la edad de los africanos. Con las puertas abiertas, sucesivamente han caído derrotadas la Sub 17 de San Lorenzo por 1 a 0, la Sub 17 chilena por el mismo resultado y la reserva de Independiente por 3 a 1. Ayer, en San Antonio de Areco, estaba previsto un amistoso con un combinado del lugar, pero se suspendió por el mal estado del campo de juego.
Más allá de llantos y de sinsabores lógicos por nombres que van quedando en el camino, con relación al plantel que en marzo último salió subcampeón en el Sudamericano de Paraguay -cayó 2 a 1 en la final con Brasil-, hay cuatro chicos que ya no están: los volantes Diego Romano y Carlos Quiñónez, y los delanteros Darío Gigena y José Moreno. Pero hubo más, porque mientras todo el cuerpo técnico estaba en Malasia con el exitoso Sub 20, el profesor Eduardo Urtasun se quedó aquí para no interrumpir los entrenamientos. Y en las pruebas también estuvieron otros nombres participando del ciclo, como los defensores Zunino y Damiani, y los mediocampistas Barbas, Zamogilny, Trasanco y Diego Escudero, el hermanito del Pichi de River. Ahora es el seleccionado Sub 17 el que busca escribir su propia historia. Con el aval de un trabajo serio, que ya es una orgullosa marca registrada. Con la curiosidad por el mundo misterioso que lo está esperando. Y con la ansiedad porque llegue el momento de jugar.
Nueve jornadas después de terminado el Mundial de Egipto, con el último día de septiembre, también finalizará el contrato de José Pekerman con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Atrás quedarán diez torneos internacionales con juveniles, miles de kilómetros recorridos por todos los puntos cardinales del planeta y muchos otros viajes por amistosos o en la búsqueda de jugadores.
La pregunta que todos se hacen es qué sucederá con el futuro del entrenador y de todo su cuerpo técnico. Máxime, conocida la intención de Julio Grondona de retenerlo y la lluvia de ofertas que desde todo el mundo cae sobre Pekerman. La rápida advertencia que hay que hacer es que falta aún un buen tiempo para conocer la respuesta. Todo el grupo de trabajo se juró no hablar del tema hasta después de Egipto. Y de las extensas vacaciones que se tomará tras el retorno de las arenas africanas, porque les están debiendo tiempo a sus familias.
¿Posibilidades?: repartidas. Claro que el tema económico influye, pero no es lo esencial. Pekerman está preocupado porque de una buena vez se adquiera una verdadera conciencia por el trabajo con los menores, que la valoración no acabe en los títulos conseguidos, que se les brinde a los juveniles su real dimensión, que exista una mayor infraestructura -ya están los planos para la construcción de un apartado en el predio de Ezeiza-, que se cree un departamento general con centros deportivos, como canteras, repartiendo al país en cuatro regiones, y hasta que se estudie la posibilidad de ampliar el cuerpo técnico.
La elección está ligada con la deuda política que mantiene la entidad que dirige el fútbol mundial con el continente negro. Desde el Sub 19 de Túnez 1977 que Africa ha visto postergado su anhelo de organizar un Mundial. Tras varias postergaciones, esta designación se suma a la de Nigeria `99 para ser anfitrión del Mundial Sub 20, y las candidaturas de Sudáfrica, Marruecos y también de Egipto para recibir la Copa del Mundo de mayores del 2006.
Fundada en 1859 por la compañía que construyó el Canal de Suez, justamente se encuentra a orillas del Mar Mediterráneo, en la desembocadura norte del Canal. A 220 kilómetros de El Cairo, ubicada en la península del Sinaí, significa un puente entre Africa y Asia. Primero se desarrolló como base para las obras del Canal, y posteriormente, tras su apertura, creció gracias a la actividad del puerto y también padeció su cierre, entre 1967 y 1975. Avenidas arboladas y la calma de sus playas, embellecen a una ciudad con más de 300.000 habitantes.
Todavía no está resuelto. La FIFA, que se encarga de enviar los pasajes a las distintas delegaciones, le sugirió a la AFA la fecha del próximo 26. De todos modos, la intención del cuerpo técnico es tratar de adelantar la partida lo más posible, para facilitar la aclimatación. Lo que si es concreto es que el traslado entre El Cairo y Port Said deberá realizarse en ómnibus porque no hay vuelos regulares de pasajeros.
El clima se presume que será algo agobiante. Los promedios extremos de Port Said para el mes de septiembre son de 29°3, como máxima, y de 23°4, como mínima. Además, no hay que olvidarse que la humedad también es elevada -entre el 64 y el y 76 por ciento- y que el horario de los partidos -las 13.45 y las 16 de Egipto- es cuando los rayos del sol pegan con rigurosidad.
El Port Said Stadium albergará los tres juegos de la Argentina en la rueda clasificatoria. Con capacidad para 30.000 espectadores, es el tercer escenario en importancia de la Copa, detrás de El Nacional y el de la Academia Militar, ambos en El Cairo.
Su seleccionado no atraviesa un buen momento. Ya quedó al margen del Mundial de Francia -en su grupo se clasificó Túnez- y apenas se consuela con el recuerdo de haber sido el primer equipo africano que jugó una Copa del Mundo (en 1938) y las tres conquistas en la Copa Africana de Naciones (1957, 59 y 86). Entre los clubes otra es su actualidad, porque el popular Zamalek es el actual monarca de la Copa de Campeones de Africa, y el Arab Contractors es el titular de la Recopa.



