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En realidad, el agónico gol del joven Campodónico, tras una estupenda maniobra personal de Cruz, fue el punto final de una crónica anunciada: el alejameinto del técnico de San Lorenzo, Héctor Veira. Por eso el triunfo de Banfield por 1 a 0 tuvo un doble mensaje: alegró enormemente a sus escasos pero fervorosos simpatizantes y al mismo tiempo le bajó el telón a la ilusión de los hinchas del club de Boedo y prenunció el desenlace que se preveía. Acaso como entendiendo que podía ser su último partido en SanLorenzo, Veira vivió los 90 minutos sobre el borde de la cancha. Gritó, gesticuló, se agarró la cabeza y, al fin, cuando el certero remate de Campodónico llegó a la red del arco de Passet dio media vuelta, levantó el brazo derecho y casi que ensayó el adiós que anunciaría oficialmente una hora después.
Como suele suceder en el fútbol argentino el "Bambino" no pudo evadirse de la implacable ley de los resultados. Fue campéon en 1995, hace poco más de un año, en el certamen Clausura. El equipo no se clasificó para las finales de la Copa Libertadores y terminó penúltimo en el campeonato Clausura que culminó hace una semana. La última victoria había sido ante Belgrano por 1 a 0, después llegó una serie de derrotas con franqueo local e internacional. Casi no había más cartas para echar.
Se esperó el partido de ayer como una plataforma de lanzamiento, pero el equipo no respondió. Por segunda vez en quince días, con el mismo planteo táctico, Banfield salió airoso. Jugó con un solo delantro, Julio Cruz, y creó tantas situaciones de gol como SanLorenzo, que avanzó siempre, pero mal. Empeñoso, pero confundido, Y, además, con la dosis de infortuno que suele instalarse sobre los hombros de un conjunto en desgracia.
El equipo de López, sabiendo que su promedio para escapar del descenso es angustiante, salió al ruedo decidido a no regalar ni un solo metro de terreno. Encimó en el medio campo, ahogó a los volantes rivales y estableció un cerrojo sobre Ciancaglini para evitar cualquier sorpresa. Apostando primero a no perder, Banfield le puso todas las fichas al "9", el número que lleva Cruz en su camiseta. Y el alto delantero pagó con creces la a- puesta. Tuvo a mal traer a casi todos los defensores de SanLorenzo, Ruggeri incluido. Y al final fue un acierto pleno, porque arrastró sus marcas y dejó a tiro a Campodónico, que no desaprovechó la oportunidad, fusilando a Passet.
Sin tiempo para otra cosa que la alegría de unos y la impotencia de otros, el telón cayó sobre el partido y sobre Héctor Veira, que curiosamente llegó por primera vez como técnico a SanLorenzo (en 1982) frente al mismo rival de ayer, al que dirigía en el certamen de primera B. Cosas del destino y del particular estilo del fútbol argentino.
Lo cierto es que una vez más el "Bambino", un ídolo de SanLorenzo, tiene que alejarse por imperio de los resultados. Con su triunfo, Banfield simplemente aceleró los tiempos, porque el adiós del entrenador se fue anunciando de a poco, casi en el mismo momento en que el 22 de mayo último, en el estadio Monumental, River seguía su camino triunfal en la Copa y el equipo de Boedo se quedaba con las manos vacías.
La renuncia de Héctor Veira conmovió el ambiente del club de Boedo. Por primera vez en mucho tiempo, el entrenador no dialogó con el periodismo luego de un partido. "Después muchachos -dijo- primero quiero hablar con Miele." Esas palabras dieron a entender que la decisión estaba tomada. Y así fue. La conversación entre el presidente de SanLorenzo y el ex entrenador duró 25 minutos. Luego de la misma, primero habló Veira: "Entendí, con dolor, que era el momento justo para dar un paso al costado. El plantel no está quebrado ni mucho menos. Se trata de un grupo humano excepcional que sé positivamente que va a salir de esta situación y volverá a ser ganador. Me voy con tristeza porque éste es el club que más quiero, por sus hinchas, sus dirigentes y sus jugadores. Tengo muchos amigos aquí y decidí alejarme para no perjudicar a nadie. Mi decisión no tiene nada que ver con la posibilidad de trabajar en otro lado".
El ahora ex técnico, aclaró: "Estaré a disposición del nuevo entrenador para sentarme con él y explicarle con detalle las características humanas y técnicas de cada integrante del plantel. Incluso, el martes (por mañana) voy a estar en la práctica para despedirme formalmente de los muchachos. ¿Si no pude motivarlos más? No, pero creo que quien me reemplace estará en condiciones de hacerlo".
Fernando Miele dijo lo suyo: "Se nos ha ido un amigo. Estamos de duelo, discúlpenme la expresión, pero realmente es así. Veira es parte integrante de SanLorenzo y yo sé que muy pronto va a volver. Siempre tendrá las puertas abiertas. Además, la decisión fue de él exclusivamente. Nosotros no pensamos nunca en pedirle que se vaya. En la reunión que tuvimos hace un rato, Veira me explicó que se iba porque comprendió que -como siempre dice él- el equipo ya no tenía explosión".
Sobre el reemplazante, Miele aseguró: "Seguramente antes del encuentro ante Huracán ya estará designado". Pese a que se hicieron nombres, el candidato principal sería Miguel Angel Russo, ex técnico de Lanús.


