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SENDAI (De un enviado especial).– El cordobés Pablo Prigioni siempre lo dice. "Alessandra llegó con un pan abajo del brazo". Y nadie lo duda. Desde que Raquel, su esposa madrileña, trajo al mundo a su primera hija, que ahora tiene 9 meses, la carrera internacional del base suplente del seleccionado nacional cambió de una manera casi mágica. Cumplió casi todos sus sueños, inclusive el de jugar un torneo importante con la camiseta argentina.
Casi de repente Pablo se convirtió en estrella de Tau Cerámica, ganó la Copa del Rey, fue elegido el mejor basquetbolista de ese torneo, hizo una gran campaña en la Euroliga alcanzando la final Four, que se disputó en Praga, y fue designado integrante del equipo ideal de la Liga española junto a su compañero de equipo Luis Scola.
¿Qué más podía pedirle Pablo a su destino deportivo? "Y lo único que faltó fue ganarle la final a Unicaja Málaga", dice sin lamentarse demasiado. Una serie que Tau perdió, sorpresivamente, por 3 a 0 y en la que el cordobés de Río Tercero sólo pudo actuar por unos minutos en el último partido. Se perdió, además casi todas las semfinales. Sucedió que contrajo un virus que le quitó todas las energías. Fue extraño y muy fuerte. Tuvo vómitos, fiebre, orinó sangre y prácticamente no pudo moverse durante aproximadamente tres semanas.
"¡No sabés lo que era Pablo! Se sentaba en un sillón a mirar televisión y no podía levantarse ni para ir al baño. Había que ayudarlo mucho. Los médicos decían que eso que tuvo (citomegalovirus) afecta muy fuerte a los adultos que tienen una actividad física muy intensa. Por eso pareció tan grave", explica Raquel.
Pero Pablo no le dio demasiada trascendencia, ni se quejó. Mucho menos cuando los médicos de Tau le explicaron que esa enfermedad la tienen los bebés y que él la había contraído por contagio de Alessandra. Sucede que en los niños es algo habitual y casi pasajero, sin embargo, cuando afecta a los atletas se transforma en un mal difícil de superar y produce un daño físico importante. Cuando supo eso Pablo dijo "no es nada, si me lo contagió ella debe ser porque nos queremos mucho". El piensa que el pan que trajo su primer hija es muy grande, nada lo puede ensombrecer.


