El futuro de la selección: la espera por Luis Scola y el sueño olímpico tras el gran impacto

Scola debe analizar el futuro: si continúa en el conjunto albiceleste, por lo pronto, tendrá que conseguir un club; está en China y escucha ofertas
Scola debe analizar el futuro: si continúa en el conjunto albiceleste, por lo pronto, tendrá que conseguir un club; está en China y escucha ofertas Fuente: AFP
Juan Manuel Trenado
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17 de septiembre de 2019  • 08:33

En el regreso de la selección de básquet al país, seis de sus más decisivos jugadores se separaron en la escala en Amsterdam, para hacer las distintas combinaciones a España, donde la pretemporada de sus clubes ya comenzó hace varias semanas. Desde la mirada argentina todo ahora se enfoca en Tokio 2020. Alcanzar el rango de finalista fue un mérito inesperado. Y cuando todavía se disfruta este crecimiento, ya es posible espiar la próxima gran aventura para del grupo que acaba de generar un enorme impacto en el básquet mundial. Sin embargo, para los jugadores, el año recién está por empezar.

Los dos meses con la celeste y blanca, con el merecido premio de las medallas de oro panamericana en Lima y de plata en China 2019, dejarán recuerdos imborrables, pero también huellas en la planificación física. Ya no podrán estar en los mismos ritmos de preparación que sus compañeros y no sería extraño que eso afecte su rendimiento en la durísima competencia europea.

Campazzo, Laprovittola y Deck se sumarán a Real Mardid; Vildoza y Garino, a Baskonia, y Brussino a Zaragoza. Apenas están volviendo de ese viaje fantástico y les costará recuperar el foco en sus equipos. Los primeros cinco, además de la competitiva ACB, jugarán en la Euroliga (el certamen de mayor jerarquía del planeta después de la NBA); Brussino, competirá también en la Champions League de la FIBA, un torneo de segundo nivel continental.

Como se verá, tienen mucho en lo que pensar y muy lejos está, todavía, la ilusión de Japón. Pero eso no impide que se puedan hacer proyecciones para imaginar lo que puede ocurrir de aquí a un año.

Con Scola y sin Scola

La decisión más esperada e importante será la participación de Luis Scola. En China, la rotación de los internos en la selección tuvo en su núcleo duro a apenas tres jugadores: Scola, Marcos Delía y Gabriel Deck. Tayavek Gallizzi también aportó, pero sus prestaciones estuvieron limitadas a situaciones puntuales. Con el capitán, la cosa no cambiaría demasiado.

En caso de seguir, Scola deberá encontrar un club. Por el momento permanece en China, para escuchar ofertas. También tuvo ofrecimientos de España (los descartaría porque no quiere ese nivel de exigencia) y de la Argentina (San Lorenzo siempre estuvo interesado y en las últimas horas también se sumó Boca).

Pero si no está, Hernández se verá obligado a buscar variantes importantes. Para empezar, el equipo podría jugar con Deck y Delía (2,09m) desde el comienzo. Pero perderá altura en la posición del 4 (ala pivote) con Deck (1,98 contra los 2,06 de Scola). Gallizzi (2,06m) debería sumar muchos más minutos y habría que encontrar una alternativa al puesto de 4. Agustín Caffaro (2,10m), puede asumir ese rol, pero es joven y le falta roce internacional. Su temporada en San Lorenzo (en la que ocupará ese rol), podría ayudar a que de otro paso adelante para disimular las carencias cerca del aro que aún existen. Otro jugador que ya estuvo en el equipo y quedó al margen del Mundial es Facundo Piñero (de San Lorenzo), pero tiene más aspiraciones perimetrales por su buen tiro de tres puntos y un físico (liviano) que no lo favorece para jugar bajo el aro en el plano olímpico. Otra alternativa, es observar al hermano de Agustín Caffaro, Francisco (2,13m), que este año jugará su primera temporada en Virginia, el campeón del torneo universitario de los Estados Unidos. Claro que tiene apenas 19 años y es muy prematuro pensar en él.

Un plantel consolidado

Si no ocurren lesiones o situaciones fuera de lo común, los seis jugadores que actúan en España más Marcos Delía irán a Tokio. Son jóvenes y es lógico que no haya mucho cambios entre los 12. Los que sí tendrán que seguir peleando por un puesto parecen ser Lucio Redivo (su 1,83m no lo ayuda en el plano internacional y casi no jugó en China) y Máximo Fjellerup. En este último caso, sí tuvo un buen Mundial como alero y especialista defensivo. Pero debajo le meterá presión un chico de 19 años con un potencial gigante: Leandro Bolmaro (2,03m). Este cordobés que en la Liga jugó en Bahía Basket, pasó a Barcelona en 2018 para jugar en la segunda con el equipo filial. Este año el DT Svetislav Pesic ya lo sumó al primer equipo para la pretemporada, pero volvería a jugar en el ascenso. Los pro y los contra pueden verse en las dos alternativas. En el primer equipo tendría roce ante jugadores de mayor calidad, pero menos minutos; en el segundo, lo inverso. Necesita sumar masa muscular, pero su futuro es promisorio.

Fechas y ventanas

Una vez más, la Argentina deberá encarar en 2020 las ventanas internacionales sin varias de sus figuras, tal como ocurrió en las eliminatorias para el Mundial. En este caso, será en la clasificación para la AmeriCup 2021. La selección subcampeona del mundo integrará el Grupo A, y volverá a juntarse para dos partidos el 20 y el 23 de febrero próximos (será local y visitante con Venezuela, respectivamente). Los siguientes rivales (Chile y Colombia) vendrán después de los Juegos, que se realizarán entre el 24 de julio y el 9 de agosto.

Para el duelo con Venezuela, la selección no contará con los jugadores de Euroliga, por lo que será un choque complejo. Sin embargo, son tres de cuatro equipos los que se clasifican para el torneo continental, por lo que la clasificación no debería estar en riesgo. Incluso si se presentara un equipo íntegramente conformado por jugadores de la Liga Nacional.

Rivales y posibilidades

El de los Juegos Olímpicos es el torneo más importante para el básquet. Clasificarse es mucho más difícil. Hay 12 equipos contra los 32 de un Mundial. La exigencia será mayor desde el comienzo. Ya puede imaginarse cómo podrían componerse los dos grupos de seis equipos.

En primer lugar, habrá dos asiáticos, Japón (organizador) e Irán. Como no pueden compartir grupo, uno de los dos estará en el de la Argentina. Una enseñanza que dejó este Mundial es que ningún rival puede ser subestimado. Irán, por caso, le hizo un partido muy bueno a España, que apenas lo pudo doblegar en los últimos minutos y lo venció por 8 puntos (73-65).

Es muy probable que de nuestro lado no esté los Estados Unidos porque fue, junto con la Argentina, uno de los dos mejores clasificados del continente y, como cabezas de serie de América, no deberían enfrentarse en la primera rueda. Es un arma de doble filo. Por un lado, es un rival poderoso menos en la primera etapa. Por el otro, después de la dura experiencia en oriente, es probable que USA Basketball se esmere para convencer a los All Star de participar en la cita olímpica. No compartir grupo significaría poder cruzarlos en los cuartos de final (como ocurrió en Río 2016), un choque con muy pocas probabilidades de éxito.

Con el mismo criterio de los cabezas de serie europeos, España o Francia será otro de los rivales. Y, por la separación continental, otro adversario será Australia o Nigeria, los mejores de Oceanía y de África.

Los otros dos rivales serán, probablemente, dos equipos europeos surgidos de los repechajes clasificatorios. Se harán cuatro torneos de seis equipo (en sedes por designarse) y los campeones de esos hexagonales se clasificarán para Tokio. De allí pueden surgir Serbia, República Checa, Lituania, Grecia, Rusia. y hasta Croacia y Esolovenia, que no se clasificaron para el Mundial, pero pueden ser invitados a los repechajes. Otros poderosos que aspiran a esas plazas son Canadá y Brasil.

Ya en los Juegos, del primero al cuarto país de cada grupo, se cruzarán por los cuartos de final. Se puede estar entre los ocho mejores con un par de victorias (en cinco partidos), pero son necesarias tres para que ese logro esté garantizado.

Falta un año, todavía, pero la esperanza está en marcha. Tras lo visto en China es lógico que el básquet nacional se entusiasme. Aunque la misión y la aspiración a una medalla será más ardua que en el Mundial.

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