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SEVILLA (De un enviado especial).- La gran sorpresa del Mundial es Filipinas. ¿Qué casi le gana a Croacia? Secundario. El comportamiento de su gente en la apertura del torneo es lo que más llamó la atención. Fervorosos, apasionados, descontrolados. Fueron cerca de 1500 en el Palacio San Pablo. Hombres y mujeres, aullando durante dos horas. Estuvieron todo el partido de pie. Festejando con júbilo los triples, los recuperos, los tiros fallados croatas y hasta lo que fue malo pero creyeron bueno.
Los compatriotas de Manny Pacquiao parecen estar todos locos. Algunos, como poseídos, repetían una y otra vez los gestos de los réferis cuando sancionaban alguna jugada en su favor. Igual de entretenido fue verlos luego en los bares cercanos al estadio, en rebuscados diálogos con los mozos para pedir el almuerzo, que para ellos fue una celebración. Porque disfrutaron como si hubieran ganado, mezclados entre argentinos, boricuas y croatas. De esto se habló en el Congreso de FIBA por estos días. Permitir que el juego sea más conocido en cada rincón del planeta. Y los filipinos fueron la principal novedad.
Desde lo deportivo no es una buena noticia para la Argentina. Más allá de que los croatas le dieron demasiadas facilidades, no hay que restarle mérito a un seleccionado que no participaba en una Copa del Mundo desde 1978. Pero eso no quiere decir que no sepan de básquetbol. Al contrario. Es el deporte principal en el país. La rareza es que parecen haber elegido el deporte equivocado. Éste es un juego de altura. Los bajos deben ser muy talentosos para ganarse un lugar. El biotipo de Filipinas es de los de menor estatura. Los hombres miden, en promedio, 1,63 m. Sólo superan a cuatro países: Indonesia, India, Perú y Vietnam.
¿Cómo hicieron estos bajitos para poner en aprietos a Croacia? Después de ganar muy fácil el primer cuarto (23-9), los europeos se desconcentraron completamente. Y Filipinas, como Pacquiao, no deja nunca de luchar. Son aguerridos y entusiastas aunque carecen de ciertos conceptos estratégicos. Son atrevidos y, fundamentalmente, no mostraron ayer complejos de inferioridad. Por esa ausencia natural de altura, nacionalizaron a Andray Blatche (2,11m), jugador de Brooklyn en la NBA que terminó con 28 puntos y 12 rebotes. El DT Chot Reyes trató de ser realista: "Seguiremos peleando, jugando con orgullo y esperanza. Pero no sé cómo vamos a reaccionar físicamente". El primer día, el primer partido, la primera gran sorpresa.

