Manu, Prigioni y la intimidad de ese ritual argentino que aún se mantiene en la NBA

Cada vez que dos argentinos se enfrentan en la NBA el local debe invitar a comer al visitante; una costumbre de la Generación Dorada
Diego Morini
(0)
15 de marzo de 2016  • 23:14

SAN ANTONIO.- El AT&T Center huele a argentino, suena como tal. En el centro de la escena Emanuel Ginóbili y Pablo Prigioni dos amigos en la elite del básquetbol mundial. Pero ellos se olvidan de esas cuestiones y los mellizos Dante y Nicola, salen corriendo por el medio de la cancha para ir a ver a su papá Manu. Juegan con Prigioni y charlan con Ettore Messina , el asistente de Popovich , como si se tratase de una reunión de equipo. Y en realidad hay un poco de eso. El espíritu de familia que pregona la franquicia texana se aplica a la perfección, porque también formaron parte de la cita Raquel y Jorge, los padres de la leyenda bahiense. Por ahí también anda Many o Marienela, la compañera del 20 de los Spurs , tratando de cuidar a Luca, al más pequeño de los Ginóbili.

Fue una jornada especial porque Prigioni llegó a esta ciudad un día antes del juego junto con los Clippers y después del entrenamiento vespertino, salió al encuentro de su amigo, que lo esperaba en su casa en el barrio The Dominion, a unos 40 minutos de la ciudad. Allí hubo cena sin demasiados permitidos, ya que en medio de la temporada los dos argentinos son muy estrictos con su alimentación. No fue una noche demasiado larga porque el juego de esta noche los obligó a cerrar temprano algunas charlas que, como siempre, tuvieron a la selección de la Argentina en un lugar de privilegio.

Llegaron temprano los dos al estadio, pero recién se hicieron un rato para juntarse en los movimientos previos al partido. Y Messina, uno de los padres deportivos de Manu, fue parte de la charla con el bahiense y con Prigioni, ya que el entrenador italiano es quien trabaja con el 20 de los Spurs antes de cada partido. Algunas bromas y un par de fotos, formaron parte del ritual que se repite cada vez que los dos se enfrentan. Siempre Prigioni visitó esta ciudad, pero Manu ya pasó por New York, Houston y Los Ángeles, los lugares en donde jugó el base cordobés.

Como se trata de su casa, Manu se encargó de cada fanático sin eludir ni una forma no tampoco se negó a fotos cuando advirtió que había una bandera de la Argentina, de un chico que llegó desde Buenos Aires a pasear en esta ciudad y le pidió que le firmase un foto que se había tomado con él, en 2007, cuando el bahiense había dado una charla en el Cenard . "¿Estás seguro que soy yo? Estaba demasiado joven ahí", le dice Manu a modo de broma a Agustín, que se sonroja y le responde: "Te juro que sí, que es ahí la foto".

Ah, Dante y Nicola ya habían dejado a su papá, porque era tiempo de estar junto a su abuela Raquel, que dejo el campo de juego para irse al salón que este estadio tiene para los familiares de los jugadores. Es que la mamá de Manu, sigue sin mirar los partidos porque sufre si golpean a su hijo. Pero Yuyo, o Jorge, no se perdió detalle, como siempre, porque él sí no se pierde ni un sólo juego de su hijo. La familia de los Spurs.

dm/jt

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.