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BOSTON (Especial).- Otra magnífica actuación de Jason Kidd, superior incluso a lo que el base había demostrado durante la etapa regular, le permitió a New Jersey Nets alcanzar por primera vez en su historia la final de la NBA, tras vencer a Boston Celtics , como visitante, por 96-88 y quedarse con el título de la Conferencia del Este.
Más que calificativos y elogios, quizá resulten suficientes algunas comparaciones para comprender la magnitud de lo que realizó Kidd en esta serie que se definió por 4-2. El creador de juego y líder de los Nets logró promediar triples dobles (dos dígitos en tres rubros estadísticos distintos) en esos seis cotejos frente a Boston: 18 puntos, 10,8 rebotes y 10,2 asistencias. Estas triples figuras sólo la consiguieron dos jugadores de una serie de playoff en toda la historia de la NBA: Wilt Chamberlain y Magic Johnson, nada menos.
De la mano de su estrella, Nets fue derrumbando las aspiraciones de Boston, que en ese último encuentro no encontró inspirados a sus dos máximas figuras: Antoine Walker (16 puntos y 9 rebotes) y Paul Pierce (14 y 7). Por el contrario, los Nets encontraron un apoyo extra para Kidd en las parejas y decisivas actuaciones de Kenyon Martin (16 y 7), Keith van Horn (11 y 6) y Richard Jefferson (15 y 4).
Kidd, por su parte, aportó 15 tantos, 13 rebotes y 13 asistencias. Y aquí vale hacer otra comparación para destacar la tarea del genial base: el mejor rebotero de esta temporada en la NBA, Ben Wallace, de Detroit, promedió 13 rebotes y el mejor asistente, Andre Miller, de Cleveland, 10,9 pases gol.
Jim O´Brian, técnico de Boston, pese a la desilusión por la dura derrota en su campo, dijo en la conferencia de prensa posterior al último partido: " Nosotros no encontramos nuestra habitual eficacia en triples, pero la diferencia la hizo Jason Kidd con su calidad. Kidd es, sin dudas, el mejor base armador de la NBA.
"Demostramos que somos un gran equipo, capaz de ganar en cualquier cancha y con muchos jugadores capacitados para anotar y rebotear. Cuando llegué esta temporada a los Nets, no esperaba llegar tan alto", afirmó Kidd, que no pudo ganar el premio MVP (Jugados más valioso) de la serie regular porque Tim Duncan recibió más votos que él. Sin embargo, queda una oportunidad para recibir el premio que su público clama cada noche en Nueva Jersey, el del basquetbolista más valioso de la final que desde el pasado mañana comenzará a jugar frente a Sacramento o los Lakers. Un nuevo desafío para los Nets y para su fantástico base, pues la mayoría considera que el campeón, como ocurrió en los últimos años, surgirá del Oeste. "Vamos a tener más descanso que el ganador del Oeste, esa es una ventaja que debemos aprovechar y tenemos nuestras armas preparadas", dijo Kidd, listo para el nuevo compromiso.
Los Nets arrancaron la serie con los Celtics con una triunfo (104-97) en su estadio, pero sufrieron un duro golpe al perder el segundo partido (93-86) , cediendo la ventaja que otorga ser local.
En el tercer encuentro, en el Fleep Center, los Nets llegaron a tener una ventaja de 26 puntos, pero la dilapidaron y cayeron increíblemente (94-90) .
Luego, en el cuarto cotejo, Lucius Harris, con dos tiros libres convertidos a cinco segundos del final les permitió a los Nets la victoria (94-92) necesaria para empatar la serie 2-2 y recuperar la ventaja de localía.
En el quinto partido, en el Continental Airlines, apareció el equipo y con un claro (103-90) , se puso adelante 3-2.
Y anoche, con la presión y el abucheo de 20.000 fanáticos de los Celtics, Jason Kidd los llevó a su victoria más importante.
El sueño de los Lakers de lograr el tricampeonato no creció demasiado, pero al menos pudo extenderse por unas horas más después del trabajoso triunfo ante los Kings por 106 a 102, que igualó 3 a 3 la serie final del Oeste y que tendrá su definición hoy, desde las 20.30 (transmite ESPN), con el séptimo partido, que se jugará en Sacramento.
La combinación mágica del equipo de Los Angeles, la que forman Shaquille O´Neal y Kobe Bryant, se mezcló en porciones parejas para ganar un partido más, pero no para demostrar una clara superioridad.

