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Está colgado del aro, con una gorra negra para atrás y la sonrisa enorme. Grita, se abraza con todos, celebra y se suma a los cánticos: "Así, así, así gana el Madrid". No quiere despertarse, para qué. Si el sueño puede ser eterno. No quiere dejar que nada empañe su segundo festejo continental. Porque cuando volvió a Real Madrid quería sumar minutos y tomar un protagonismo que le costó en su primera experiencia en 2014-15. Pero regresó y Facundo Campazzo ahora siente que todo es diferente, que pudo demostrar de qué está hecho, se lo ve muy involucrado, se lo advierte campeón con todas las letras.
"Pude demostrar que puedo jugar en Real Madrid. El cuerpo técnico y mis compañeros me dieron toda la confianza para asumir responsabilidades en momentos importantes. Es algo genial", le dijo el base cordobés a Basquet Plus.
Campazzo y su segunda #Euroleague: "La disfruto a flor de piel; hay que vivirlo como si fuera la última vez". #F4Glory#R24enBelgradopic.twitter.com/iStL3gVQhc&— Reloj de 24 (@Relojde24) 20 de mayo de 2018
No fue simple la adaptación para Campazzo, pero asumió el compromiso de reemplazar durante casi toda la temporada a Sergio Llul. Y debía en esta oportunidad dar el salto que le costó en su primera experiencia en España. Porque si bien fue campeón de la Euroliga en 2015 junto con Andrés Nocioni, su incidencia en aquella oportunidad no fue como ahora. "Soy el enano de la suerte. Vine el primer año y ganamos, vengo el segundo y ganamos también. El equipo sacó su hambre ganadora, su ADN de querer conseguir cosas importantes y acá se contrató a un grupo de jugadores para tener responsabilidades y ganamos haciéndolo muy bien", le dijo Campazzo a la agencia EFE.
Mood! [R] pic.twitter.com/SZNHMV6K4G&— Facu Campazzo (@facucampazzo) 21 de mayo de 2018
Campazzo encontró su lugar en Real Madrid. De aquella primera aventura el cordobés apenas jugó 11 partidos, mientras que este año sumó 30. Además, apenas había aportado 31 puntos en la 2014-15 y este año sumó 236. Si bien los números son fríos, muestran cómo el entrenador Pablo Laso confió en él para conducir al Madrid.
El base no detiene su crecimiento y junto con Hugo Sconochini son los únicos dos argentinos que suman dos Euroligas. Sconochini integró los planteles de Kinder Bologna, en 1998 y 2001, pero no fue el único que llegó a la cima en el Viejo Continente, ya que también ganaron Manu Ginóbili, en 2001 con Kinder Bologna, Juan Ignacio Sánchez, en 2002, con Panathinaikos y Andrés Nocioni, en 2015, con Real Madrid.
"Es la décima, hay que disfrutarlo, hay que celebrarlo porque es increíble lo que hicimos y creo que hasta dentro de veinte años no podremos dimensionar lo que hicimos. A disfrutar y luego a seguir con este hambre ganadora en la Liga". Las palabras de Campazzo demuestran que tiene planes todavía más grandes.



