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SAITAMA (De un enviado especial).– Algunas costumbres cambiaron dentro del seleccionado nacional. Sorprendentemente, quizá, ritos que parecían impuestos de por vida cayeron en desuso pese a tener su origen en las grandes hazañas de Indianápolis y los Juegos Olímpicos. Ni siquiera como cábalas quedaron grabados. Fueron, al fin, solo modas de una época. Por ejemplo, ya no se oyen aquellos himnos de guerra surgidos del rock nacional que sonaban bien fuerte en el ómnibus que los trasladaba de la Villa Olímpica al estadio. El grupo ya no entona, a los gritos y saltando, canciones de La Bersuit, los Piojos o Los Auténticos Decadentes.
"Están mucho más tranquilos", contaba el jefe de equipo Alejandro Cassettai. "Lo que pasa es que ahora cada uno está en su mundo y escucha lo que le gusta en sus Ipod", explicó Fabricio Oberto, graduado como el mejor especialista en música dentro del plantel nacional. Un verdadero erudito que puede pasar de la cumbia cordobesa a la música clásica como de la defensa al ataque en un partido.
"Yo escucho todo, pido todo y me bajo a la computadora todo lo que tienen mis compañeros. También me meto en Internet y me informo de lo último, de los grupos que más están sonando. Este año, cuando estuve en Córdoba, fui a ver la presentación del nuevo disco de Gustavo Cerati. Estoy al día. Y lo que pasa por San Antonio no me lo pierdo. Hace poco estuvieron Lenny Kravitz y Aerosmith, pero yo justo estaba de viaje con los Spurs, así que cuando me enteré que tocaban en Las Vegas me fui a verlos", cuenta el pivote de Las Varillas.
La música puede definirse como el común denominador de la Generación Dorada después del deporte que practican. No hay excepciones, les gusta todos, cada uno con sus gustos, claro. Sin embargo Oberto les lleva una apreciable ventaja a todos porque hasta estudia guitarra. "Me gusta el blues y el jazz también. Si por ahí un amigo me dice que en tal lugar toca un tipo que es bueno pero poco conocido, me voy y lo veo. Por ahí son lugares que sólo llegás si alguien te lleva."
Por supuesto que el pivote cordobés también tiene bien definido cuál es el gusto de cada uno de sus compañeros. "En general a todos nos gusta el rock nacional: Divididos, Los Piojos, La Bersuit y los Fabulosos. Pero, por ejemplo, Carlitos (Delfino) tiene predilección por la cumbia santafecina. Leo (Gutérrez) es más de escuchar cuartetazo. A Luisito (Scola) le gusta más La Renga y Chapu (Nocioni) se inclina por los cantautores. Con todos ellos hablo y les saco las canciones que me gustan. Para mí la música es mi mejor cable a tierra", dice el estudiante de guitarra. Su compañero de los Spurs, Bruce Bowen, fanático del ritmo centroamericano (está casado con una cubana), contó alguna vez en el vestuario del equipo "Fabricio dice que toca bien la guitarra, pero por suerte todavía no la trajo a ningún viaje". Ironía que Oberto acompañó con una sonrisa amistosa.
También para otros integrantes del seleccionado nacional la música es un cable a tierra. "Estos me critican, dicen que estoy en el fango porque escucho "Bombón Asesino" de Los Palmeras, un grupo santafecino. Pero también me gustan otras cosas, tengo de todo", asegura Delfino, que no reniega de sus orígenes.
"No, yo soy medio maricón para la música. Por ahí escucho a Los Redondos, pero soy más de Alejandro Sanz y eso", señaló Luis Scola, como excluyéndose del tema.
Manu Ginóbili, aunque pasa mucho tiempo navegando por Internet en sus horas libres, también ama la música. El año pasado, cuando la NBA organizó el "Básquetbol sin Fronteras" en Buenos Aires, el ídolo de los Spurs aprovechó para ir a ver a La Bersuit en el Luna Park. Y hasta estuvo en el escenario. "Como no había más entradas me invitaron a subir, así que escuché varias canciones bien de cerca", dijo Manu. Justamente, Gustavo Cordera, cantante del grupo, es aficionado al básquetbol y amigo de la mayoría de los jugadores, con los que suele comunicarse por e-mail. Para esa época, cuando la Confederación Argentina aprovechó la presencia de Ginóbili y decidió agasajar con una cena en el Sheraton a varios integrantes del seleccionado, para recordar el primer año de la conquista olímpica en Atenas, en la reunión estuvieron Cordera, Guillermo Novelli, de La Mosca, y Andrés Ciro, de Los Piojos. Los tres subieron al escenario y cantaron junto a los jugadores varias canciones. Fue un momento emocionante, sublime. Lo mejor del básquetbol y el rock nacional en un mismo escenario, revoleando servilletas, saltando y cantando. Memorable, sin dudas.
Los MP3 y los Ipod, justamente aquí, en el país de la tecnología, terminaron con la costumbre de los jugadores de entonar "La argentinidad al palo" y otras canciones a la hora de subir al ómnibus y salir hacia el estadio para seguir haciendo historia. Un pena. Aunque la música sigue viva en sus corazones como el gusto por ponerse la celeste y blanca.



