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LAS VEGAS.- "Lo que me pasó es tan increíble como esta ciudad", señaló, aún sorprendido, el árbitro argentino Daniel Rodrigo, que ayer rompió con todos los récords al dirigir por tercera vez consecutiva al Dream Team en su muy cómodo triunfo sobre Canadá (113-63). "Debe ser para el libro Guinness, porque no es habitual que un juez pite ni siquiera dos veces seguidas al mismo equipo", agregó de regreso al estadio para ver el choque entre la Argentina y México, que completaban anoche, al cierre de esta edición, la 4ta jornada del torneo Preolímpico. El equipo de Sergio Hernández volverá a jugar mañana, a la 1 de la Argentina, frente a Panamá, para cerrar la primera serie eliminatoria.
"Esta es una experiencia enorme, dirigir a estos monstruos que uno disfruta a lo lejos mirándolos por televisión y que ellos te traten con absoluto respeto y amabilidad, es sorprendente. Pero lo más insólito es lo que me pasó con Kobe Bryant antes de comenzar el tercer cuarto. El tipo me vino a buscar directamente y en un perfecto español me pidió que dejara a su defensor jugar más fuerte. Me dijo que necesitaba más rigor del rival porque si no, se aburría. Yo le contestaba en inglés y el me seguía hablando en un excelente español. Te juro que todavía no puedo creer lo que pasó."
Casi no hicieron falta preguntas, Rodrigo estaba aún excitado por todo lo sucedido. "Durante el partido le había pedido al defensor que no lo empujara y a Kobe que no agarrara; seguramente por eso me vino a pedir que permitiera más roces. Siempre con respeto, como todos los jugadores del Dream Team. Jason Kidd, por ejemplo, me pareció un señor. Me saludó antes del partido, en el entretiempo y al final. Y cada vez que cobraba una falta, levantaban el brazo a la mesa para aceptarla. Hasta el técnico Mike Krzyzewski me pidió disculpas por un insulto de uno de sus jugadores y me aclaró que no volvería a suceder."
El árbitro argentino lamentaba no tener una foto de la escena con Kobe, la que seguramente guardará de por vida en sus retinas. "No sé si volveré a dirigir al Dream Team, pero si me toca, creo que esta interacción mantenida con los jugadores me permitirá tener más credibilidad y confianza. De todos modos, jamás pensé vivir esto. Todos al terminar me saludaron diciendo «¡buen juego referee!» Uno se cree que son de otro planeta. Yo hoy vi algunas jugadas adentro de la cancha que jamás viví en la Liga ni en ninguna otra parte. Realmente estoy emocionado", agregó.
Luego del partido, Kobe señaló: "Es un honor y una responsabilidad representar a mi país y, aunque a veces nos divirtamos y busquemos jugadas espectaculares, esto no es un All Star Game. A partir de mañana seguramente las cosas cambiarán y tendremos que jugar muy bien contra Brasil porque será nuestra primera prueba grande". El coach Krzyzewski apuntó: "Nos favorece la gran capacidad de los suplentes y el respeto de cada uno por su rol para ganar de esta manera. Es un equipo sin egoísmos".
El Dream Team volvió a lucirse, a jugar con comodidad y a divertir a su público, que ayer alcanzó el récord de concurrencia en el Preolímpico, con 7678 entradas vendidas. Claro que, media hora después, no quedaba ni la mitad del público para presenciar el triunfo de Brasil sobre Islas Vírgenes por 93 a 89.
La atracción, aquí, son los monstruos de la NBA, como los identificó Daniel Rodrigo, de ahora en más "el amigo de Kobe Bryant".


