Todo lo que destapó "el escándalo de la zapatilla" que le estalló a una futura estrella de la NBA

La zapatilla de Zion Williamson destrozada y el gesto de dolor del jugador de Duke
La zapatilla de Zion Williamson destrozada y el gesto de dolor del jugador de Duke Fuente: AFP
Juan Manuel Trenado
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27 de febrero de 2019  • 07:25

Esta historia tiene que ver con una zapatilla. Con una zapatilla rota. En principio puede parecer descabellado. Y seguramente lo es. Porque el desarrollo del relato es muy enrevesado e implica a muchos actores. La zapatilla sólo fue el desencadenante…

En menos de un mes comenzará el "March Madness". La locura de marzo, los mejores 64 equipos de básquet universitario que enloquecen a los Estados Unidos organizado por la NCAA (National College Athletic Association). Jornadas maratónicas de partidos en la televisión. Millones de dólares en derechos de transmisión, marcas deportivas, publicidades y el negocio detrás del negocio. El prestigio de cada universidad en juego. El éxito deportivo redunda en una mayor exposición mediática y, por ende, en una mayor inscripción en el costoso sistema educativo norteamericano.

La NBA, al mismo tiempo, está pendiente del rendimiento de los mejores valores jóvenes. Lo que ocurra en marzo, en muchos casos, definirá lo que los equipos elegirán el 20 junio. Ese día se hará el Draft. Otro evento televisado y muy esperado.

Los jugadores son amateurs en la universidad. En los 70 existía una norma por la que ningún jugador podía formar parte del Draft de la NBA si no había cursado cuatro años de estudios universitarios. Pero en 1971 un jugador llamado Spencer Haywood demandó a la NBA. Quería saltarse la etapa universitaria amateur porque necesitaba mantener económicamente a su familia. La justicia le dio la razón.

Desde ese momento, las franquicias quedaron liberadas para elegir a cualquier jugador sin restricciones. Sin embargo, hubo un acuerdo no escrito para permitir la natural formación de los basquetbolistas en la etapa de educación. Porque, además, se consideraba un riesgo apostar a primeros puestos del Draft en chicos recién salidos de la adolescencia que podían no ser tan productivos.

En los 90 eso cambió. Kevin Garnett llegó a Minnesota en 1995. Y más tarde irrumpieron varios más, entre los que se destacaron Kobe Bryant (Lakers, 1996) y LeBron James (Cleveland, 2003). Pero algunos casos no fueron tan rendidores como estos tres mencionados. Kwame Brown (Washington, 2001), fue uno de los malos ejemplos. Nunca se adaptó al profesionalismo.

Kevin Garnett debutó con 18 años en la NBA en 1995
Kevin Garnett debutó con 18 años en la NBA en 1995

Por algunas malas experiencias como esa, hace una década la competencia volvió a reglamentar el ingreso de jugadores en el Draft con la edad mínima de 19 años. Lo que obliga a los buenos proyectos de la escuela secundaria a pasar al menos una temporada por la NCAA, lo que se conoce como "one and done" (uno y listo).

Otra alternativa es emigrar al básquetbol profesional en otros países, algo que hizo Brandon Jennings en 2008, en Roma, de la Liga italiana.

También se puede firmar un contrato en la G-League, la competencia de desarrollo que no tiene las limitaciones de edad de la NBA. Claro que no es un certamen prestigioso y de duración acotada (sólo seis meses). Y desde lo deportivo todavía resulta muy poco atractivo para tentar a jugadores que aspiran a ser All Star.

El formato manda. Los universitarios deben ser amateurs. No pueden cobrar dinero, ni firmar contratos con marcas de ropa ni ningún otro sponsor. Están prohibidos todos los beneficios. La explicación es que la beca para vivir y estudiar en la universidad es el premio. En la gran mayoría de los casos, el estudio no es lo que se busca. Ni los jugadores ni la institución están muy interesados en la formación. Sí en el otro engranaje mencionado que vincula al éxito deportivo con la publicidad indirecta y los jugosos contratos por los que reciben millones.

Los entrenadores que dirigen a esos súper atletas amateurs firman contratos enormes. Mike Krzyzewski, que dirigió al seleccionado de los Estados Unidos y se desempeña como coach de la universidad de Duke, tiene un contrato por 8.982.325 dólares por año. John Calipari, en Kentucky, 7.450.000, y Chris Holtmann, de Ohio State, 7.149.849. Vale repetirlo sus jugadores, no cobran nada.

El sistema que activa el mercado negro

Sin deportistas no hay deporte, suele decirse. Algunos basquetbolistas de la NCAA llevan décadas intentando romper con el reglamento actual, lo que consideran una injusticia. Ven la opulencia a su alrededor, pero nada es para ellos. Muchos se quejaron, muchos fueron sancionados por hacerlo. Una historia que fue un símbolo fue la de los Fab Five, el equipo de Michigan State que llegó a las finales de 1992 y 1993 (perdió ambas), compuesto por Jimmy King, Jalen Rose, Chris Webber, Ray Jackson y Juwan Howard. Además de sorprender por su juego, marcaron tendencia por la forma en la que se vestían. Pantalones anchos y zapatillas negras. Las marcas de ropa aprovecharon para ganar millones con el estilo de los cinco fabulosos. Pero ellos seguían sin recibir nada. Entonces empezaron a usar camisetas oscuras y medias negras, ocultando los logos de las marcas deportivas a modo de protesta.

Lo que ocurre entonces es que la competencia por quedarse con estos jóvenes maravilla activa el mercado alternativo. En 2002, una década después, se supo que varios jugadores de Michigan habían cobrado dinero para jugar en la universidad.

La película Blue Chips (1994), refleja a la perfección la manera en la que funciona el sistema. Asociaciones de amigos de la Universidad reúnen empresarios, intermediarios y gente que aporta para el crecimiento institucional, pero muchas veces termina "comprando" jugadores. Los métodos son dinero en negro, automóviles, joyas y hasta compra de casas para los familiares de los basquetbolistas. En una escena central de aquel film, Nick Nolte, en el rol de un entrenador que siempre se negó a comprar jugadores, discute con una mujer (Alfre Woodard), la mamá de un atleta que le exigía dinero. El coach le explica la importancia de los valores del amateurismo y la enseñanza que recibiría su hijo. Y la interroga sobre el futro que le espera al joven si comienza rompiendo las reglas a tan temprana edad: "¿En qué piensa que se convertirá su hijo?". La señora sólo le responde con otra pregunta: "¿En un millonario?".

Zion, el jugador que quieren todos los equipos de la NBA
Zion, el jugador que quieren todos los equipos de la NBA Fuente: AFP

La paleta de opciones es extensa. Las apuestas, por supuesto, también cuentan. Así como en el tenis se le pide a un jugador que juegue a perder, el negocio encontró una alternativa intermedia por la que la mafia convenció a muchos de que no estaban haciendo algo inmoral. Cuando una universidad poderosa se mide contra una sin tanto presupuesto, los resultados suelen ser con diferencias abultadas. El solo hecho de modificar el margen de una victoria (ganar por 20 puntos un partido en el que se esperaba una diferencia superior a los 30), puede hacer que alguien cobre millones. El jugador no hace perder a su equipo y cobra su parte.

En febrero de 2018 se hizo pública una investigación del FBI por la que quedaron expuestas al menos 20 universidades y decenas de jugadores que cobraron dinero. Entre ellos se menciona al último N° 1 del Draft, el bahameño DeAndre Ayton, a Kyle Kuzman y Dennis Smith jr., entre otros, y a instituciones de primera línea, como Duke, North Carolina y Michigan State.

Kevin Durant, que sólo jugó una temporada en la Universidad de Texas, comentó en ese momento: "Hay mucha hipocresía en esto. No podés controlar a tu agente, podés dejarlo a un lado, pero el sistema está institucionalizado. El Final Four es uno de los mayores acontecimientos del mundo y los jugadores no reciben ni un centavo por ello. No creo que esté bien".

LeBron James, uno que esquivó el sistema para llegar a la NBA desde la escuela secundaria, fue más duro: "La NCAA es corrupta. Siempre dicen que reciben educación gratuita, pero para lo único que te llevan al campus es para ayudarlos a llegar al Final Four. Así la cosa es extraña".

Obama, el duelo del año y una lesión resonante

Desde hace tres años que todos hablan de Zion Williamson. Un chico que se hizo conocido desde su adolescencia por varios videos de sus volcadas que se hicieron virales. Es un portento físico que deslumbra con acciones que parecen sobrenaturales. Mide 2,01 y pesa 130 kilos.

Se lo promociona como el próximo LeBron James, aunque las carreras no pueden ser paralelas. Un ejemplo, nada más. A los 18 años y antes de firmar su primer acuerdo con la NBA, LeBron ya tenía un vínculo por siete años con Nike por 90 millones de dólares. Zion, por el cambio de reglas, aún no pudo asegurar ningún contrato.

Los rumores dicen que en New York está desesperados por contratar a Zion. Tanto que está tirando una temporada completa en algo que en los Estados Unidos se conoce como "tank". Los equipos que no tienen un grupo de jugadores competitivos y tienen un mal comienzo de temporada, juegan a perder. Se dejan ganar en varios partidos para poder terminar en las tres peores posiciones, las que otorgan las mayores ventajas en el sorteo para definir los lugares de elección en el Draft. El que gane el sorteo y se quede con el N° 1, se quedará con Zion.

Obama no se quiso perder el partido entre Duke y North Carolina por el que se pagaron hasta 10.000 dólares por una entrada
Obama no se quiso perder el partido entre Duke y North Carolina por el que se pagaron hasta 10.000 dólares por una entrada Fuente: AFP

Mientras tanto, el torneo universitario sigue su marcha. El partido entre Duke, con Zion Williamson, y North Carolina es un clásico que genera millones de dólares. Se jugó la semana pasada y medio país estaba mirando el juego por televisión. Las entradas se vendieron a un promedio de 4900 dólares. El expresidente Barak Obama estaba en el estadio y a los 33 segundos Williamson sufrió una lesión insólita que desató un drama nacional.

Su zapatilla se rompió. La suela se desgarró completamente y su pie se deslizó de manera antinatural. Cayó y sufrió un esguince de rodilla bastante serio. En un principio se pensó lo peor, pero no hubo rotura. Se espera que llegue a jugar el March madness. No habían pasado muchos minutos del extraño suceso cuando la noticia empezó a repercutir en todas las direcciones. Puma publicó en su cuenta de Twitter un mensaje burlándose de Nike. "Esto con unas Puma no pasaba", escribieron desde la firma alemana.

No fue un chiste para Nike, que vio cómo se caía un 1,7% el valor de sus acciones en la bolsa y y ahora se calcula que podrían tener pérdidas superiores a los US$ 1100 millones.

Otro ángulo del problema se expuso cuando algunos jugadores permitieron los viejos sentimientos retenidos volvieron a salir a la luz. "Recordemos todo el dinero que se movió en este partido y los jugadores no reciben nada. Ahora, Zion se lesiona. Algo tiene que cambiar NCAA", reclamó el escolta de Utah Jazz Donovan Mitchell que representó a Louisville antes de volcarse al profesionalismo.

El esloveno Luka Doncic le respondió: "Vayan a jugar a Europa". Lo que algunos pudieron considerar como una burla, en realidad es una muestra de las posibilidades que se ofrecen en otros lugares.

Cuando apenas tenía 13 años, los padres de Doncic firmaron un contrato de formación con Real Madrid por cinco años. Debutó en el equipo español con 16 años y llegó a ser el mejor jugador del continente antes de ser elegido en el Draft de 2018 por Dallas. Hoy, con 19 años, ya es figura en la NBA, seguramente será elegido el novato del año, y le sacó tres años de ventaja a los jugadores norteamericanos en cuanto a su desarrollo deportivo.

Jason Owens, especialista de básquetbol del portal de Yahoo, escribió: "El susto fue suficiente como para poner en la mira el concepto 'shamateurism' en el deporte universitario", en un juego de palabras en inglés entre vergüenza y amateur. Y agregó: "Una superestrella sin contrato sufre una lesión en un juego donde todos a excepción de los jugadores se benefician".

Un par de días después del incidente, USA Today publicó que la NBA está estudiando la posibilidad de bajar la edad de ingreso al Draft a los 18 años. Todo por una zapatilla.

La espectacularidad de Zion en tres jugadas

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