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En diciembre pasado, cuando se realizó el sorteo del Preolímpico jugado recientemente en Mar del Plata, el reconocido ex basquetbolista puertorriqueño Jerome Mincy, estrella de su selección y campeón con Boca Juniors en la Liga Nacional de 1997, trajo en su attaché un contrato firmado del Club Piratas, de Quebradillas, de su país, para ofrecérselo Walter Herrmann. La cifra era suculenta, imposible de rechazar para cualquier figura de nuestra competencia; sin embargo, el rubio alero santafecino, de 32 años, retirado de la actividad hace un año y medio, respondió con una rotunda negativa.
También Libertad, de Sunchales, y Atenas, de Córdoba, tentaron al ex NBA (Detroit y Charlotte) para jugar la Liga Nacional, pero la respuesta fue la misma. Incluso Minnessota, de la Liga norteamericana, también se interesó por sus servicios el año pasado, ofreciendo buen dinero.
Herrmann, que alguna vez reconoció (luego de sufrir las pérdidas de su madre, su novia y una hermana en un accidente automovilístico) que tomaba el básquetbol como un trabajo y que no sentía ganas de volver a la selección, se desvinculó a mediados de 2010 de Caja Laboral Baskonia (ex Tau), luego de ser campeón de la Liga Española, y no volvió a jugar profesionalmente. Desapareció del mapa deportivo. No se supo más nada de él. Antes del Mundial de Turquía 2010, Sergio Hernández y el presidente de la CABB, Germán Vaccaro, hicieron todo tipo de gestiones para tratar de convencerlo. "Vas a ser muy importante en ese equipo; podés aprovechar para hacer tu retiro", le recalcaron, pero el "No tengo ganas" repercutió fuerte en los oídos del coach y el dirigente.
Mientras tanto, recicló una antigua casa familiar en Venado Tuerto, empezó a construir otra para habitar muy pronto y matizó su vida con viajes a España, de donde es su esposa, Elena, malagueña ella, y abrió un local de venta de accesorios para gimnasios y alimentos especiales para atletas que suele atender personalmente. "Me entretengo", señaló.
Cada tanto, empujado por su grupo de amigos, se mezcló en algún torneo comercial, como para mantenerse en estado. Sin embargo, hace una semana, la noticia conmovió hasta los propios venadenses.
Walter anunció que había pedido el pase internacional para volver a jugar, pero sólo para darles una mano a sus amigos y al club donde comenzó su carrera antes de pasar a Olimpia: Unión Deportiva Chanta Cuatro, que al fusionarse hace poco con Parque de los Viajantes pasó a llamarse Club Ciudad. Allí funciona la escuelita de básquetbol que patrocina y lleva su nombre. La gestión de su íntimo amigo y ex jugador Guillermo Andreani, más el hecho de que el entrenador del equipo sea otro de sus compinches, Gonzalo Bogado, colaboraron para que Walter aceptara. "Hasta se entusiasmó con la posibilidad de jugar el Argentino de Clubes", afirmó el DT, que, además, dijo: "Físicamente Walter está impecable, tiene una genética excepcional. Va a lucirse como siempre".
El debut será el domingo 2 del mes próximo, a las 20.30, contra Centenario de la misma ciudad, por la 5ta fecha del Clausura de la Asociación Venadense. "Vuelvo para jugar con mis amigos y darle una mano al club, pero lo profesional está descartado", fue una de las pocas declaraciones que pudieron recogerse de Herrmann, que en su primer entrenamiento ya convocó más gente que un partido.

