Juegos Olímpicos / El amargo momento de la figura argentina de básquetbol. "Ya me estoy mentalizando para una artroscopia"
Dolorido, pero sereno, Manu Ginóbili no descarta una operación; habló con Popovich sobre lo ocurrido y no quiso referirse a su futuro en la selección
PEKIN.- Los anillos olímpicos a su espalda y él sentado en el piso de la cancha. Dos imágenes similares de Emanuel Ginóbili, pero con historias distintas, opuestas totalmente. Aquella, de Atenas 2004, con la corona de olivos en la cabeza, una sonrisa fantástica, un ramo de flores en la mano y la bandera celeste y blanca cobijándolo sobre su espalda. Fue media hora después de la coronación en el Pabellón OKA como campeón olímpico y MVP del torneo. El mayor logro de su vida y del básquetbol argentino. "Nunca me voy a olvidar de este momento y, con los años, seguramente se transformará en algo mucho más importante. Cuesta darle toda la dimensión que tiene así, en caliente", dijo en aquella inolvidable noche griega.
La otra imagen es muy fresca aún, sucedió hace unas horas aquí en Pekín 2008, en el Wukesong Olympic Stadium y significa la contracara de la felicidad. Con un evidente gesto de dolor y tomándose el tobillo izquierdo con desilusión, Manu debió retirarse del torneo a los 6m.21seg de la semifinal con los Estados Unidos. Y tal vez haya sido también su despedida de la selección. El tiempo lo dirá. "No sé si es la mayor frustración deportiva de mi carrera. Cuando me doblé el tobillo en el Mundial de Indianápolis me parece que fue un golpe más fuerte, me sentí muy mal, íbamos por la de oro. Aunque no le quito valor a la de bronce, quisiera estar en la cancha aunque perdamos", afirmó ayer, sin que se le moviera un músculo del rostro pálido y ojeroso, con un sombrero tipo Piluso azul calzado hasta las orejas y un hablar muy sereno.
Acompañó a sus amigos hasta el entrenamiento en una universidad de Pekín, metió algunos bocadillos sobre la táctica por emplear contra Lituania y alentó un poco. "Sólo un milagro podría hacer que juegue, tendría que despertarme muy bien; pero así y todo no creo que sea bueno para el equipo tenerme en esta condiciones; podría perjudicarlo", señaló más adelante.
Después del entretiempo con Estados Unidos, el bahiense prefirió quedarse en el vestuario, mirando el segundo tiempo en una pantalla gigante y comunicándose con San Antonio. "Llamé yo para contarles mi situación, ellos estaban mirando el partido y seguramente se preocuparon. Hablé con Gregg Popovich y con un directivo de la franquicia. Todo bien. Pop fue jugador y me conoce, así que entiende lo que estoy pasando en este momento. El estaba desilusionado también y le deseó suerte al equipo". Además dijo que no quiso volver al banco para no distraerlo ni llamar la atención, "era mejor dejarlos que hicieran su juego", acotó.
Manu viajará mañana con su esposa directamente a San Antonio para comenzar con los estudios del tobillo izquierdo y no descarta que lo sometan a una operación. "Ya se habló de eso y creo que es la mejor manera de reducir el ligamento engrosado. Ya me estoy mentalizando para una artroscopia, pero primero hay que saber qué dicen los estudios y qué deciden los médicos".
También relató que durante la noche después del partido tuvo mucho dolor, que se sintió triste y frustrado por el esfuerzo realizado durante un mes y medio, pero que ahora se calmaron las molestias. "Con la kinesiología y los analgésicos se redujo el dolor, puedo caminar, aunque no subir una escalera o una cuesta empinada. En la jugada ésa donde me volví a lesionar sentí el mismo dolor que en la finales con los Spurs."
Aclaró que no leyó ningún diario de San Antonio porque "todo lo que ellos quieren saber lo conocerán de mi boca y todo lo que yo necesite saber lo sabré por boca de ellos", fue la contundente reflexión.
Y sobre la tan temida despedida de la selección, fiel a su costumbre, prefirió no hacer futurología: "Lo definirán las circunstancias del momento, habrá que ver qué pasa con la selección y qué pasa con mi carrera deportiva. Cuando estaba sano dije que no podía saber si iba a jugar en 2010, menos puedo decirlo ahora".
Y cerró la charla, con un opinión de su sello "La carrera de un deportista es así, los momentos difíciles te ayudan a disfrutar más de los buenos momentos".
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