Batistuta cumple 50 años: el goleador que pidió que "le cortaran las piernas"

Mundial de Francia 1998, le marcó un gol a Japón
Mundial de Francia 1998, le marcó un gol a Japón Fuente: AFP - Crédito: Daniel Garcia
Fernando Vergara
(0)
1 de febrero de 2019  • 08:00

Con el gol en el alma. El nombre de un emblema dentro de la selección argentina. El delantero que marcó una era. Podría adjetivarse de mil maneras a Gabriel Omar Batistuta, el goleador eterno que hoy cumple 50 años. Carismático, seductor y marcado por un profesionalismo que le dio forma a una carrera formidable. Nadie lo duda: el ex delantero fue uno de los mejores futbolistas del mundo durante los años 90 y principios del Siglo XXI.

Bati es el Señor Gol. El referente de una época futbolera muy ligada a la celeste y blanca. Al punto que es el segundo máximo artillero del seleccionado argentino, para el que anotó 54 goles en 78 partidos desde 1991 hasta 2002. Por delante, nada menos, lo tiene a Lionel Messi. Con un detalle: la FIFA decidió descontarle a Batistuta dos tantos que correspondieron a un partido contra un combinado de la selección local de Eslovaquia. Para el ente que organiza el fútbol, ese compromiso no era de los denominados "Clase A", por lo que no tenía validez oficial.

Según los registros oficiales, Batistuta, el Rey León, nació el 1º de febrero de 1969 en Avellaneda, una localidad cercana a Reconquista. Hasta los 17 años lo atrapaba el basquetbol (jugaba en el Club Atlético Adelante) y estudiaba quinto año en un colegio industrial: una vida muy similar a la de otros chicos. De sus abuelos Melchor y Néstor aprendió a amar la pesca, a apreciar la naturaleza, a navegar los ríos. Mientras se imaginaba como mecánico, Gabriel creció junto a sus hermanas, Elisa, Alejandra y Gabriela. Con ellos, claro, dos figuras muy importantes: su papá Osmar y su mamá Gloria. Al tiempo, Batistuta se casó con Irina y tuvieron cuatro hijos: Thiago, Lucas, Joaquín y Shamel.

En 1997, goleador con la Fiorentina.
En 1997, goleador con la Fiorentina. Fuente: AP - Crédito: Fabrizio Giovannozzi

Su recorrido en el fútbol comenzó en Reconquista, su ciudad, su lugar en el mundo. En un partido contra Newell's lo vio Jorge Griffa y lo hizo fichar inmediatamente. Bati siempre fue cultor de un perfil bajo que a veces se contradecía con su popularidad. En Rosario conoció a Marcelo Bielsa, un hombre que lo marcó a fuego. Cuando el entrenador rozaba los 30 años, mientras daba sus primeros pasos en la dirección técnica, lo ayudó a bajar de peso. Lo cuidó, lo mimó, en una carrera que Batistuta comenzaba al lado de futbolistas como Eduardo Berizzo y Fernando Gamboa, entre otros.

Sus goles dejaron huella en la Lepra, River y Boca, en la Argentina, siguieron en Fiorentina, Roma e Inter, en Italia, y finalizaron en el fútbol de Qatar. Su nombre, su estampa y su carisma fueron más allá de las fronteras: forjó una idolatría popular. Algo lento e impreciso en sus comienzos, Boca lo catapultó a la gloria y desde allí comenzó a transformarse en un animal del área. No derrochaba calidad, pero tenía otras virtudes: olfato, potencia, puntería y un cabezazo demoledor.

En el equipo de Firenze, donde se abrazó a la gloria con 207 goles, despertó admiración y pasión. Gracias a sus conquistas Fiorentina logró títulos importantes, como la inolvidable Supercopa ganada al Milan en San Siro. Goleador eterno, en 1995 fue elegido por la revista italiana Guerin Sportivo como el mejor jugador del mundo. Y el romance con esos hinchas florentinos que le hicieron una estatua sigue vivo. En 2016, cuando el alcalde Darío Nardella colgó la medalla en su cuello, Batistuta rompió en llanto: lo habían nombrado ciudadano de honor. El ex futbolista visita a menudo a esa emblemática ciudad que tanto lo ama.

Con la camiseta albiceleste, Batistuta fue campeón en dos Copas América (1991 y 1993, la última que ganó el seleccionado argentino), una Copa Confederaciones (1992) y una Copa Artemio Franchi (1993). Una fiera suelta dentro de la cancha. Su relación con la Argentina será eterna, al punto que es el octavo goleador en la historia de la Copa del Mundo (con 10 tantos, comparte ese escalón con otros cinco jugadores) y es el único futbolista nacido en este país que marcó un hat-trick en dos mundiales distintos (Grecia, en 1994 y Jamaica, en 1998). Fue protagonista en tres de las citas ecuménicas: Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Corea-Japón 2002.

El 15 de marzo de 2005 el santafesino le puso el cierre a una carrera brillante con registros notables: 632 partidos y 356 goles. El hombre, de 36 años, llegaba con el desgaste lógico por las lesiones y la falta de motivación. Atrás quedaban 17 años de fútbol. "Todo tiene un final. Los entrenamientos para mí ya no eran lo mismo, el entusiasmo estaba disminuyendo. Llegó la hora de decirle basta al fútbol y estoy preparado para otros desafíos", dijo Batigol mientras rescindió su contrato con Al Arabi, de Qatar.

"Un poquito me va a doler", anticipó cuando le preguntaron acerca de su extenso récord teñido de celeste y blanco. Goles y más goles. Hasta el 1º de julio de 2016, Batistuta fue el máximo goleador de la historia del seleccionado. "Era un título que yo tenía y no es cualquier cosa. Vas dando vueltas por el mundo y decís: 'yo soy el máximo goleador de la selección argentina'. Sí, me gustaba", dijo. Pero aquella noche, Lionel Messi marcó en la Copa América en la goleada 4-0 sobre Estados Unidos y llegó a los 55 tantos. "Estoy feliz por haber superado a Bati", remarcó el astro rosarino.

Después, Batistuta se alejó de los flashes. Confiesa que en su casa de Reconquista no hay fotografías, copas ni recuerdos de su trayectoria. Se tomó la vida con calma y jugó al polo. Recorre sus campos. De vez en cuando despunta el vicio en el golf y alguna vez compartió esa pasión con Pep Guardiola, con quien tiene una buena relación. En la previa de Rusia 2018 trabajó en History Channel y narró una serie documental basada en la historia de las Copas del Mundo. Recientemente, terminó el curso de entrenador de la UEFA y lanzó su nueva marca de ropa Gabatt.

Desde su retiro, también, vivió un calvario con sus tobillos. Hace un par de años realizó una confesión dramática. "Es verdad que le pedí a un doctor que me cortara las piernas porque no podía caminar", reconoció. "No quería ni siquiera ir al baño a la madrugada porque ya sabía que esos tres o cuatro pasos me iban a hacer llorar", recordó.

Al Batistuta de hoy se lo nota más abierto, menos hermético. En su cabeza ya no retumba aquella frase de cuando era joven: "Mi vida no es una pelota de fútbol. Es mucho más que una pelota de fútbol. La verdad es que yo nunca tuve una pelota en la cabeza". Reconoció que habló de ese modo como mecanismo de defensa, una manera de no sentirse muy expuesto. Y en este deporte volvió a encontrar estímulos. Sigue al seleccionado, claro. Estuvo cerca de ser manager de Boca, una posición que ocupó brevemente en Colón de Santa Fe en 2012. Se mantiene activo en redes sociales y el año pasado presentó su película: "El número 9".

A puro gol en Boca: Batistuta junto a Diego Latorre, en el ciclo del Maestro Tabárez
A puro gol en Boca: Batistuta junto a Diego Latorre, en el ciclo del Maestro Tabárez Fuente: Archivo

Este año, incluso, se editó un libro que es la primera y única biografía (no autorizada) sobre Batistuta en historieta. Tiene 80 páginas a color y está escrito por Sebastián Rizzo, dibujado por Raúl Horacio Vila, y coloreado por Maco Pacheco. Un recorrido que abarca desde la juventud de Bati, quien se dedicaba al cuidado del campo de su padre, hasta el final de su carrera. De Reconquista hacia la cima.

Un ídolo popular que cumple 50 años, un goleador de raza. A Batistuta lo quieren todos los hinchas del fútbol argentino, más allá del color de camiseta. Y eso no es poco en el mundo de la pelota.

Sus frases más destacadas

  • "Yo soy un duro como mi viejo, quien nunca me regaló un abrazo. Pero no porque no fuera un buen padre; que lo es, sino porque no le salía. Es igual a mí. Yo no puedo expresar los sentimientos. No puedo. Es más fuerte que yo. A veces me gustaría decirle a un amigo que lo aprecio, que le tengo afecto, pero no me sale. Me gustaría cambiar". El Gráfico, 1999.
  • "Por los dolores pedí que me cortaran las piernas". TyC Sports, 2014.
  • "Eso de que no me gusta el fútbol es un mito. ¿Cómo no me va a gustar? Me gustó siempre. Fue una defensa contra los periodistas. Nunca quise ser el centro de atención de nada y me tocó esa situación. Yo me defendía así. Pensé que con ese mensaje me iban a molestar un poco menos". Fox Sports, 2016.
  • "Si hubiera jugado con Iniesta algunos goles más hubiese hecho". La Nación, 2016.
  • "El fútbol argentino me parece un desastre total; nadie sabe ni cuándo juega, es una vergüenza". La Nación, 2016.
  • "Me quedó la espina de no haber jugado la final de un Mundial". La Nación Revista, 2018.
  • "Messi puede que sea técnicamente lo mismo o tal vez superior, pero en carisma no puede superarlo. Para mí Diego fue el mejor de todos. Maradona representa al argentino en muchas cosas, no solo en el fútbol. Es el primero que nos ha llevado a las estrellas, ganando la Copa del Mundo. Tiene carisma y tenía un talento e imaginación fuera de lo común", Corriere dello Sport, 2018.
  • "Otra batalla en una escala más global es Lionel Messi de Barcelona y Cristiano Ronaldo de la Juventus ... ¡Si pudiera, tendría ambas! Si tengo que elegir, elijo a Messi. ¡Solo porque es argentino!. Pero es cierto que Leo está más involucrado en el juego". 2018.
  • "Me reencontré con Bielsa. Le di un abrazo y le dije que lo quería mucho, que lo estimaba, él también se emocionó porque siento que me quiere. Marcelo me educó a mí, me enseñó todo en la vida profesional del futbolista". Fox Sports, 2018.
  • "Llegué hasta lugares que nunca imaginé. Llegué a la Selección que era un sueño, pero nada más. Estaba en casa y veía jugar a Maradona, Kempes, Bertoni y Valdano, y no encontraba lugar para mí adentro de todo eso. La vida me llevó a estar ahí". Presentación de History Fútbol, 2018.

Sus goles en la selección

Sus mejores goles

ADEMÁS

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.