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SANTA FE.- Colón cambió a tiempo, y ésa fue su mayor virtud. Fue cuando Ricardo Gareca miró hacia el banco y vio al viejo goleador. Ahí apareció Claudio Biaggio, quien con sus dos conquistas hizo renovar la ilusión sabalera. El triunfo por 2 a 0 ante un mezquino y cansino Vélez volvió a ubicar al conjunto santafecino en un lugar expectante entre los primeros puestos de la tabla.
Lo primero que demostró el conjunto local es que todavía no ha logrado la regularidad necesaria para desarrollar un estilo; es decir, saber a qué se juega, más allá del resultado. Sujeto a sucesivos cambios, buscando volumen de juego, Colón se asemejó ayer a las condiciones climáticas imperantes en la zona: demasiado inestable.
Por eso, Vélez logró un arranque más atildado, buscando una circulación ordenada en el medio y tratando -no siempre lo consiguió- de acompañar a Jairo Castillo. Otra vez el colombiano fue el componente desequilibrante que se animó a contribuir con el espectáculo. Vélez volvió a depender de su capacidad para arrimarse hacia el arco controlado por Leonardo Díaz.
Pero fueron ráfagas que terminaron despertando a Colón, que también se animó a juntar a Darío Cabrol con Claudio Graf y Darío Gigena, para intentar acortar las distancias entre las líneas.
El pecho de Fabián Cubero ahogó el primer grito santafecino ante un remate de Cabrol, cuando Leyenda tenía pocas chances de evitarlo, en la única acción profunda, a fondo, del local.
Ni el calor decayó ni el espectáculo parecía que podía llegar a tener un desarrollo más atractivo para el complemento. Tabárez hizo los cambios obligados para darles descanso a sus hombres, demostrando que por ahora lo convence más el buen arranque en la Copa Libertadores que el torneo local, pero eso poco influyó en sus características. Es decir, se fue enredando en las pocas ideas organizadas que había exhibido en el primer período. Y por ello pagó un alto precio...
Obligado a cambiar de actitud, el equipo santafecino se ordenó para acortar espacios y apretó un poco más a los volantes ofensivos de Vélez. El esquema le dio resultado, pero si bien el equipo de Liniers se fue durmiendo, Colón no consiguió que se despertara Graf. Dos situaciones muy claras del delantero para definir fueron resueltas sin mayores exigencias por Leyenda.
Como no era la tarde de Graf, llegó la tardecita del Pampa Biaggio. Su primera acción terminó con la pelota rebotando en el poste derecho; la siguiente fue una habilitación para Gigena que el cordobés no supo resolver y las dos restantes -la primera fue protestada vehementemente por todo Vélez- se transformaron en el triunfo de su equipo. Eso sí, fueron méritos de Gigena en la asistencia al otro goleador.
Vélez se acordó demasiado tarde de levantar la cabeza. Cuando lo hizo, ya le habían dado las dos cachetadas. Pasaron 36 minutos cuando generó la primera acción de riesgo, que neutralizó Leo Díaz ante la única arremetida de Müller.
Colón sabe que los triunfos disimulan algunos errores. Ahora tiene otro partido como local (ante Estudiantes) para fortalecer sus aspiraciones. Vélez, en tanto, ya decidió dónde dará pelea.
SANTA FE.- "Más importante que mis goles es el hecho de que estamos arriba otra vez. El equipo trabajó mucho e hizo todo el esfuerzo necesario para ganar. Hay que reconocer que los dos delanteros (Darío Gigena y Claudio Graf) anduvieron bien y lo único que les faltó es el gol." Palabra de Claudio Biaggio, la figura de la tarde.


