Muerte en el ring: una alerta desde Alemania que se minimizó en el caso Santillán

Hugo Santillán fue retirado en camilla, desmayado, y le tuvieron que aplicar oxígeno en el lugar
Hugo Santillán fue retirado en camilla, desmayado, y le tuvieron que aplicar oxígeno en el lugar Crédito: Captura de TV
Osvaldo Príncipi
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25 de julio de 2019  • 17:07

Las falencias en el armado y en el desarrollo de un combate de boxeo pueden arrojar el resultado más desastroso que un episodio deportivo puede tener: la muerte del atleta. El pugilismo, por su naturaleza y por su concepción, admite estas opciones desde que suena la campana. A veces, con justificaciones estadísticas-técnicas. En otros casos, las tragedias se producen por circunstancias extraordinarias, casi inexplicables y fuera de todo alcance de raciocinio lógico. A modo de accidentes.

Hugo Alfredo Santillán, un santafesino de 23 años con un récord de 15 victorias y 6 derrotas, hijo de boxeador y jefe de familia, no volvió a despertar tras desmayarse en el ring, al escuchar su fallo de empate, con el uruguayo Eduardo Abreu, el sábado pasado en San Nicolás. Fue operado el domingo a la madrugada con el fin de subsanar el sangrado de sus edemas cerebrales, en el hospital San Felipe de esa ciudad y este jueves falleció.

Pocos -incluido este cronista- estuvieron allí. La pelea, televisada en el ciclo "Boxeo de Primera" de TyC Sports, fue intensa, pareja y sostenida. Sin mayores objeciones técnicas sobre su desarrollo, más allá de la sangre y los ahogos de los últimos minutos. Sin embargo, hay un gran dilema en torno a la participación de Santillán, dado que tras perder por puntos con el armenio Arten Harutyunyan en Hamburgo, el 15 de junio último, fue suspendido por la Federación Alemana de Boxeo hasta el 30 de julio próximo para combatir en territorio europeo. Elevó la medida a distintos organismos incluido al sitio web (Boxrec -por el cual la Federación Argentina de Box rige los récords de sus propios federados-) que publicó tal decisión. Al respecto, fuentes ligadas a LA NACION se comunicaron con Thomas Putz, presidente de la federación teutona, quién señaló: "Efectivamente, después de su pelea con Harutyunyan, cancelamos la licencia de Santillán hasta el 30 de julio, con descanso obligatorio por la cantidad de golpes recibidos. Nosotros elevamos el informe a distintas entidades". El dirigente se excusó de poder ofrecer el listado, porque se encuentra "de vacaciones en Marbella".

A Hugo Santillán lo habían suspendido para pelear en Europa por los golpes recibidos en su último combate
A Hugo Santillán lo habían suspendido para pelear en Europa por los golpes recibidos en su último combate Crédito: @Cadena3Com

La Federación Argentina de Box habilitó la solicitud de O.R. Promotions (empresa pugilística conformada por integrantes de la familia del organizador Osvaldo Rivero) para promover este cotejo por el título latino del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Un cinturón carente de idoneidad deportiva pero apto, mediante pago de un arancel fijo, para clasificar en su ranking.

¿Sabían de todo esto las partes implicadas en el montaje y fiscalización de este cotejo? Aún, por supuesto, no hubo resoluciones, aunque el alcance de esta medida no expandía su "poder de policía" en este continente. Y generalmente las franquicias otorgadas por la FAB a sus proveedores directos, en el armado de los festivales pugilísticos televisivos, no registra mayores objeciones. Sobre todo, desde la muerte en 2016 de Carlos Rodríguez Unzué, dirigente eficaz en este tipo de reglas.

¿Negligencia? ¿Incomunicación? ¿Desinterés? ¿Fatalidad? Algo de esto falló y no es un hecho menor. Y todos ellos, deberán dar una explicación. Todo seguirá como siempre, aparecerán los "opinólogos", moralistas, oportunistas de las cámaras y ciudadanos de segunda, opinando con conocimiento de primera. Pero la conclusión final debe ser expuesta por el triángulo apuntado. Se debe saber, sí o sí.

Santillán había perdido dos veces la chance de ser campeón argentino, en 2017 y 2018. Era un digno trabajador del ring en el pelotón de los pugilistas locales, que se ganan la vida ejerciendo su oficio. Fue dirigido por el tucumano Orlando Farías en su tan mentado combate de Alemania. Y por su padre y entrenador Hugo, boxeador profesional activo entre 1999 y 2008, en la pelea fatal. Se debió tomar en cuenta la recomendación de los alemanes. Un boxeador "zarandeado" debe descansar un buen tiempo tras una batalla adversa. Y en esto, faltaron tacto y conocimiento. Imperó la necesidad de llevar el dinero a casa, pase lo que pase. Y pasó lo peor.

El mes de julio fue espantoso para el boxeo universal. Quizás uno de los más luctuosos de su historia. La lesión del mexicano Felipe Orocuta, operado y en recuperación, la muerte del ruso Maksim Dadasev y el fallecimiento de Santillán.

Parece impudoroso, pero debemos intercalar la frialdad robótica de un crítico de boxeo con las emociones de un redactor que litiga con las teclas de su computadora para informar que la histórica investigación del inolvidable Julio Ernesto Vila, publicada antes de morir, agrega este deceso. Es el número 23 como consecuencia de una competencia, desde 1892 hasta hoy, en 127 años de actividad del profesionalismo argentino. El último se había registrado en Catamarca, cuando el misionero Daniel Espíndola murió tras perder por puntos con Fabio Oliva, el 22 de noviembre de 2002.

Subir al ring implica retar al destino, tributar a la ilusión y vivir aferrado a la gran esperanza: vencer en el cuadrilátero y ganarle a la vida, en base a lágrimas, sudor y sangre. Todos deseamos esa gran foto. Aunque, a veces, aparece la muerte y gana con un golpe bajo que nadie ve venir.

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