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KAZAN, Rusia.- Chau, invicto. Adiós, cinturón. El boxeador argentino César Cuenca, de 34 años, quien hasta hoy nunca había perdido en su carrera profesional, cayó ante el ruso Eduard Troyanovsky por nocaut técnico en el sexto round en una confusa definición que terminó con el equipo argentino increpando a las autoridades por el fallo. Así, el chaqueño cedió el cinturón de campeón mundial superligero FIB.
Para el argentino, el combate fue difícil desde el comienzo. Es que la dureza del experimentado púgil local controló el ritmo de los ataques. Hasta el sexto round, cuando una confusa definición puso punto final a la pelea. El ruso logró conectar un gancho que provocó una herida en el ojo de Cuenca. Luego, se produjo un cruce que terminó con el argentino en el piso. Cuando se levantó, reclamó que no podía ver y alegó un rodillazo del rival, pese a que en la repetición no se percibe esa acción.
Cuenca, de 34 años, tenía un invicto de 48 peleas; este año había conquistado el título del mundo superligero FIB y era su primera defensa
La decisión del árbitro estadounidense David Fields fue decretar el triunfo del boxeador local por KO técnico, ya que el argentino no podía continuar. Eso generó el enojo del rincón de Cuenca, que increpó a las autoridades. "La ganaste vos la pelea, vos la ganaste", le gritó uno de los asistentes, en un desencajado castellano, al juez, mientras intentaba levantarle la mano con un claro gesto de ironía.
Según las imágenes de la transmisión televisiva, no hubo polémica en el fallo. ¿El argentino se apuró en decir que no veía? ¿Debió primero pasar por el rincón para que lo atiendan? Serán preguntas que quedarán en la historia. Como también lo estadístico: chau, invicto; adiós, cinturón.
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