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La muerte del futbolista Serginho, de 30 años, ocurrida anoche tras haber sufrido un paro cardiorrespiratorio durante el partido que su equipo Sao Caetano jugaba ante San Pablo por el campeonato brasileño de fútbol, dio origen a un debate acerca de los deficientes controles a los jugadores.
Serginho, zaguero de San Caetano, que se desplomó a los 14 minutos del segundo tiempo al sufrir un paro cardíaco fulminante durante el partido frente a San Pablo, ya tenía problemas cardíacos que eran de conocimiento de su club.
El tema fue confirmado por el supervisor de fútbol del club, Carlos Eiki, a la agencia Estado al decir que en los exámenes periódicos que se le hacían a los jugadores Serginho había presentado "una deficiencia" cardíaca.
Al parecer el defensor sufría de una arritmia cardíaca de origen genético, que le había sido diagnosticada durante un examen de rutina en la pretemporada, por lo que corría un riesgo mucho mayor que de cualquier otro futbolista.
El tema de la arritmia es muy delicado y de haberse confirmado Serginho no debería haber continuado como jugador profesional, según opinión generalizada de los médicos.
El zaguero, que había jugado ante Boca por los cuartos de final de la pasada Copa Libertadores de América, se llamaba Paulo Sergio de Oliveira Silva, estaba casado y era padre y un hijo de 4 años.
Acerca de su dolencia, el médico Turibio Leite de Barros, coordinador del Centro de Estudios de Medicina de la Actividad Física y el Deporte de San Pablo, opinó que "dependiendo de la gravedad de la arritmia, no es recomendable ningún tipo de actividad física, mucho menos ser jugador profesional por el riesgo de un paro cardíaco".
La arritmia es la falta de un ritmo constante de latidos, lo que genera insuficiencia cardio-respiratoria en el órgano.
Sin embargo, el profesional dijo a la prensa que "un médico tiene el deber de alertar, pero no puede impedir a un jugador ejercer su profesión. Pienso que la FIFA o algún otro órgano debería crear una norma para impedirle a jugadores con problemas cardíacos graves jugar fútbol".
Dos compañeros del zaguero, el arquero Silvio Luiz y el lateral Anderson Lima, también confirmaron que a Serginho se le había detectado un problema cardíaco.
"Todos nos hicimos exámenes y sé que a él le apareció algo. El riesgo de que le pasara algo era del 1 por ciento y desgraciadamente, sucedió", dijo el guardavallas.
Por su parte, el presidente del Sao Caetano, Nairo Ferreira de Souza, aclaró que "siempre se hacen exámenes, y Serginho estaba apto para jugar. No tenía ningún problema del corazón".
Tras la muerte de Serginho, la prensa brasileña sostuvo que, a pedido del Sao Caetano, el jugador había firmado un documento en el que asumía la responsabilidad por cualquier problema de salud que pudiera sufrir jugando. En tanto, el club negó la versión.
Sin embargo, para el ex entrenador del Sao Caetano, Mario Sergio, los dirigentes del club fueron "negligentes" por haber permitido a Serginho seguir jugando.
Tres días de luto. Lo declaró hoy la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) en homenaje a Serginho, el jugador de Sao Caetano que falleció el miércoles por la noche en el estadio Morumbí durante un partido con Sao Paulo por el torneo local.
La CBF anunció, además, que en los partidos del Campeonato Brasileño y de las demás divisiones que se jugarán este fin de semana se observe un minuto de silencio, al tiempo que se postergará una semana el choque entre Sao Caetano y Parana, previsto inicialmente para este domingo.


