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Historias del deporte

Candelaria Cabrera, la chica que reescribe las reglas del fútbol infantil y conoció la Bombonera

Pablo Lisotto
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7 de marzo de 2019  • 23:59

Su edad y su contextura física le impiden tomar conciencia de lo gigante que es. De lo enorme que resulta ser la historia que construye a cada paso, reescribiendo las reglas y logrando algo tan sencillo como complejo: igualdad de condiciones.

Candelaria Cabrera tiene solo 8 años y mide poco más de un metro, pero ya marcó un antes y un después para todas las nenas que quieran jugar al fútbol en la Argentina. Gracias a su lucha, potenciada por el reclamo pacífico, pero inclaudicable, de su mamá Rosana, sentó un precedente para que el fútbol infantil en la Argentina pueda ser mixto hasta los 12 años.

Su caso, viralizado hace unos meses a través de una nota de LA NACIÓN, provocó una reacción en cadena. Primero, la chica que juega de lateral izquierdo en Huracán de Chabás, de Santa Fe, consiguió que la Liga Casildense decidiera durante una asamblea, y de forma unánime, que abrirán un departamento de fútbol femenino y que a Candelaria la ficharán como jugadora. Aunque hay algo inevitable: una vez que deje la categoría infantil, deberá competir solo con mujeres. Hasta esta modificación en las reglas, no podía hacerlo con 8 años. Ahora, podrá seguir jugando con su grupo de amigos hasta los 12.

Notas aquí, allá y en todas partes. Hasta en el portal de la FIFA se hicieron eco de su caso. Poco después, fue contactada por las integrantes de la selección argentina de fútbol femenino. "Primero le escribió Estefanía Banini, capitana del equipo, desde Estados Unidos. Después Ruth Bravo, también de la selección y de Boca . Las dos le contaron sus historias, que tenían puntos en común, y le decían que no se rinda", comparte emocionada Rosana.

Candelaria, junto a su hermana Rufina, su mamá Rosana y su papá Diego, la tarde que conoció la Bombonera
Candelaria, junto a su hermana Rufina, su mamá Rosana y su papá Diego, la tarde que conoció la Bombonera Crédito: Prensa Boca

Fanática del equipo azul y oro, hace unos días cumplió junto a su familia otro de sus sueños: conocer la Bombonera. Cande vio desde muy cerquita del banco de suplentes local el triunfo 2-1 sobre Lanús. Tuvo un trato privilegiado: se alojó con su familia en el mismo hotel que el plantel xeneize, pudo entrar al campo de juego y sintió en carne propia lo que le pasa a un futbolista cuando pisa el césped con templo xeneize repleto, paseó por el Museo del club azul y oro, y hasta se sumó a la presentación del equipo femenino de primera división. Se quedó con las ganas de darle un abrazo a Carlos Tevez, pero sabe que más temprano que tarde también tachará esa cuenta pendiente de su lista.

"Fuimos a una platea que está al ras del suelo. Está buenísimo ver el partido desde ahí. Grité mucho los goles (de Mas y de Zárate) y me gustó como jugó Boca", le cuenta a LA NACIÓN. Y comparte: "No conocía la Bombonera. Me encantó. Me emocioné mucho porque soñaba con conocerla".

Candelaria es fanática de Boca desde que nació. El ADN xeneize se lo transmitieron "la nona Alicia" y su papá, Diego. "Tenemos dos hijas. En un momento tuvimos ganas de buscar el varoncito, para ir a la cancha y jugar al fútbol. Pero cuando Cande empezó a jugar a la pelota, se me fueron las ganas. Ahora pateo casi todos los días con ella y con su hermana Rufina, que también se enganchó", cuenta risueño el padre de las criaturas.

Candelaria junto a su hermana Rufina, de 6 años; las dos iniciaron el año con una victoria de Huracán de Chabás
Candelaria junto a su hermana Rufina, de 6 años; las dos iniciaron el año con una victoria de Huracán de Chabás

Mamá Rosana está atenta a todo. Es la que le insiste a su hija para que hable con algunos medios. A la nena la cansa esa situación, pero ella se lo fundamenta: "Es muy importante que se sepa tu historia. No solamente por vos, sino por todas las nenas que están en la misma situación y no pueden jugar al fútbol con sus amigos varones".

"Si le empezás a preguntar y no se suelta, acercale una pelota", recomienda entre risas Rosana. Pero no hizo falta. "Soy derecha, pero juego de lateral por la izquierda. Y cuando sea grande me gustaría jugar en la primera de Boca", cuenta la nena.

Candelaria y juguete preferido: la pelota
Candelaria y juguete preferido: la pelota Crédito: Prensa Boca

Este sábado se dará un hecho histórico en la Bombonera: por primera vez un equipo femenino de primera división de Boca jugará un partido oficial en el templo xeneize, como previa del clásico con San Lorenzo. Será contra Lanús. Y la nena no se lo quiere perder: "Las chicas del equipo me dijeron que tenía que venir a verlas contra Lanús, cuando jueguen por primera vez en la Bombonera y con público. Así que voy a tener que venir", dice, con risa cómplice Candelaria. Aunque por el momento nadie la contactó, pero igual aguardan ese momento expectantes y ansiosas. Si no será en vivo, lo verán por TV. Pero hay algo claro: no se lo perderán por nada del mundo.

No solo el fútbol atraviesa la vida de Cande. También está la escuela. El lunes comenzará tercer grado y cuando se le consulta acerca de si es tan buena en el aula como en el campo de juego, comenta brevemente, sin entrar en mucho detalle: "La escuela va bien".

Candelaria conoció el templo xeneize
Candelaria conoció el templo xeneize Crédito: Prensa Boca

Con su inocencia, su sonrisa y su amor por el fútbol, Candelaria Cabrera ratifica con hechos aquella frase que asegura que lo imposible solo tarda un poco más. Solo es cuestión de no bajar los brazos.

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