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La renuncia de Javier Castrilli fue anoche una versión. Pero no resulta una trascendido más, de esos que deben ignorarse hasta su confirmación. Porque el propio rumor generó información a su alrededor. Toma de posiciones de casi todos. Menos del árbitro en cuestión, cuyo silencio aumentó la tensión cuando una palabra oportuna podría haber desinflado el globo que tomó muchísima altura por ser casi una certeza lanzada al aire con algún motivo. Verdad es que Castrilli no dirigirá el próximo fin de semana. Hasta que no rectifique sus dichos contra Jorge Romo, presidente del Colegio de Arbitros, no será designado para partido alguno. Difícil es que se desdiga.
Afirman sin dar más datos que Castrilli mandó su adiós desde una oficina de correos de Flores. Se escuchó en Radio Continental. Radio Rivadavia entrevistó a Marcelo Aztiolea, uno de los jueces amigos de Castrilli, quien dijo: "Javier piensa renunciar". El telegrama fue un tabú en la AFA. Pero lo que diría inquietó bastante. Hizo hablar al propio Julio Grondona, el mismo que un día antes aseguró que no se metería en la interna de los árbitros. Lo hizo, con su particular estilo. "No queremos ídolos de barro, en esta casa nadie se hace el mártir", fue el comentario del presidente del fútbol argentino. El mismo que dice respaldar a Castrilli y estar atento para rechazar la posible renuncia. Con ese tipo de apoyos...
Entonado, Grondona continuó: "El (por Castrilli) sabe que se lo va a respaldar. Lo que no se le puede aceptar son las cosas que divaga o que dice y que no se pueden probar, porque mete en la bolsa a una cantidad de gente que después dice lo contrario. Lo que queda por hacer es que todo vuelva a su cauce como corresponde: él dirigiendo, como él quería, como estábamos todos conformes". La posición del Comité Ejecutivo de la AFA se orienta de la misma manera que el pensamiento de Grondona. Se considera a Castrilli importante dentro del arbitraje, como un hombre que no debe perderse, mientras logre mantener la boca cerrada. El paso atrás del Sheriff no es muy factible. El ya le agregó voy a sus tarjetas.
La acusación lanzada sobre Romo no es menor. Castrilli afirma que presiona a los árbitros para adecuar los fallos al color de una camiseta. Los antecedentes muestran que el Colegio de Arbitros es permeable a sugerencias. Sabido es que el sorteo de referis es sólo un eufemismo, cuando la realidad indica dedos que señalan preferencias. En los partidos comprometidos la designación es directa, con algunos acuerdos establecidos, como los que marcan los clubes cuando no quieren a cierto juez. En los otros encuentros, pocos en cada fecha, se utiliza el azar entre dos postulantes.
Por caso, la presencia de Castrilli en partidos de San Lorenzo se extraña hace 78 partidos. Justo desde el momento en que el árbitro anuló una jugada de Paulo Silas que hubiese significado el empate ante Vélez. La protesta de Fernando Miele tras esa derrota por 1 a 0 todavía pesa.
Castrilli provoca amores u odios. Su antagonista en estilo mantiene un romance general. "Habrá que esperar, todavía no hay ninguna decisión y no escuché ninguna manifestación de parte de él (Castrilli). Habrá que aguardar que venga y hable con nosotros", dijo Grondona.
En una situación de estallido inminente, el Sindicato de Arbitros de la República Argentina (SADRA) se mete con espuelas al polvorín para pedir la investigación patrimonial de los miembros de la Asociación Argentina de Arbitros (AAA). Una lucha de poderes con poco sentido de la oportunidad. O con mucho. Mientras la mecha que encendió es cada vez más corta, Castrilli permaneció en silencio y el rumor ganó el día. Grondona anunció una conferencia de prensa para pasado mañana. Necesita 24 horas para negociar. Habrá que esperar...

