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LENS, Francia (De un enviado especial).- Primero se derrumbó. Tapó su rostro emocionado con esos guantes enormes y sufrió durante cinco segundos el dolor de ya no estar. Hasta que comprendió que un duro como él no podía dejar la imagen de un ser abatido. Y entonces se levantó.
Respiró hondo, se dirigió hacia Celso Ayala, lo puso de pie, y luego siguió con su tarea de darle ánimo a un plantel que lloraba.
¿Personalidad? ¿Demagogia? ¿Espontaneidad? ¿O acaso parte de su show? Nunca se sabrá por qué José Luis Chilavert lo hizo. No importa, en verdad, si le surgió del alma o si se emocionó para el mundo. Sí, en cambio, vale contar que el arquero más promocionado de la Copa dejó a un lado su egocentrismo para preocuparse por las lágrimas del resto.
Se ganó el aplauso después de 113 minutos de silbidos. Y se los ganó bien, porque atajó bien, porque demostró su personalidad, y porque no permitió que sus compañeros dejaran una imagen de abatimiento mientras los franceses gozaban con su "vida súbita".
Levantó a Ayala (dos veces), a Arce, a Acuña, a Gamarra..., fue saludado por todos los rivales, recibió una amarilla por demorar el juego. E hizo su show, claro. El de siempre. El de los gestos a la tribuna rival (esta vez, como diciéndole "silben más fuerte que no me molesta"), el de las discusiones con el juez. El que se le conoce, bah. Aunque mucho más mediatizado por la repercusión de la Copa del Mundo.
Chilavert terminó bien su Mundial. Demostró que está entre los mejores, que nunca se asusta. Por eso Lens lo aplaudió. Por eso, también, Francia se puso de pie para despedirlo.
LENS, Francia (De un enviado especial).- Pasó Celso Ayala. Como no podía ser de otra manera, visiblemente dolido por la derrota que dejó a Paraguay afuera del Mundial, apenas si se detuvo para decir que se sentía "orgulloso", y no justamente por haber sido la enorme figura de la cancha, sino por "haber caído de pie".
Estaba mal, dolido, y no lo ocultaba. Como tampoco Roberto Acuña, aunque el ex volante de Boca e Independiente no tuvo empacho en hablar un poco más. Acuña también dijo sentirse tan mal como orgulloso, y luego se soltó con un par de confesiones: "Sí, es cierto, buscamos ganar por penales. Nos metimos atrás inconscientemente, nos equivocamos una vez y perdimos cuando estábamos muy cerca de nuestro objetivo".
Casi de la misma manera expresó su opinión el delantero Arístides Rojas: "Qué mala suerte que no llegamos a los penales. Ahí ganábamos. Nos teníamos mucha confianza. Lástima que no tuvimos tranquilidad y nos metimos muy atrás. Yo hubiese preferido jugar más adelante, pero la defensa se retrasó mucho y eso nos mató. Y esto lo digo aun pensando que nos vamos con la mejor defensa del campeonato".
Con él coincidió el volante Miguel Benítez: "Los defensores hicieron imposible la vida del ataque francés. Nos prodigamos hasta casi dejar la vida en la cancha. La tarea de la defensa fue extraordinaria. Pudimos haber llegado mucho más lejos en el Mundial, pero la mala suerte nos cerró el paso. Me voy de Francia terriblemente triste".
Julio César Enciso agregó: "Todo el mundo pensaba que Paraguay sería goleado por Francia, pero no fue así".
"Nos equivocamos y perdimos", dijo.
LENS, Francia (De un enviado especial).- Pocos como Carlos Gamarra se mostraron abiertamente disconformes, molestos y enojados con el resultado. La mayoría del plantel paraguayo habló de orgullo y de personalidad; de hidalguía y de grandeza. Sin embargo, Gamarra se salió del libreto.
"Nunca puedo irme conforme si acabo de perder. Es cierto que llegamos hasta acá cuando todos nos veían afuera del Mundial en la primera rueda, pero también es verdad que hoy, ante Francia, perdimos por errores nuestros", empezó diciendo uno de los referentes del seleccionado guaraní.
Y continuó: "Aguantamos atrás como pudimos, pero se veía que en cualquier momento nos convertían un gol. Nos conformábamos con el 0 a 0. De atrás sacábamos todo, pero no manteníamos la pelota en el medio y, entonces, volvía enseguida. Y, finalmente, perdimos porque nosotros nos equivocamos. De ninguna manera podemos dejar que nuestros rivales se den vuelta y saquen centros todo el tiempo; tenemos que intentar cerrar por los costados".
Carlos Gamarra se fue así. Sentía y demostraba el dolor por la eliminación. Pero, como ninguno, también tenía bronca.
LENS, Francia (De un enviado especial).- José Luis Chilavert no podía creer que a pocos minutos de lograr el objetivo de forzar a la definición por penales ante el dueño de casa, las ambiciones de Paraguay se hacían añicos con el gol de Blanc. El fue quien levantó a sus compañeros cuando la eliminación ya era una realidad, aunque, por sorpresa, lo negó humildemente: "Gamarra nos contuvo emocionalmente cuando perdimos", dijo a una cámara de TV -no habló con la prensa escrita y sólo eligió dos canales de televisión-. Invita a la duda, porque Gamarra, que según los paraguayos es el verdadero capitán del plantel, parecía tan derrumbado como los demás.
"Fuimos once leones y, a pesar de la eliminación, todos nos vamos como héroes. Estoy orgulloso de ser el capitán del equipo, al igual que de mis compañeros", señaló.
ASUNCION (Especial).- No hubo grandes festejos; sí, conformidad. Era lógico que ante la derrota, por más que fuera en tiempo suplementario, a sólo siete minutos del final y frente a los dueños de casa, los habitantes de Paraguay no estallaran de alegría. Sin embargo, nadie dejó de destacar que, más allá del resultado adverso, la actuación del seleccionado guaraní fue digna, demostrando una vez más el clásico estilo de garra y corazón.
La jornada empezó con la algarabía que da la confianza. Las casas, todas embanderadas con los colores rojo y blanco; los vehículos, a puro bocinazo; el gentío, volcado a las calles y cada uno con su respectiva camiseta nacional. Todos festejaron con el 0 a 0 al final de los noventa minutos reglamentarios y el sueño de la clasificación estaba depositado en los penales. Pero la muralla defensiva no fue suficiente.
Algunos hablaron de "heroísmo" y valentía, lo que dejó al seleccionado bien parado en el concierto mundial. "Los europeos nos subestimaron, pero demostramos lo que somos", coincidieron algunos simpatizantes, mientras que otros agregaron: "Paraguay salió por la puerta grande de Francia. Estamos contentos".
El jugador más elogiado fue el arquero y capitán del equipo, José Luis Chilavert, y también se remarcó la tarea de toda la defensa. Lo que no dejó conformes a los aficionados paraguayos fue el desempeño en el aspecto ofensivo.
En ese sentido, hubo quienes le apuntaron al director técnico, el brasileño Paulo Cesar Carpeggiani. Uno de los que castigaron al entrenador fue el legendario ex jugador Julio César Romero, que comentó el encuentro para el Canal 9 de la televisión local y dijo: "Con el planteo ultradefensivo de Carpeggiani sólo podíamos tener esperanzas de llegar a los penales".
