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Buena noticia para el polo en general, mala para el adversario de turno: Chapa Uno está pareciéndose al viejo Indios Chapaleufú. Al viejo-viejo Chapaleufú, no al de los últimos años, de pocas alegrías y grisáceos desempeños. Chapa Uno, con los mismos nombres de la última temporada salvo el del conjunto, es otro: puede agradar con su polo, y puede, sobre todo, ganar. Que es lo que permite levantar trofeos, en definitiva.
Ayer, Chapa Uno Toyota gustó frente a Coronel Suárez Dufour y lo venció por 17-8. Algún escéptico puede objetar: "¿tanto alboroto por un previsible triunfo contra el equipo chico del grupo? No es la goleada lo llamativo, sino que el buen juego empieza a ser un hábito. Vuelve a ser un hábito, tras varios años.
Una frase de Rubén Sola, segundo delantero de Suárez, bien vale para explicar el resultado y graficar cómo están los Heguy y Juan Martín Nero: "Jugaron muy bien ellos. Veo bien a Chapa Uno. Es de los mejores equipos en caballada". Y así es, nomás. Poco les cuesta a los jugadores de rojo dar vuelta antes que el rival y tomar mucho envión en poca distancia. Claro que a los montados los favorece un estilo bastante simple y vistoso de sus jinetes, con muchos pases largos y buen taqueo en velocidad.
Vale destacar este rendimiento del ganador porque hasta hace no mucho se complicaba incluso con los rivales chicos (9-10 vs. El Metejón en Palermo 2005). La de ayer fue su tercera actuación destacada de esta temporada, con antecedentes en el 18-10 sobre un La Dolfina desprovisto de Adolfo Cambiaso en Tortugas y el 13-12 de hace ocho días a La Aguada, también por la Zona B del Campeonato Argentino Abierto Movistar.
El más recuperado es Marcos Heguy. Más entusiasmado que el año último, cuando dudó de seguir en el circuito de Triple Corona, exhumó su notable virtuosismo con la bocha. Incluso, a 20 años de su histórico gol como delantero a La Espadaña en la final, está reflotando su entendimiento con el arco contrario: ayer, con Bautista mucho tiempo retrasado para conducir, El Mago aprovechó sus pases y anotó seis tantos, con lo que terminó como el máximo goleador de jugada.
Otra buena: el mayor de los hermanos, Horacio, volvió a jugar tras su fractura de muñeca izquierda y se sintió "bien". Dejó el encuentro al cabo del 4º chukker –otra vez lo suplió Santiago Chavanne–, pero lo tenía previsto para asegurarse estar en la definición de zona del domingo próximo con Ellerstina. "Me habría gustado seguir, pero por ahí me entusiasmaba y terminaba siendo malo por arriesgar sin necesidad. Ganar el primer partido nos dio confianza. Hoy somos un equipo confiado", comentó el Nº 2, de buena tarea.
Sólo el típico aflojamiento del conjunto grande que va goleando permitió cierto repunte de Suárez, que no alcanzó su nivel del 10-18 a manos de Ellerstina. Pero no hizo mella en Chapa Uno su pequeño declive del final. El equipo favorito de los hinchas y hasta de los oponentes parece estar vivo y de regreso. El polo le da la bienvenida. De nuevo.

