Sebastián Crismanich, el eterno retador: “Voy a ser el próximo medallista olímpico”

Sebastián Crismanich, en Conversaciones
Sebastián Crismanich, en Conversaciones Crédito: Santiago Filipuzzi
El campeón olímpico de Londres 2012 se fracturó la tibia y peroné en marzo, pero se aceleró su recuperación y asegura que se clasificará a Rio 2016
Juan Manuel Trenado
Germán Leza
Sebastián Fest
(0)
14 de septiembre de 2015  • 16:47

Fue el primer argentino en ganar una medalla de oro individual en un Juego Olímpico en 72 años. Se presenta impecable en la redacción del diario. Camisa negra, un elegante pantalón y zapatos modernos. Cuando expone lo que piensa, Sebastián Crismanich lo hace como un hábil comunicador. Sus atractivas frases se suceden una detrás de la otra: "Voy a ser el próximo medallista olímpico"; o, "Si hay algo que me inspira es cuando me dicen «No, no podés hacerlo»" son algunas de ellas. Cuenta que a los 9 años, después de presenciar una charla de Camau Espínola (actual secretario de deportes y cuatro veces medallista olímpico), le dijo a su madre que sería campeón olímpico. Su título en Londres 2012 fue el impulso supremo para que luego el taekwondista recorriera el país ofreciendo charlas inspiradoras de manera privada, y otra veces, pública. Después del furor por su máximo logro deportivo, hizo un raid mediático a su vuelta a la Argentina. Pero eso duró unos meses. De a poco, fue abandonando los primeros planos de la televisión. Crismanich no es una estrella. Ni pretende serlo. El reconocimiento a su enorme logro deportivo aún está lejos de lo debido. "Muchas veces nos encargamos nosotros de difundir si ganamos alguna medalla, porque los medios no se enteran", apunta Crismanich, siempre atento a lo que pasa dentro y fuera del taekwondo.

Pero su vida siguió, y siempre repleta de emociones, como esa catarata de llanto luego de la medalla de oro que logró en Londres 2012. Después de esa final, debió operarse por una fractura de tibia que sufrió en ese combate. En 2013 y 2014 siguió compitiendo con una lesión en los ligamentos cruzados, y en marzo de este año una fractura de tibia y peroné en el Open de México, en Aguascalientes, lo dejó desconsolado saliendo en una camilla y ovacionado por el público. Perdió las esperanzas en ese instante, pero luego se recompuso, y ahora, quizás, se encuentra ante el mayor desafío de su carrera deportiva. Recuperarse y clasificarse a Rio de Janeiro 2016 .

-¿Qué posibilidades hay de que estés en los Juegos de Rio?

-Hoy justamente hablaba con mi psicólogo deportivo y le decía: «Yo te digo que voy a hacer nuevamente el próximo medallista olímpico». No lo hablo desde el lado de la soberbia o creerme que va a hacer algo fácil. Va a ser un camino difícil. Pero si hay algo que a mí me motiva son los desafíos, cuando me dicen: "No, no podés hacerlo". Voy con esa motivación extra.

-Se aceleró tu recuperación y el Preolímpico es en México, en marzo del año que viene ¿Estás seguro que vas a poder competir para fin de este año?

-Sí, estoy seguro. No es sólo que me van a dar el alta, voy a estar en forma para pelear internacionalmente. El kinesiólogo me dice que soy un kamikaze porque yo logro rápidamente olvidarme de que tuve una lesión. Pero no es que uno se olvide. Es que si vas a medias te rompés peor.

Crismanich apuntó contra el circuito. "Después de Londres se empezaron a lesionar todos. Es muy demandante. Y no te podés dar el lujo de no ir a los torneos porque son puntos que los otros suman para los Juegos Olímpicos. Uno va muy lesionado y se sigue lesionando más. Rumbo a Tokyo tendrán que cambiar el sistema", afirmó el correntino.

-Juan Curuchet duerme al lado de la medalla de oro que ganó en 2008. ¿Vos la tenés también en la mesita de luz?

-Yo la tengo encajonada. Cuando me retire, ahí me voy a sentar y voy a ver los diarios en los que salí, y las medallas que coseché. Ahora es tiempo de trabajo y de cosechar mucho más.

Sebastián Crismanich, en Conversaciones
Sebastián Crismanich, en Conversaciones Crédito: Santiago Filipuzzi

-Hay un debate en cuanto a la pechera electrónica, fue convirtiendo al deporte en algo más especulativo, y no tiene la espectacularidad de hace algunos años ¿Coincidís?

-Sí, coincido plenamente. No descartaría la tecnología que se implementó para que sea un deporte más justo, donde antes sólo se ayudaba a quienes eran las potencias políticas del deporte. Los países que no estábamos tan desarrollados siempre nos veíamos muy perjudicados. Están viendo la manera de rever los reglamentos para que el taekwondo vuelva a ser ese deporte vistoso, explosivo, que permita que el público pague su ticket.

-Dijiste en una entrevista que a la gente muchas veces le importa tu medalla y no los esfuerzos que hiciste para llegar a esa medalla ¿Creés realmente eso?

-Cuando gano en Londres, me dolió mucho escuchar que muchos periodistas me digan: "Vos sos un capo, un genio. Todo el mundo esperaba que la medalla venga del lado de Pareto y al final no hizo nada". Yo sabía cómo Pareto había llegado a un Juego Olímpico, lesionada, con problemas en la columna. Los médicos le dijeron: "Tenés que retirarte. Corre peligro que quedes en silla de ruedas". Y ella dijo "No, me rehabilito, voy a ponerle todo lo que tenga que poner para ir a un Juego Olímpico y en busca de una medalla". Aún así no tuvo la chance de subir al podio, y estuvo muy cerquita. Y ver ese desprecio de parte de tanta gente, después de que ella ganó la medalla en Beijing y que entonces todos estaban atrás…No debemos ser así.

-Lloraste mucho en Londres, y si vuelve a pasar en Brasil, ¿qué vas a hacer?

-La verdad es que si me llega a pasar a Rio, supongo que me voy a emocionar mucho. Vengo sacrificándome muchísimo. Coronarlo con una medalla, más allá del color... más no puedo pedir. Pero sigo rezando, y diciendo: "Ojalá que sea premiado tanto esfuerzo".

Una recuperación que se aceleró y a contrarreloj. El correntino tiene una dura rutina para rehabilitarse. Se despierta a las 6 de la mañana para desayunar e ir al gimnasio. Después, se somete a una hora de magneto y realiza trabajos de fuerza con su pierna. Luego elonga, almuerza, duerme una siesta de 40 minutos y nuevamente asiste al gimnasio. Finalmente, hace un tercer turno de taekwondo.

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