D'Alessandro y una vuelta que fue de menor a mayor

El zurdo regresó a River tras 13 años y usó la Nº 22; comenzó por la izquierda y terminó a la derecha del ataque; se equivocó en el primer gol de Belgrano, pero siempre pidió la pelota
Enrique Vivanco
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15 de febrero de 2016  

El zurdo regresó a River tras 13 años y usó la Nº 22; comenzó por la izquierda y terminó a la derecha del ataque; se equivocó en el primer gol de Belgrano, pero siempre pidió la pelota
El zurdo regresó a River tras 13 años y usó la Nº 22; comenzó por la izquierda y terminó a la derecha del ataque; se equivocó en el primer gol de Belgrano, pero siempre pidió la pelota Crédito: Diego Lima

CÓRDOBA.- Llegó el día. Andrés D'Alessandro regresó a su casa, River, con la camiseta 22, el número que simboliza los años que tenía cuando decidió emigrar de Núñez a Alemania. De River a Wolfsburgo. De la Argentina a Europa.

Fue de menor a mayor. Comenzó con un error, que derivó en el primer gol de Belgrano. Pero mantuvo un gen con el que convivió durante toda su carrera: no se ocultó. Siempre pidió la pelota. Con el correr de los minutos se erigió en ese líder futbolístico que River busca y necesita. Vigente. Atlético. Terminó el partido creándoles problemas a Francisco Álvarez y Sebastián Prediger. Todo hace pensar que con más entrenamientos y sintonía fina con sus compañeros, D'Alessandro será el faro de River.

"El hincha es muy pasional. Espero que se olvide de todo lo que pasó y podamos vivir momentos lindos", aclaró el Cabezón en su primera conferencia de prensa. Y los fanáticos millonarios le hicieron caso. Cientos de personas se acercaron a alentar al plantel en Córdoba y dejaron en claro que el duelo ya pasó: D'Alessandro fue el foco principal de selfies, autógrafos, saludos y abrazos. Una muestra plena de confianza y admiración para el zurdo que le dio un salto de calidad al equipo de Gallardo para borrar aquella incógnita planteada durante el verano sobre la extensión del plantel para afrontar la doble competencia.

Su figura también fue la gran atracción durante la semana. El entrenador Marcelo Gallardo optó por no convocarlo para el partido ante Quilmes luego de que tuviera su primera práctica dos días antes. Pero tras una charla al finalizar el entrenamiento del miércoles pasado, el zurdo integró el equipo que paró el DT el jueves, volvió a jugar el viernes y se confirmó su presencia en el Estadio Mario Alberto Kempes. "Es un jugador con muchas ganas, que físicamente está muy bien y que futbolísticamente mostró cosas interesantes", declaró Gallardo sobre el flamante refuerzo, y apostó por poblar el mediocampo con jugadores de buen pie: junto al enganche jugaron Lucho González, Nicolás Domingo e Ignacio Fernández, más Rodrigo Mora y Lucas Alario en la delantera.

Seguramente aquel 6 de julio de 2003, cuando el Cabezón jugó su último encuentro con River con derrota por 3-1 ante Racing -y que coincidió con el retiro de Leonardo Astrada-, sabía que en algún momento este día llegaría. Entre regresos frustrados, malos manejos dirigenciales, declaraciones con promesas incumplidas y falsos rumores, la carrera de D'Alessandro se fue alejando de River. Tras jugar en la Bundesliga, pasó por Portsmouth de Inglaterra, Real Zaragoza de España -jugó con su amigo Leonardo Ponzio, al igual que en el Mundial Sub 20, en 2001-, San Lorenzo e Inter de Brasil, donde se convirtió en ídolo y leyenda durante los últimos ocho años con 11 títulos, entre ellos la Libertadores y la Sudamericana.

"Más que respeto, tengo amor. Son 15 años en el club y mi corazón es de River. Pero el presente es de San Lorenzo. Esto tiene un sabor especial por la gente que hoy maneja al club, los que están arriba. Se equivocaron. Yo con la gente de River no tengo nada, la quiero mucho. Mi corazón está acá en el Monumental", fue la frase que usó D'Alessandro aquella recordada noche de la Copa Libertadores de 2008 cuando el club de Boedo eliminó al de Núñez y el jugador recibió algunos silbidos.

Hoy, la historia es completamente distinta. Esa zurda que deleitó al mundo River volvió a ponerse la banda roja. Atrás quedaron los rencores y bastará con que el jueves, en el partido ante Godoy Cruz, comience a aparecer su figura desde el túnel para que el grito de todo Núñez sea uno solo. River tiene al líder futbolístico que buscó durante todo el mercado de pases. Es uno conocido. Una usina de fútbol formada en Núñez. Un tal Andrés D'Alessandro.

Las razones del gran triunfo del Pirata cordobés

Márquez, fundamental

Fue uno de los grandes generadores de juego de su equipo, con participación fundamental en el segundo y tercer gol. Clave para pivotear y habilitar a sus compañeros, resultó la carta ofensiva más importante de Belgrano.

La precisión de Etevenaux

El mediocampista abrió el partido con un zapatazo y definió cruzado para anotar el tercer go, luego de un centro de Márquez. Lleva la camiseta número 10 y está llamado a reemplazar a otro talentoso: el emigrado Lucas Zelarayán.

Farré, el dínamo

El mediocampista central se adueñó de la zona medular en base a lo que mejor sabe hacer: quite, recuperación y buen pase para los de arriba.Batalló contra Domingo (el mejor de River) y fue el dínamo de Belgrano.

Falta de efectividad

El Pirata malgastó las oportunidades en el segundo tiempo y terminó sufriendo. Ni el ingreso de Bieler le dio el cuarto (y tranquilizador) gol.

Solidez defensiva

Los cuatro defensores de Belgrano se las ingeniaron para ganar en el mano a mano contra los delanteros de River. En los choques, siempre se impusieron los dos zagueros, Lema y Rojas.

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