Dan ganas de jugar

Juan Pablo Sorin
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25 de junio de 2014  

PORTO ALEGRE.- Pisé el césped perfecto del Beira Río y me dieron unas ganas locas de jugar. No había vuelto al estadio del Inter desde la época donde sólo entraba en ómnibus escoltado y fue una sensación de deseo y de "recreo", como si fuera un pibe. Lo mismo, me imagino, les habrá pasado a los muchachos ayer, al entrar en esta cancha colorada y perfecta, que fue una de las pocas que no perdieron su identidad en estructura.

Porque, detrás de las declaraciones o escudos del grupo, los jugadores saben y sienten que tienen que jugar mejor. Juntarse y toquetear como lo hacen habitualmente. Divertirse más. Pesan el desgaste de la temporada y, claro, el clima y el horario. Entonces, la frecuencia de radio parece ser distinta en sus momentos personales. Son como esos rayitos de sonido que se iluminan uno más que otro formando un conjunto heterogéneo. Ellos quieren, nosotros queremos y la Argentina necesita que se enciendan simultáneamente. Que se encuentren como lo hicieron en el segundo gol contra Bosnia o como en aquella triangulación perfecta en velocidad, sintonía y precisión entre Kun-Pipa-Di María contra los iraníes.

Será una tarde estupenda para desplegar el repertorio que hasta ahora no pudieron sacar y están desesperados por mostrar. El jugador no es tonto y prefiere demostrar a tener que justificar y eludir respuestas. Ojalá que físicamente ya estén todos en el punto-cielo, ese en el que sentís que no importa a quién tengas enfrente: lo pasarás por arriba. Y ahí, con constancia, movilidad útil y solidaridad, más coordinaciones, no los podrán parar. Es un buen test para ahogarlos y probar la presión en conjunto, más agresiva y efectiva. Para luego hacerlos sentir impotentes en la posesión y la dinámica de los pases verticales, que los incomodarán bastante. En los últimos choques, la Argentina lo terminó definiendo con pelota parada, esa que fue una insinuante amenaza contra Irán.

La masa argentina cuelga banderas, hace bailar a las ciudades brasileñas y, original, lidera las canciones de la cancha en esta Copa sensacional y bien sudamericana. "¡Cómo se te pega ese ritmo!", me dice mi compañero de ESPN/Brasil, mientras la banda afuera del Beira Rio espera a la selección al ritmo de "Brasil, decime qué se siente...". Lo que sienten ellos (no digo Brasil, digo los jugadores argentinos) es que tienen ganas de jugar. De que éste sea su partido.

Les dejo, a ellos y a ustedes, mis apuntes sobre Nigeria.

-Cometen errores infantiles en la salida. Hay que robar ahí, para que todo sea más fácil... y más cerca del arco rival.

-Perdieron a Echejide, lateral izquierdo, y hasta ahora no le encontraron la vuelta a la posición. La dupla-sociedad Zabaleta/Agüero o Messi, depende quién esté, puede generar un aluvión de desbordes.

-La separación de las líneas: a Bosnia, a diferencia de la marcación férrea y eficiente de Irán, la esperaron con una línea de 4 y otra de 5 delante. Con un detalle, importantísimo para Argentina: no juntaban esas dos "barreras" y por ahí puede entrar el pase tan esperado entrelíneas de Gago o Masche.

-La velocidad de Musa/Moses y la potencia física de Emenike son para tener en cuenta. Principalmente para defender bien en ataque, materia pendiente contra Irán.

-Otra vez nos espera Enyeama en el arco. Es un buen día para que entren todas las que tapó en 2010, ¿no?

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