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En un encuentro naturalmente cargado de nerviosismo y donde la pierna fuerte se convirtió en el denominador común, Defensores de Belgrano derrotó por 2 a 0 a Temperley, en la segunda final de la primera B, y de esta manera logró el ascenso a Primera B Nacional.
El clima que reinaba en el estadio de Ferro, en Caballito, no era el mejor. Es que el partido de ida, disputado el 9 de junio último en la cancha de Temperley, se había suspendido en el entretiempo (iban 0-0) luego de que el defensor del equipo de Belgrano Hugo Rodríguez fue agredido por un allegado local. Por aquellos incidentes, el Tribunal de Disciplina de la AFA le dio por ganado el cotejo a Defensores por 1 a 0.
En lo estrictamente deportivo, no quedaron dudas sobre los méritos que demostró el campeón durante toda la temporada en primera B, basándose sobre la habilidad de Diego Cochas, la seguridad defensiva de Guillermo Aldaz y Hugo Rodríguez, y en el equilibrio en el medio campo de Jonhy Aquino.
Pero ayer hubo un detalle imposible de pasar por alto: el muy mal desempeño del árbitro del encuentro, Alejandro Castro, incidió en la victoria final de los dirigidos por Guillermo Duró. Y hay varias razones: el juez le anuló un gol legítimo a Temperley -anotado por Ariel Mangiantini- , a los 12 minutos de la primera etapa, cuando el partido estaba 0 a 0, y además se equivocó en el penal que cobró en favor de los locales, cuando la infracción de Hugo Cazajous sobre Mario Ayala se cometió fuera del área.
A partir de allí, los futbolistas de Temperley perdieron la calma. Miguel Ortolá, por un cachetazo a Patricio Gómez Barroche, y Elvio Zamuner, por agresión a Ayala, se fueron expulsados. A estos se les sumó Cazajous, quien cometió la falta del penal ya apuntado como último hombre. Temperley se quedó con tres jugadores menos y ya resultó demasiada ventaja.
Así, en el primer tiempo, Defensores consiguió quebrar el arco visitante en dos oportunidades: a los 15, luego de un córner enviado por Ayala que remató Cochas y se desvió en Carlos Alderete para descolocar al arquero Fernando Dubra, y a los 41, Aquino, de penal.
Ante un panorama tan desparejo, el segundo tiempo estuvo de más. Temperley intentó no recibir más goles, mientras que Defensores se lució manejando el balón hasta el final. Para los locales significó un desquite de la final perdida en el reducido 1998/98 de la primera B, precisamente ante Temperley.
Defensores de Belgrano, bajo la batuta del talentoso Diego Cochas, consiguió el título. Y el ascenso. Ya está en la primera B Nacional.
"Se nos hizo imposible llegar al arco rival por las cosas que este señor cobró. Fue de mal en peor: primero nos anuló un gol legítimo cuando estábamos 0-0, después no nos dio un penal que me hicieron a mí porque me empujaron justo cuando iba a cabecear delante del arco, y la remató cobrándonos un penal en contra por una falta fuera del área." La frase le corresponde a Jorge Stranges, delantero de Temperley, que sintetizó el malestar del conjunto del Sur por la tarea del árbitro Alejandro Castro.
Ariel Mangiantini, el otro atacante de Temperley, fue más contundente. "Esto fue un robo a mano armada", expresó.

