Del calor y el polvo al frío y los anegamientos en apenas 24 horas

La carrera es camaleónica en sus trampas, pero siempre complica: por lluvia se canceló parte de la 5a etapa, en la que abandonaron 10 vehículos, y la bajísima temperatura en Bolivia maltrata a los pilotos
Fernando Czyz
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7 de enero de 2017  

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- Fuente: EFE

ORURO, Bolivia.- Calor y arena identifican natural, históricamente al Dakar. Pero tan brava es esta competencia que tiene muchos trucos para complicar a los valientes que se animan. Por ejemplo, lluvia. Lluvia abundante, desbordante. Y frío, también. De los 45° de la largada en Asunción se pasó a la sequedad de los Andes argentinos y, ya en la altura boliviana, a una temperatura extraordinariamente baja y sectores inundados. Que condicionan no sólo a los participantes, sino también a la organización. Tanto que en la 5» etapa fue necesario suspender un segmento del recorrido previsto.

Las lluvias cayeron en el Puerto Seco, al norte de esta ciudad, hasta convertirse casi en granizo en una jornada que puso paños fríos y húmedos a una prueba que hoy dará dar su último paso a La Paz, y al ansiado descanso que marca el punto medio del 9º Dakar sudamericano.

Luego de una áspera bievenida a Bolivia entre dunas, navegación y altitud, que derivó en los abandonos de 17 vehículos, la incursión por el altiplano continuó hacia Oruro. Lo planeado era de 447 kilómetros de velocidad; fueron 219, por aquella suspensión. Y otro signo de dureza: 10 máquinas más se despidieron.

Luego de tres años consecutivos con una única escala en Uyuni, esta vez los organizadores le cumplieron el anhelo al presidente Evo Morales y diagramaron seis días en terreno boliviano, con gran variedad de suelos, condiciones climáticas y exigencia. Y así como el calor intenso, la dificultad para encontrar los puntos de control (way-points), las dunas y caracterizaron el segmento Jujuy-Tupiza, el frío, lluvia, anegamientos y navegación marcaron el recortado sendero a Oruro. "Las lluvias en la primera parte fueron intensas, pero se podía competir. En cambio, los caminos estaban intransitables en la segunda y nos obligaron a cancelarla y a dejar los tiempos de la primera", explicó el director deportivo, Marc Coma .

Entre las motos, el británico Sam Sunderland aprovechó estas condiciones, ganó el quinto tramo de la carrera y se transformó en el líder general. "Fue una etapa extraña porque no pudimos completarla. Mucho frío y mucho viento, fundamentalmente en el enlace a Oruro", enfatizó el nacido en Dorset, que tomó la posta de KTM tras el abandono del campeón defensor, Toby Price , en busca del 16º éxito consecutivo para la marca austríaca.

En tanto, el chileno Pablo Quintanilla, que marcha 2º, celebró la suspensión: "Era lo mejor, por el camino y por el frío, que podía generar lipotimias o estados gripales... y todavía queda mucha carrera", razonó el piloto de Husqvarna.

Tan bravo fue el día en la montaña que el argentino Franco Caimi, 5º ayer, llegó padeciendo al campamento, en una caravana de 20 motos, luego de recorrer más de 300 kilómetros de enlace bajo una lluvia intensa y un viento incesante. "Fue uno de los días en que más frío sufrí en mi vida. Si bien estoy contento por el resultado de la etapa necesito urgente una ducha caliente", dijo el mendocino, que al arribar casi se desplomó con su Honda .

La categoría autos sigue en amplio dominio de los franceses de Peugeot , aunque nuevamente cambiaron de puntero: si bien Sébatien Loeb obtuvo su segunda victoria parcial, Stéphane Peterhansel pasó a la vanguardia de la clasificación general, mientras Cyril Despres retrocedió al tercer puesto. "No había dudas de que había que suspender la segunda parte. Hay que cuidar los vehículos y los físicos de los pilotos", enfatizó Loeb. Despres añadió: "Nosotros en los coches estábamos más protegidos; la peor parte fue para los pilotos de motos y quads".

"Está claro que un Dakar debe ser exigente, pero la suspensión fue la decisión correcta. Hacía mucho frío y la pista tenía mucha agua", relató el español Nani Roma , que arribó segundo en la etapa con su Toyota y parece ser el único capaz de disputarle el título a los Peugeot.

Parte del desafío del Dakar es pasar del calor al frío en apenas una jornada. La mayoría la superó. Pero en la segunda mitad de esta aventura, luego de La Paz, habrá más de esto. Y de otras inclemencias. Esto vinieron a buscar, por cierto.

Una jornada agridulce para los pilotos argentinos

La 5» etapa fue dispar para los argentinos. En cuatriciclos, el bahiense Gustavo Gallego resultó 2º, pero en la general está 14º; Daniel Mazzuco, 9º ayer, marcha 5º. En motos, Franco Caimi fue 5º, y Diego Duplessis se ubica 9º. En autos, Orlando Terranova llegó 8º y sigue 7º. Y en camiones, Federico Villagra llegó 16º y cayó al 6º lugar.

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