Del Potro se fue de París, pero quedó el Delpo ruso

Karen Khachanov tiene muchas similitudes con el tandilense, a quien admira desde chico y lo tomó como fuente de inspiración; es su debut en Roland Garros, está en octavos y ahora se cruza con Murray, el verdugo del argentino
Claudio Cerviño
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5 de junio de 2017  

Khachanov, el Delpo ruso, enfrentará a Murray, verdugo del tandilense
Khachanov, el Delpo ruso, enfrentará a Murray, verdugo del tandilense Fuente: AP

PARIS.- Se diferencian en varias cosas tomando a ambos a los 21 años, como que uno a esa edad ya había ganado un Grand Slam, ¡pero se parecen tanto! A Karen Khachanov , un moscovita de 1,97m, muchos lo llaman "El Del Potro ruso". Casi la misma altura que el tandilense (1,98m), menor peso (88 contra unos 97 kilos), saque incisivo, derecha que causa estragos y revés de dos manos con el que busca martirizar rivales y que también puede pegar con slice. Los viste Nike y en Roland Garros está usando el mismo modelo flúo que el argentino: remera violeta, pantalón combinado con blanco y medias amarillas. ¿Raquetas? Wilson claro. Y encima, su confesión. "Siempre me compararon con Marat Safin. Me preguntaban si yo era el futuro Marat y si estaba igual de loco que él. Siempre digo que tengo mi propio juego, carácter y carisma. Pero bueno, sí, me crié viéndolo a él. Aunque si tengo que elegir uno al que me gustó parecerme y copiarle cosas, ese es Del Potro. Con Safin no pude compartir el circuito por una cuestión de edad. Con Juan Martín sí. Es mi fuente de inspiración", ratificó ayer el Delpo nacido en las cercanías de la Plaza Roja y hoy residente en Barcelona. Tenía 13 años y estaba en plena etapa de formación cuando el argentino se consagraba en Flushing Meadows. Y esa imagen lo impulsó a buscar sus propios desafíos.

Con Safin no pude compartir el circuito por una cuestión de edad. Con Juan Martín sí. Es mi fuente de inspiración
Khachanov

Khachanov está viviendo un Roland Garros soñado: llegó a los octavos de final en lo que es su debut sobre el polvo de ladrillo francés. Primero fueron cuatro sets con el clasificado chileno Nicolás Jarry. Luego dejó afuera al checo Thomas Berdych (13°) en tres sets arduos, pero sin tie-breaks. Y ahora sacó nada menos que al gigante norteamericano John Isner (21°), en una batalla misilística que incluyó muchos aciertos y también errores para ganar por 7-6 (1), 6-3, 6-7 (5) y 7-6 (3). Ocho aces e igual cantidad de dobles faltas, 38 tiros ganadores y 34 errores no forzados. Pero mucho carácter para prevalecer en definiciones cerradas.

Ubicado entre los mejores 100 del mundo desde junio de 2016, Khachanov estaba 53° al comenzar el certamen y probablemente quede entre los mejores 40. Conducido por el español Galo Blanco desde hace tres temporadas, tiene una anécdota que también muestra su sentido del humor. Jugando un partido de dobles junto con el argentino Facundo Bagnis, en el challenger de Braunschweig, Alemania, en 2016, contra James Cerretani (EE.UU.) y Philipp Oswald (Austria), los jugadores fueron advertidos por el umpire de que estaba sonando un celular en uno de los bolsos. Khachanov reconoció la melodía, sonrió, corrió hacia su silla, buscó el teléfono y lo atendió, provocando la hilaridad del público. "Siempre recuerdo ese momento. El dobles es más distendido y te lo permite. Fue divertido".

Khachanov atiende su celular durante un partido

Como tantos otros jugadores, Khachanov vivió en carne propia las expectativas de los dirigentes y del público ruso por transformarse en un jugador de elite luego de sus primeras apariciones y de que se conociese su tenis explosivo. Le costó acomodarse a las exigencias del circuito y dar el salto de calidad. Hasta que generó el impacto tan deseado. Fue en China, en septiembre de 2016. Ganó el torneo de Chengdú, un ATP 250 en el que superó al portugués Joao Souza, a los españoles Albert Ramos Vinolas y Feliciano López, al serbio Victor Troicki y al francés Adrian Mannarino. Era el 101° del ranking y trepó hasta el 56° lugar. Otra era la historia.

Hijo de padres armenios, ambos deportistas (voleibolista él, atleta runner ella), se fue de Rusia a los 15 años para formarse tenísticamente. Se instaló en Split, Croacia, a orillas del mar Adriático, para trabajar junto con Veran Martic, el ex entrenador de Goran Ivanisevic. Fue su base durante varias temporadas, hasta instalarse en Barcelona para formar equipo con Galo Blanco. Y a partir de allí llegaron los progresos. "Mi derecha y mi saque son mis principales armas, pero debo trabajarlas más. Son claves para progresar y conseguir mejores resultados", dijo. Su temporada no era auspiciosa hasta París: 10 victorias y 15 derrotas, con los cuartos de final de Barcelona como expresión más positiva y donde fue eliminado fácilmente por Horacio Zeballos. Pero un Roland Garros como este le cambia la vida.

Como si fuese obra del destino, el "Del Potro ruso" se cruzará en la próxima rueda con el N° 1 del mundo, Andy Murray, que viene de eliminar en la central al Del Potro original. Sabe el escocés que uno tiene más tenis y más historia que otro, pero también que no hay dos partidos iguales. Aunque puedan ser parecidos.

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