Delfino, el comodín que no puede faltar

Miguel Romano
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2 de mayo de 2012  

No hay excepciones. El designio cruel de lesiones que persigue a la Generación Dorada antes de cada torneo importante es constante y sorprendente. Y lo peor es que siempre el golpe de infortunio les llega a algunas de las figuras más destacadas, a algún soldado de la primera línea. De esos que son casi insustituibles.

Ahora, a tres meses del comienzo de los Juegos Olímpicos, es el escolta santafecino Carlos Delfino, de Milwaukee, el que debe afrontar una intervención quirúrgica y su posterior rehabilitación para saber si puede integrar el seleccionado en Londres. Sin ir muy lejos en el recuerdo, viene a la memoria el esfuerzo que hizo Manu Ginóbili antes de Pekín 2008 para curarse de un tendón cercano al tobillo que finalmente lo dejó afuera durante la semifinal con Estados Unidos. Al año siguiente fue una fascitis plantar la que casi le impide a Pablo Prigioni jugar el Premundial de Puerto Rico. Previo al Mundial de Turquía 2010, un esguince de tobillo izquierdo marginó del seleccionado a Chapu Nocioni, por un especial pedido de Philadelphia, su equipo en la NBA en ese momento. El año pasado una arritmia cardíaca dejó sin jugar el Premundial de Mar del Plata a Leo Gutiérrez, mientras que Luis Scola llegó con lo justo tras una limpieza de rodilla que le practicaron en Houston, dos meses antes.

"Haré todo lo posible por llegar a Londres. Ojalá pueda estar", dijo Delfino, que no pierde las esperanzas de una rápida recuperación. "Son entre 8 y 12 semanas de rehabilitación", afirmó el médico de la selección, Diego Grippo. "La operación es bastante sencilla. Se trata de una hernia inguinal con desprendimiento del pubis de unos dos milímetros", agregó Grippo.

La intriga, la ilusión y los miedos acompañarán la puesta a punto del santafecino desde mañana, luego de la operación. Y nadie duda de que su presencia es elemental para aspirar a una medalla en Londres. Delfino es el único integrante de la Generación Dorada capacitado para desenvolverse con soltura y capacidad en tres puestos diferentes, pues se trata de un escolta que bien puede conducir como un base o trabajar como alero. Es el único comodín del plantel, el más polifuncional de todos y uno de los jugadores que más tiempo pueden permanecer en la cancha. En Milwaukee es de los que más minutos suman. Dentro de la Generación Dorada es de los más jóvenes. El 29 de agosto cumplirá 30 años. Su facilidad para correr el contraataque y defender al más difícil de los rivales, su alta eficacia en triples y la gran capacidad para tomar rebotes son argumentos que agregan valor a su presencia.

¿Llegará a Londres? Ojalá, la selección lo necesita. Es casi imprescindible.

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