Seis entrenadores en seis años: los vaivenes de otros deportes también llegaron a las Leonas

Agustín Corradini, DT de las Leonas
Agustín Corradini, DT de las Leonas Crédito: Villarpress
Sheila Shab
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19 de julio de 2018  • 23:59

El hockey podía no seguir el mal ejemplo de algunos aspectos del fútbol, sin embargo la bocha también se manchó. Desde la medalla de plata conseguida en Londres 2012, pasaron seis entrenadores por la dirección técnica del equipo femenino más exitoso del historia del deporte argentino.

Por la selección de fútbol pasaron en los últimos ocho años, cinco técnicos: Sabella (20011-2014), Martino (2014-2016), Bauza (2016-2017), Sampaoli (2017-2018) y el que se anunciará próximamente. Las Leonas vivieron algo parecido, aunque en el mismo período contaron con un entrenador más.

El plan de entrenamiento de un deportista o equipo de alto rendimiento generalmente se organiza en ciclos. Este periodo suele ser, como mínimo, de entre cuatro y seis años, por lo que, generalmente, incluye un Mundial y un Juego Olímpico. Mantener una estrategia y una conducción no asegura buenos resultados, pero sí consigue cierta continuidad de trabajo y estabilidad. Las Leonas no corrieron esa suerte.

Luego de más de 1.000 días de preparación, las Leonas fueron a la cita olímpica de Londres con Carlos Retegui al mando del grupo. Al regreso, el desgaste en la relación con las jugadoras producto de la intensidad que propone el DT en cualquier equipo que entrena, generó su salida. En diciembre de 2012, Marcelo Garraffo fue presentado como el nuevo conductor del plantel. Pero duró poco. En abril de 2013, Aníbal Fernández asumió la presidencia de la Confederación Argentina de Hockey y decidió echarlo. En su lugar contrató a Emanuel Roggero. Los resultados no fueron buenos y en diciembre de 2013 Roggero puso a disposición de la Comisión Directiva de la CAH su renuncia. Se la aceptaron.

La entrada al hockey del ex Jefe de Gabinete incomodó y molestó a la mayoría de los jugadores que entendieron que la política comenzaba a hacer pie e instalaba modos y costumbres que parecían ausentes hasta el momento.

Quedaban sólo cinco meses para el Mundial de La Haya. La fiesta del hockey esperaba recibir a los seleccionados femeninos y masculinos a la vez, ya que se trataba de la vuelta de un fenómeno que había tenido lugar en el mismo país, pero en 1998: un mundial simultáneo, damas y caballeros.

Con Luciana Aymar como capitana, las referentes de las Leonas se propusieron encontrar, en conjunto con las autoridades, un DT que pueda enfrentar el desafío. Debía ser alguien que ya las conociera, porque no había tiempo para presentaciones, y que el presidente Fernández aceptara. La solución que encontraron fue convocar nuevamente a Carlos Retegui para que tuviera doble función porque ya era el entrenador de los Leones desde 2013. Fue así como al Mundial de 2014, ambas selecciones mayores de hockey sobre césped fueron con el mismo conductor. Y hasta obtuvieron el mismo resultado: el tercer puesto, con la diferencia que para los varones resultó histórica la subida al podio, y las mujeres ya lo habían hecho en Perth 2002 y Rosario 2010 con el oro, y en Madrid 2006 con el bronce.

La complejidad de la situación y el historial entre Retegui y las Leonas generaron otro terremoto a la vuelta. Cinco jugadoras, Luchetti, D´Elía, Rebecchi, Scarone y Daniela Sruoga, presentaron una carta de renuncia a la selección acusando diferencia de valores con la dirigencia de la CAH. Finalmente, después de varias declaraciones cruzadas, Retegui dio un paso al costado y designaron a Santiago Capurro, que era su ayudante, como técnico. A fines de 2014, se jugó en Mendoza el último torneo en el que la elegida mejor jugadora del mundo en ocho ocasiones se vistió con la celeste y blanca. Aymar regaló algo de tranquilidad con el oro conseguido en ese Champions Trophy y se despidió para siempre de las canchas.

Cuando todo parecía tener cierta calma, otra vez el sacudón. Algunas sugerencias y otro corrimiento en 2015. Sacaron a Capurro y apareció Gabriel Minadeo, que fue asistente de Cacho Vigil y tuvo al frente del plantel entre 2004 y 2009. Con él llegarían al menos hasta los Juegos Olímpicos de Río 2016. El que no llegó a ver la gran cita deportiva desde adentro fue Aníbal Fernández.

Las Leonas, que venían colgándose una medalla desde Sidney 2000, sufrieron los desmanejos e ineficiencia dirigencial y terminaron séptimas en Río de Janeiro 2016.

Distinto fue lo que vivieron los caballeros, que venían creciendo con un mismo cuerpo técnico desde hacía tres años, que tenían un plan y un objetivo claro, y hasta lograron lo que jamás se había conseguido en la historia del hockey: el oro olímpico.

Hasta acá, van cinco cambios en un solo ciclo de cuatro años.Uno de los ayudantes de campo de Minadeo, Agustín Corradini , también era el comandante de las Leoncitas que salieron campeonas del mundo a fines de 2016 en Chile. En enero de 2017, Minadeo anunció que lo baja de su cuerpo técnico y declaró que fue por una disminución en el presupuesto que otorga el ENARD, que "así se lo habían dicho a él". La CAH salió a desmentirlo, en abril hubo elecciones y ganó el mendocino Miguel Grasso, y en junio resolvieron hacer a un lado a Minadeo y confirmaron a quienes están actualmente al mando: Corradini como entrenador y Walter Conna y Juan Pacheco como asistentes.

El proyecto vigente lleva en línea poco más de 12 meses, tiene contrato hasta Tokyo 2020, pero su intención es continuar para poder plasmar su idea completa. El desafío es enorme y la cita próxima mundialista conlleva también la posibilidad de sumar una importante cantidad de puntos para mantener los primeros puestos del ranking de la Federación Internacional. Hoy, Argentina está tercera. Más allá de todo lo ocurrido en el camino, el objetivo de esta selección, para cualquier competencia, quedó seteado en el podio desde el surgimiento de su apodo en el 2000.

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