

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

"Ni para los criterios de la WADA ni para los de nadie , la Argentina tiene una Comisión Nacional Antidopaje funcionado. No funciona porque esa Comisión no existe", dice a través del teléfono, con firmeza, María José Pesce, la Directora Regional de la Agencia Mundial Antidopaje para América Latina . Pesce es uruguaya. La Agencia Mundial Antidopaje (AMA en español, WADA en inglés) tiene una de sus oficinas americanas en Montevideo. La otra está en Montreal. La categoria de "no cumplimiento" que la Agencia Mundial le dio a la Argentina es el resultado de dos años de no activar la política antidopaje del deporte argentino en función de leyes sancionadas por el Congreso y que refrendan la Convención Internacional de Unesco contra el dopaje en el deporte. En resumidas cuentas: la Argentina realiza controles antidoping en laboratorios no reconocidos por la WADA y no puso en funcionamiento a la Organización Nacional Antidoping para que se haga cargo de esas políticas están incorporadas a la legislación argentina.
"La mayoría de los controles se realizan en un laboratorio de la Argentina no acreditado por la WADA. Existen 35 laboratorios acreditados por la Agencia Mundial en todo el mundo y los análisis de las muestras deben ser realizados en esos laboratorios. Hacer un control en un laboratorio nacional no está encuadrado dentro de los estandares de la WADA. No respeta los lineamientos de su código sancionado en 2004 ni respeta los estándares internacionales de los controles. Esas muestran no les garantiza la limpieza del proceso ni el derecho de igualdad a todos los deportistas", comenta Pesce, encargada de reunirse periodicamente con las autoridades deportivas y nacionales de toda Latinoamérica.
La política antidoping, desde la creación de la Agencia Mundial Antidopaje en 1999, es una combinación de especialidades. Intervienen deportistas y bioquímicos. Se expanden por laboratorios y estudios de abogados. Hay que saber de reactivos y de leyes. El análisis de las muestras de orina y sangre de un deportista, en caso de dar positivo, luego derivará en procesos judiciales que serán resueltos en tribunales. Desde el punto de vista jurídico, la Argentina tiene sus"papeles en orden". Pero no puso en acción la estructura de controles y las regulaciones que exige la WADA.
Pesce, como representante de la WADA en la región, tuvo periódicas reuniones con la Secretaría de Deportes de la Nación y el Comité Olímpico Argentino. Encontró buena voluntad para avanzar, pero sin resultados concretos: "Se han hecho cosas pero hay que hacer mas. Todavía falta la creación de una Comisión (Organización Nacional Antidopaje según el nombre que le han dado en la Argentina) que sea la que reúna y oriente a las federaciones deportivas. Esa Comisión es la el encargada de hacer los controles antidopajes dentro y fuera de competencia. Es el organismo que se ocupa de resolver los temas a nivel de Aduana para que las muestras biológicas puedan entrar y salir sin ninguna restricción. Hay un montón de aspectos en los que hay que trabajar para que la Argentina pueda estar en cumplimiento con el COI. Argentina tiene una ley que los obliga porque ratificaron la Convención Internacional de UNESCO contra el dopaje en el deporte y ademas tiene una ley nacional que está incorporada a su propia legislación. Jurídicamente está muy bien. Pero tienen que implementarla , darle un presupuesto a esa Comisión y darle la estructura necesaria para que funcione. Según mi visión es muy simple de resolver...".
Las derivaciones que puede tener esta ausencia de política con respecto al doping en el deporte no están bajo la órbita de la WADA en la región. Pero sus informes pueden ser clave para las decisiones que tomen las federaciones internacionales y el Comité Ejecutivo de la propia Agencia Mundial. "La Argentina está en un situación de no cumplimiento. Otro países también lo están y varios están siendo observados. Pero en el caso argentino hay una connotación especial: será la sede en 2018 de los Juegos Olímpicos de la Juventud. Eso es más que una buena "excusa" para seguir los lineamientos de la WADA y del COI. El nuevo gobierno que asuma o la autoridad que quede a cargo de la Comisión deben tener este asunto como una prioridad", concluye Pesce.
La Argentina no sigue el código de la WADA al que suscribió por ley hace dos años. No puso en movimiento un ente independiente que se encargue de ejectuar la política antidoping que le garantice a los deportistas competir sin faltar a los reglamentos. Tampoco respeta su propia legislación. Desde que el patrullaje para descubrir sustancias prohibidas se hizo global, desde que las estrellas del deporte son sacadas de la cama a la madrugada para controles sorpresivos, no hay espacio para rebeldía ni desidia en este aspecto. El control antidoping del deporte argentino está sin control. Literalmente.


