El desempeño argentino en el Sudamericano de Lima, con distintas sensaciones

Chiaraviglio recupera terreno
Chiaraviglio recupera terreno Fuente: Telam
El equipo nacional quedó 8° en el medallero, muy lejos de Brasil que volvió a alzarse con el lugar más alto del podio en conjunto
Jorge Blanco
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18 de junio de 2015  • 14:36

El deporte argentino pareciera estar condenado a las permanentes contradicciones, a la dicotomía entre la producción de sus atletas y la realidad que lo envuelve, que lo aqueja, que le provoca dolor. El 49° Sudamericano de Mayores , disputado en Lima el pasado fin de semana, es apenas una muestra más de ello.

Argentina quedó 8° en un medallero que tuvo a Brasil, dueño de la organización de los próximos Juegos Olímpicos, en la cima del medallero con 11 doradas, 15 plateadas y 8 de bronce. La delegación argentina tuvo en sus intérpretes a lo mejor de un ciclo que vivió su capítulo sudamericano en Perú. Una serie que seguirá en Toronto frente a los mejores de América y que tendrá su última página en Río 2016. Germán Chiaraviglio y Germán Lauro, dos de los mejores deportistas argentinos de los últimos años, volvieron a dar muestras de carácter. Ambos sacando boleto para Río y ganando sus respectivas series para quedarse con el oro. Chiaraviglio, que venía de sentir molestias físicas en el Gran Prix disputado en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD) en marzo pasado pero que había repuntado con un 3° puesto en la Diamond League de Doha, donde saltó 5.70mts, su mejor registro desde 2006. La marca le aseguró un lugar en Río, aunque los desafíos continuarán en 2015 con los Panamericanos de Toronto en julio, y el Campeonato Mundial de Beijing, en agosto próximo.

Por su parte, Germán Lauro también sacó pasaje con destino a Río, y lo hizo con un oro en el bolsillo. Los 20.77 metros fueron más que suficientes para ambos objetivos, que le aseguraron el 1° puesto. Lauro también compitió en la Diamond League de este año, ocupando la 3° posición en Qatar. El pasado, con el 6° puesto en Londres 2012 y un 7° lugar en el Mundial de Moscú 2013, tiñe de lógica el buen presente. Aunque sin dudas, para el de Tren Lauquen lo mejor está por venir. Los caminos para Germán Lauro son idénticos a los de Chiaraviglio. Panamericanos en julio, mundial de China en agosto.

Del atletismo vinieron más alegrías en Lima. Federico Bruno, que ya nos tiene acostumbrados a medallas y récords, confirmó su impresionante presente al ser plateado en las pruebas de 5000 y 1500m. Si bien en los 5000 el oro se le escapó por once centésimas, el concordiense no dejó dudas de que es uno de los mejores mediofondistas sudamericanos de los últimos tiempos, y la gran realidad del atletismo argentino. En los 5.000m resultó ganador el chileno Victor Aravena, con 14:06.14. Quince días atrás de disputar el Sudamericano, Federico Bruno compitió en la milla del PreClassic, fecha de la Diamond League y en un lugar mítico como Hayward Field, la casa de Steve Prefontaine, Bill Bowerman y Nike. Allí fue récord argentino en la prueba, con 4:00.51, pero además se midió frente a los mejores del mundo como Stephen Cheruiyot y Ben Blanckenship, 2° y 1° de la prueba, respectivamente. En 2014, Federico Bruno también fue récord argentino sub 23 en la prueba de 1500m, en los Odesur, cronometrando 7:54.34, mientras que en los 5000 corrió en 14:01. Hazañas de un atleta que volverá a tener su oportunidad en los Panamericanos de Toronto y que, de cumplir con los excelentes pronósticos, tendrá su lugar en los próximos Juegos Olímpicos.

Es probable que el domingo 14 de junio, Belén Casetta haya vivido uno de los días más intensos y movilizantes de su vida. La atleta de Leonardo Malgor, que unos días antes de su participación en Lima perdió a su padre víctima de una larga lucha contra una enfermedad, fue tercera en la prueba de 3000m con obstáculos, pero además logró el récord absoluto de la prueba, con 9:57.1, rompiendo la anterior marca mínima nacional en manos de Rosa Godoy. Para Casetta, que tiene 20 años y un futuro arrollador, este es el pasaporte a Toronto, pero también a los Mundiales Universitarios de Corea (estudia Medicina en la Universidad de Mar del Plata). Pero por sobre todas las cosas y más allá de la medalla o una marca, Casetta tuvo que saltar en Lima la barrera más difícil de cualquier prueba. Las que pone la vida misma. Cumplió el desafío con entereza.

Las otras medallas vinieron por el lado de Valeria Chiaraviglio (garrocha), Betsabé Paez (Salto en alto), Braian Toledo (jabalina), Miguel Cano (marcha) y Jennifer Dahlgren (lanzamiento de martillo). Valeria fue plateada después de saltar 4.10 metros, en una prueba que ganó Rosbeilys Peinado con 4.35. El atleta de Marcos Paz, Braian Toledo, que ya clasificó a Toronto y a Río 2016, lanzó su jabalina 79.44 metros, escoltando al brasilero Julio Miranda de Oliveira, que arrojó 81.22 metros. Dahlgren mejoró mucho su presente y fue también medalla de plata con un registro de 64.76. Roció Comba, en tanto, lanzó su disco 57.15 metros, logrando el bronce. Betsabé Páez hizo lo propio en salto en alto, con una marca de 1,76.

Los logros de atletas como Germán Chiaraviglio, German Lauro, Federico Bruno o Belén Casetta, por mencionar sólo algunos ejemplos, contrastan con la producción global en el medallero. Justo cuando el camino hacia Río 2016 empieza su recta final. Claro que lo segundo no deviene directamente de lo primero. El factor emocional, psicológico y finalmente físico de un deportista es un proceso en el cual el contexto político y económico influye de forma determinante en el desarrollo y las producciones en competencia. Ese contexto tiene que ver con el apoyo que recibe, ya sea monetario o en cuanto a difusión.

Los responsables de la peor producción en el medallero en un sudamericano desde 1991, no son los deportistas y tampoco le caben culpas a éste torneo. Viene de mucho antes. Tiene que ver con otras esferas en las que el deportista no debería fijarse. Caprichos políticos, poca ayuda económica y situación de desigualdad frente a otras disciplinas populares, que a su vez dictaminan cuál es el apoyo económico que se le da a cada uno de los deportes. El Enard, por caso, está llevando a cabo un plan de apoyo efectivo pero que de todos modos, es probable que no resulte suficiente y tampoco alcance a todos. ¿El apoyo empieza desde la base de la formación? Es tan solo una de las preguntas que podemos hacernos. Desde una crónica o un programa de contención, la realidad del deporte argentino necesita de una profunda autocrítica y, claro, de todo aquello necesario para salvarlo de la muerte temprana, mientras la cuenta regresiva a la máxima cita olímpica descuenta minutos. Todavía estamos a tiempo de resguardar sus ilusiones y las nuestras.

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